Para hablar de No Country for Old Men, hace falta recordar que este filme le arrebató a There will be blood el Oscar a Mejor Película en 2007, amén de ganar 3 premios Oscar más. Después de Ladykillers y Intolerable Cruelty, los grandes fans de los hermanos Coen esperaban que con No Country for Old Men (adaptación del libro homónimo de Cormac McCarthy) volviera el cine negro bañado por una inconfundible mezcla de géneros (tintes de comedia negra, thriller, acción) ya característica de los genios de Minnesota.

En 1980 en la frontera de Texas con México, cerca de río Grande, Llewelyn Moss (Brolin) un cazador de antílopes, descubre a unos hombres acribillados a balazos, un cargamento de heroína y un maletín con más de dos millones de dólares en efectivo.

Estamos ante la película más puramente de autor de los hermanos Coen. La definición de los personajes se produce más por sus actos que por sus palabras, reposando así el gran peso de la película sobre la actuación de tres impresionantes pilares: Josh Brolin, Javier Bardem, y Tommy Lee Jones. Brolin fue rescatado de las entrañas del cine de serie B, Lee Jones mostró que aún queda brillantez en su sosa trayectoria actoral, y Bardem libera una exultante luz propia en su cuarta participación en un filme americano (completando un papel con el que consiguió el Oscar a mejor actor de reparto).

"What business is it of yours where I'm from... friendo?

En el primer extremo de estos tres pilares, o más bien en los personajes que hay detrás, encontramos a Llewelyn Moss (Brolin), un personaje que es moralmente ambiguo en sus primeras apariciones, pero que a medida que avanza la trama consigue que el espectador sienta empatía por él, a causa de su voluntad por escapar de un destino fatal. Muy al fondo de su ser, él percibe el final que se acerca: desde el momento en que roba el maletín a los mexicanos, se convierte en su propio verdugo, por ambición, o por quererle dar una mejor vida a su amada Clara Jean. Al final de la cuerda, el asesino del aire a presión, Anton Chigurh: la reencarnación del mal elevada al máximo exponente, un personaje que deja a su paso un rastro incontable de cadáveres y diálogos surrealistas mediante la intromisión del azar en vida y muerte de sus víctimas (un azar que se vuelve finalmente en su contra), que vive en la máxima serenidad, ajeno al daño que causa. Chigurh se rige por unos estrictos principios: terminar su trabajo a toda costa, pasando por encima de quién sea necesario, dando así sentido a su vida. Por tanto, el choque entre los dos personajes es harto inevitable. La actuación de Bardem (que no me canso de alabar) deja sin palabras y hiela la sangre con su mera sonrisa o sus simples miradas. Increíblemente justo el Oscar recibido.

"Your mother's dead, Llewelyn..." "Well, then I'll tell her myself"

Y en medio de estos dos, el sheriff Ed Tom Bell (Lee Jones), que representa a un espectador externo a la masacre y el vórtice de violencia que se arma en torno a los otros dos personajes. Es un narrador, pero también es un hombre viejo, abatido y cansado de intentar comprender a una juventud criada en medio de la violencia y las guerras (dice "mi padre no llevaba arma" y mientras Brolin carga dos con él), por lo cual es comprensible que se mantenga lo más al margen posible de la trama principal. Como reza el acertado título de la película, éste no es un país para viejos: los Coen ya han reflexionado sobre el aumento de violencia en Estados Unidos, y además hablan sobre el proceso de relevo por parte de las generaciones venideras.

Los increíbles paisajes naturales del sur de Texas también parece que cobren vida en esta obra de los Coen, en parte gracias a la belleza natural del paraje, pero sobre todo por la excelente fotografía de nuestro ya conocido Roger Deakins: la desolación del desierto es el contrapunto idóneo a la belleza que transmite el panorama, y a la vez es el marco perfecto para el desarrollo de una historia dura y apabullante sobre la creciente violencia y la veneración a la guerra, pero en cierto modo, esperanzadora para el futuro del país.

Lo mejor: la escena de la gasolinera, y la que transcurre en el hotel, y, sobra decirlo, la interpretación de Bardem.
Lo peor: es un clásico instantáneo (otro de los Coen), pero no para todos los públicos debido a esa estructura de "falso thriller" que esconde (pequeña reminiscencia de Hitchcock) bajo su duro y profundo mensaje.


Título: No Country for Old Men (No es país para viejos)
Director: Joel Coen, Ethan Coen
Guión: Joel Coen, Ethan Coen (novela original de Cormac McCarthy)
Fotografía: Roger Deakins
Año: 2007
Duración: 122 min.
País: Estados Unidos
Productora: Miramax Films / Paramount Vantage / Scott Rudin Productions

Reparto: Josh Brolin, Tommy Lee Jones, Javier Bardem, Kelly Macdonald, Woody Harrelson, Stephen Root, Garret Dillahunt, Tess Harper, Barry Corbin, Rodger Boyce, Beth Grant
Título: Only God Forgives (Sólo Dios perdona)
Director: Nicholas Winding Refn
Guión: Nicholas Winding Refn
Año: 2013
Fotografía: Larry Smith
Duración: 90 min.
País: Francia
Productora: Coproducción Francia-Dinamarca: Gaumont / Wild Bunch / Film i Väst / Bold Films
Reparto: Ryan Gosling, Kristin Scott-Thomas,Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown, Tom Burke, Sahajak Boonthanakit, Pitchawat Petchayahon, Charlie Ruedpokanon, Kovit Wattanakul, Wannisa Peungpa, Byron Gibson

'Drive' (2011), gran película protagonizada por Ryan Gosling, supuso el salto a la fama del director danés Nicolas Winding Refn, de ahí que su nueva película 'Only God Forgives', protagonizada también por Ryan Gosling, despertara tanta expectación. Pero si alguien buscaba algo parecido a 'Drive', que siga buscando, porque 'Only God Forgives' no tiene nada que ver con la anterior película de Winding Refn. No obstante, el director asegura que “'['Only God Forgives'] es en cierta manera una continuación del lenguaje [de 'Drive']”
'Only God Forgives' cuenta la historia de Julián, que dirige un club de boxeo en Tailandia que sirve de tapadera para el negocio de drogas. Billy, su hermano, asesina brutalmente a una joven prostituta, y éste, a su vez, también es asesinado como venganza por la muerte de la joven. Al enterarse de su muerte, la madre de Billy y Julián llega a Tailandia y exige a Julián que vengue a su hermano. Sin embargo, Julián en el fondo siente que la muerte de su hermano no es del todo injusta, y tiene un intenso debate interior.
Una de las cargantes escenas oníricas de tono rojizo

La película es básicamente una sucesión de escenas oníricas, y aunque muchos han destacado la belleza de estas imágenes, a mi me resultan, después de ver varias de estas escenas, cargantes y pesadas. En estas escenas hay muchas miradas que no van a ninguna parte, muchos silencios que no transmiten nada y un constante y por momentos irritante tono rojizo. Sin duda, un tratamiento del color novedoso y original, pero molesto  y pretencioso según mi humilde opinión. 
Y esa, era la parte buena, porque en la película no hay más. Ryan Gosling se pasea por Tailandia con la misma cara, sin ofrecer ninguna mueca, ni un atisbo de expresión.  No es como Ben Affleck en 'Argo' (Ben Affleck, 2012), que su inexpresividad era fruto de sus limitaciones como actor, aquí, la impasible expresión de Ryan Gosling, que ha demostrado ser capaz de realizar buenas interpretaciones como la ofrecida en 'Los idus de marzo' (George Clooney, 2011), parece responder a las directrices del director. El propio actor reconoció que el guión de 'Only God Forgives', también a cargo de Winding Refn,  es “la cosa más extraña que nunca he leído, y solo se vuelve aún más extraña." La duda que surge, es, pudiendo interpretar personajes que le supongan un desafío como actor, como Gosling acepta el papel de un personaje que no muestra ningún tipo de emoción o expresión y que no dice mucho más de dos frases en toda la película. Probablemente, era el papel perfecto para Ben Affleck, que aquí habría firmado la mejor interpretación de su carrera.
Chang, de cortar brazos a cantar en el karaoke

Sin embargo, Ryan Gosling tampoco es el protagonista absoluto de la película, pues Chang (Vithaya Pansringarm) también se erige como un personaje importante en el film, con escenas importantes como las del karaoke que siguen después de alguna acción de dudosa moralidad del personaje y los enfrentamientos con Julián. Además, Kristin Scott Thomas lo hace bien intentando interpretar a la madre de Billy y Julián, aunque su personaje tampoco tenga mucho sentido.  
Mientras el director no se recrea en las cargantes escenas oníricas que constituyen su discutible experimento visual, somos testigos de una historia incapaz de transmitir ninguna emoción, sin posibilidad de conectar con ningún personaje ni de comprender sus motivaciones. Todo se convierte en falso, tedioso, sin ningún sentido, sin ningúna recompensa al final de la película que justifique el visionado del film. Esto, por supuesto, es la humilde opinión de quién firma esta crítica, porque habrá gente que amará esta película (aunque nunca pueda entender el porqué), de la misma manera que hay gente que la odie, entre los que no me encuentro, porque aunque no me ha gustado, se agradece el intento de hacer algo nuevo y personal aunque se quede en eso, en un intento. 

Por supuesto, y parafraseando a Groucho Marx, en Siempre en VO tenemos nuestras opiniones, pero si no te gustan también tenemos otras.
Título: Mud
Director: Jeff Nichols
Guión: Jeff Nichols
Fotografía: Adam Stones
Año: 2012
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: Everest Entertainment / FilmNation Entertainment / Brace Cove Productions
Reparto: Matthew McConaughey, Ty Sheridan, Jacob Lofland, Reese Witherspoon, Sam Shepard, Ray McKinnon, Paul Sparks, Bonnie Sturdivant, Sarah Paulson, Michael Shannon, Joe Don Baker, Stuart Greer

Mud  llegó a la taquilla española con 4 meses de retraso respecto a los Estados Unidos, hecho que no hizo más que producir una especulación y expectación hacia el tercer largometraje de Jeff Nichols que en principio no le hacían mucho bien. El director de "Shotgun Stories" y la increíble "Take Shelter" nos trae un filme sorprendentemente no protagonizado por su actor fetiche Michael Shannon (que tiene un pequeño papel en Mud que se podria considerar como un cameo), sino por Tye Sheridan, joven actor de "The Tree of Life" que se está labrando un futuro en la empresa cinematográfica. Cuenta también con un secundario de lujo: Matthew McConaughey, que desde hace un tiempo parece haber abandonado el rollo comedia romántica de calidad domingo-por-la-tarde para descubrirnos a un actor que se come la pantalla cada vez que aparece.

Además, McConaughey ha trabajado en la próxima película de Martin Scorsese ("The Wolf of Wall Street", de estreno previsto para fin de año), y en un drama basado en la vida de Ron Woodroof, drogadicto y homófobo diagnosticado de SIDA en 1986 ("Dallas Buyers Club") del que los críticos americanos se deshacen en elogios.

"He loves her, Neck. He told me."

En el filme, Mud (McConaughey) es el fugitivo que ha matado a un hombre para proteger a su gran amor, Juniper (Witherspoon), y que se esconde en un pequeño islote del río Mississipi. Allí le van a encontrar Ellis (Sheridan) y su amigo Neckbone (interpretado por el novato Lofland), que decidirán ayudarle a reunirse con Juniper y a escapar con ella para poder estar juntos finalmente.

Esta historia está claramente influenciada por Mark Twain, siendo Mud un tipo de Huckleberry Finn, un cuento sobre la pérdida de inocencia juvenil, sobre la entrada en la adolescencia. Nos la cuenta Jeff Nichols, con su clásica narración de la vida rural en los Estados Unidos en clave indie, de ritmo lento pero increíblemente abosrbente en el que sólo hay que dejarse perder en el Universo de Nichols.

"There are fierce powers at work in the world, boys. Good, evil, poor luck, best luck. As man, we've got to take advantage where we can."

Cabe destacar la brillantísima actuación de Matthew McConaughey, el asentamiento de uno de los mejores niños actores de los Estados Unidos, Tye Sheridan, y una banda sonora en perfecta conjunción con las imágenes.

Como nota negativa, cabe decir que al igual que ocurre en "Take Shelter" hay una pequeña obsesión por parte del director para dar a su historia un "happy end" que, a mi parecer, no conjuga exactamente con el desarrollo de la historia.

Lo mejor: McConaughey sin duda alguna.
Lo peor: el desenlace de la historia.
Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PauGarcia179 y @PaulPorcoRosso

Durante este mes de noviembre, @PaulPorcoRosso y @PauGarcia179 dedicaremos una crítica semanal (o dos, según veamos) a una selección de la filmografía de los hermanos más brillantes del cine independiente americano: los hermanos Coen. Pero antes, creemos conveniente ahondar un poco en este "director bicéfalo", y conocer un poco su pasado, presente y características de su cine.

Los hermanos Coen es el nombre profesional con el que se conoce al dúo de cineastas formado por Joel David y Ethan Jesse Coen, dos hermanos nacidos en 1954 y 1957 respectivamente en Minneapolis, Minesota. Son conocidos por escribir, producir y dirigir todas sus películas, y unos de los mayores exponentes del cine independiente de Estados Unidos. Sus películas están influenciadas por el cine de gangsters y por novelistas clásicos del cine negro.


El mayor logro de los Coen, a parte de los premios y nominaciones recibidos durante sus años de actividad cinematográfica (detallados más abajo), es que con los años han conseguido que crítica y público les amen por igual.

Imagen de la película 'El gran Lebowski'

Las señas de identidad de los Coen no se limitan a una sola característica con que podamos definir todos sus filmes, sino a un conjunto de ellas: 


  • La confianza de Ethan y Joel en un elenco de actores que varia poco de película en película: Steve Buscemi y Frances McDormand (6 colaboraciones), John Polito (5 colaboraciones), John Goodman y John Turturro (4 colaboraciones), y George Clooney y Holly Hunter (3 colaboraciones) son los que más veces han colaborado con los de Minesota. 
  • Carter Burwell se encarga de la música en todas sus películas. 
  • Sus películas oscilan el cine negro y la comedia, entrecruzándose ambos géneros en múltiples ocasiones. Este entrecruzamiento de géneros les lleva a usar un humor negro fruto de sus guiones, que presentan una combinación de ingenio, agudeza y maravillosa ironía. 
  • Muchas de sus películas son protagonizadas por personajes perdedores, alejados del sueño americano. 
  • Visión personal de los Estados Unidos de América: toda película incorpora personajes con acentos de la región en la que se sitúa la acción, y si no, personajes secundarios extravagantes que satirizan a su habitante medio. 
  • Dinero (pérdida, robo o uso del mismo) y la violencia para crear situaciones cómicas o forzar el avance de la trama es el punto común de TODAS y cada una de las películas de los Coen hasta la fecha.
Los hermanos Coen han ganado cuatro estatuillas doradas

Título: La vie d'Adèle - Chapitre 1 & 2 (La vida de Adéle)
Director: Abdellatif Kechiche
Guión: Abdellatif Kechiche, Ghalya Lacroix (basado en la novela gráfica de Julie Maroh)
Fotografía: Sofian El Fani
Año: 2013
Duración: 180 min.
País: Francia
Productora: Wild Bunch / Quat'sous Films / France 2 Cinema / Scope Pictures / Vértigo Films / RTBF / Canal + / CNC
Reparto: Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky, Aurélien Recoing, Catherine Salée, Fanny Maurin, Benjamin Siksou, Sandor Funtek, Karim Saidi

El mismísimo Steven Spielberg alabó meses atrás en la entrega de la Palma de Oro en el Festival de Cannes 2013 la película de la que hoy intento hacer una crítica justa. Poco hay que contar sobre la sinopsis de esta película, pues el mismo título lo dice todo: se trata de una porción de la vida de Adèle, un estudio sobre el amor y el desamor, la juventud y las metas en la vida.

¿Pero merece La vie d'Adèle el hype formado a causa de su laureado paso por el Festival de Cannes? En mi humilde opinión, no, pero es una muy buena película y justa ganadora de la Palma. Kechiche consigue, durante la primera parte de las dos claramente diferenciadas en que se divide la película, construir un relato sólido y un precioso romance sin aplicar ningún filtro dramático arrojando sus historia a la pantalla, acosando a la protagonista con su cámara, acercándosela a la cara para así satisfacer su morbosidad, conocerla a fondo a ella y a sus intimidades, desnudarla mostrando todo sin tapujos, incluso el sexo lésbico explícito que inunda la pantalla en las escenas de 10 minutos. El realizador franco-tunecino consigue seducirnos con el simple movimiento de los carnosos labios de Adèle mientras come espaguetis, duerme con la boca abierta, o llora desconsoladamente y se deslizan sobre ellos mocos y lágrimas. El director juega con nosotros usando las clases de literatura para detallar la acción que ocurrirá a continuación. Es una hora y media de puro cine, un espectáculo visual que hace aflorar los sentimientos más íntimos del espectador.

"Siento que estoy fingiendo en todo, soy yo a la que le falta algo."

Pero de repente, Kechiche comete su primer gran error en el cambio radical que experimenta la película en el paso de la vida adolescente a la vida adulta de la protagonista: la sutura no es limpia, se ven los puntos y la cicatriz que queda es fea. Además, en la segunda parte de la película, Kechiche se pierde en la cantidad de frentes abiertos de la primera parte, y no sabe exactamente dónde cortar y situar las elipsis, haciendo que una película que minutos atrás fue bella y magnética se convierta en una sucesión de escenas en las que nos falta información, eso sí, con la enorme belleza estética que es la tónica general de todo el filme.

Es muy interesante notar la dualidad temática entre las dos partes de la película: una representa el crecimiento y cumbre del amor, mientras que la otra es el desamor y la ruptura; Adèle pasa de recibir clases a impartirlas; los colores que identifican a Emma pasan de azules fríos a cálidos anaranjados...

Léa Seydoux observando el precioso rostro de Adèle

En el sector interpretativo de la película poco puedo decir que no se haya dicho ya. Adèle Exarchopoulos es una de las mujeres más hermosas que he visto en una sala de cine, y además su interpretación es magnífica (como también lo es la de Léa Seydoux), fruto del que ha sido (según se ha dicho) uno de los rodajes más duros de la historia, en parte por la duración del mismo (se conservan más de 800 horas de metraje), y en parte por la obsesión de un director, etiquetado por su tiranía, por la perfección.

Es una película que sin duda da para cine-fórum: ¿es Adèle realmente lesbiana, o sólo se enamora de la persona que hay en el cuerpo de Emma? ¿es realmente una relación de amor o sólo es especial por el sexo, como podemos entrever en la escena del reencuentro en el restaurante? ¿qué significado tiene exactamente el uso de los colores en la historia? Cada uno que saque sus propias conclusiones.

Lo mejor: el estudio de Kechiche sobre el alma de Adèle, que nos atrapa y nos hace sentir con ella.
Lo peor: pese a durar tres horas, aún faltan cosas por contar para mantener la coherencia interna de la segunda parte del filme.


Título: The World's End (Bienvenidos al fin del mundo)
Director: Edgar Wright
Guión: Edgar Wright, Simon Pegg
Fotografía: Bill Pope
Año: 2013
Duración: 109 min.
País: Reino Unido
Productora: Working Title / Universal Pictures
Reparto: Simon Pegg, Nick Frost, Martin Freeman, Paddy Considine, Eddie Marsan, Rosamund Pike, Reece Shearsmith, Mark Heap, Michael Smiley, Julia Deakin, Rafe Spall, Alice Lowe, Darren Boyd, Pierce Brosnan

Ya está aquí, ya ha llegado. De la mano del director Edgar Wright y de la dupla de actores Nick Frost y Simon Pegg nos llega el esperadísimo fin de la trilogía del Cornetto, que empezó en 2004 con Zombies Party, siguió con la magnífica Hot Fuzz (para la que nos hizo esperar 3 años), y termina ahora en 2013 con The World's End. Es un broche digno para una de las mejores franquicias de comedias de la época contemporánea, si no la mejor. A parte de los ya mencionados, el reparto lo conforman actores que son caras conocidas de las películas de Edgar Wright y del panorama televisivo del Reino UnidoMartin Freeman (Sherlock), Paddy Considine (Red Riding) y Rosamund Pike (Freefall) entre otros. También, como ya es característico, cuenta con el cameo de un ex-Bond (en Hot Fuzz fue Timothy Dalton, en World's End es Pierce Brosnan).

Gary North (Simon Pegg) es un hombre que no ha crecido, anclado en un pasado de borracheras épicas y resacas descomunales de su feliz adolescencia. Después de una terapia con su grupo de apoyo contra las drogas, decide ir a buscar a sus mejores amigos de la infancia con los que compartió la mejor noche de su vida, intentando completar el desafío en el que ataño fallaron de la "Milla de Oro", un recorrido de 12 bares de su pueblo de nacimiento que culmina en el bar "El fin del mundo" con la cerveza más suave y melosa que nunca han probado. Pero sus amigos de la infancia han pasado página y han seguido con sus vidas, con  trabajos bien remunerados, una buena mujer y hijos, por lo que a Gary North le será difícil reunir a la banda de nuevo...

"What The Fuck does WTF  mean?"

Con esta película Edgar Wright y Simon Pegg dan un golpe en la mesa. Nos dicen que podrían hacer esto toda la vida, no importa el paso del tiempo, no importa que ellos hayan crecido y que el mundo a su alrededor haya cambiado, ni tampoco importa que la nueva generación que llega, tanto de comedia como de público para recibirla, sean como robots, todos iguales y esclavos del estilo aceptado como "bueno": ellos hacen lo que saben, y lo que saben es divertidísimo.

Funciona como película independiente, siendo altamente superior a la comedia americana actual de caca-culo-pedo-pis: en vez de basar su humor en la sucesión de gags y bromas descuidando su trama (como hace su contemporánea This is the end  de Seth Rogen) usa un humor verbal ágil muy british, fruto de un trabajo previo de los guionistas Simon Pegg y Edgar Wright en todos y cada uno de los personajes que protagonizan en filme, dándoles una profundidad sentimental impropia de una comedia, pero sin embargo marca de la casa de la triología Cornetto. Las escenas de lucha están perfectamente coreografiadas (sobre todo la primera de todas, en el baño del bar) y la música nos devuelve a la adolescencia de los protagonistas, con una banda sonora de rock y pop alternativo de finales de los ochenta y principios de los noventa.

A falta de Cornettos... ¡buenas son cervezas!

Los problemas aparecen al compararla con las otras dos películas de la trilogía, Zombies Party y Hot Fuzz: no es tan buena, ni de lejos tan frenética como estas, y la vertiente de ciencia ficción del filme no acaba de encajar con el tono de la narración. Aún así, es un entretenimiento de gran calidad digno de ser visto, y si es posible, en la gran pantalla.

Lo mejor: el prólogo de presentación de los personajes, la lucha en el baño y la conversación sobre los pronombres. Hilarantes las tres escenas. 
Lo peor: que termine la trilogía de humor británico de Edgar Wright que tantas alegrias y risas nos ha dado. El fin de una era.

Título: Only God Forgives (Sólo Dios perdona)
Director: Nicholas Winding Refn
Guión: Nicholas Winding Refn
Año: 2013
Fotografía: Larry Smith
Duración: 90 min.
País: Francia
Productora: Coproducción Francia-Dinamarca: Gaumont / Wild Bunch / Film i Väst / Bold Films
Reparto: Ryan Gosling, Kirstin Scott-Thomas,Vithaya Pansringarm, Rhatha Phongam, Gordon Brown, Tom Burke, Sahajak Boonthanakit, Pitchawat Petchayahon, Charlie Ruedpokanon, Kovit Wattanakul, Wannisa Peungpa, Byron Gibson

Abucheada en Cannes, aplaudida en Sitges, llega a la taquilla española Only God Forgives, de Nicholas Winding Refn. El realizador danés, característico por la ultraviolencia poética de sus películas, sorprendió en el año 2011 llevándose consigo el Premio al Mejor Director en el festival de Cannes por su película Drive, protagonizada por Ryan Gosling. Bien, pues éste vuelve a trabajar con él en ésta producción Franco-danesa rodada en Tailandia que ha levantado la polémica entre los críticos de todo el mundo: muchos la odian, algunos la quieren...  Pero no deja a nadie indiferente.

Billy (Tom Burke) y Julian (Ryan Gosling) son dos hermanos regentan en Tailandia un gimnasio de Muay Thai que usan como tapadera para el tráfico de drogas. Cuando Billy sea asesinado por haber cometido un acto atroz, su madre Crystal (Kirstin Scott-Thomas) obligará a Julian a buscar venganza, cruzando su camino con el de Chang (Vithaya Pansringarm), un policía instalado en la corrupción que campa a sus anchas por las calles de Tailandia...

"Wanna fight?"

¿Qué es Only God Forgives? Only God Forgives es, ante todo, cine de autor. Es un ejercicio de estilo de Refn, un relato que habla de la familia, la mafia, la corrupción, la violencia, la venganza  y el perdón, narrado en un tono onírico e hipnótico que bien podría ser obra de David Lynch. La fotografía, firmada por Larry Smith (ya trabajó con Refn en Bronson), está cuidada con una precisión quirúrgica, jugando con negro, rojo y azul para crear unas imágenes espectacularmente bellas del escenario que es Tailandia. Only God Forgives es una película totalmente contraria a la anterior de Refn (Drive,  2011), en la que éste se acercaba al cine comercial y nos regalaba una de las mejores cintas del cine negro actual. Aquí vuelve a sus orígenes, a la violencia poética, añadiendo la novedad de una increíble construcción de personajes que faltó en Drive.

Así pues, lo maravilloso del guión de Refn radica en el hecho de contar mucho sobre sus personajes sin la necesidad de diálogos. El personaje de Ryan Gosling, Julian, tiene su personalidad construida a través de lo que no dice: una obsesión edípica por su madre y una clara carencia afectiva de ésta hacia él, le convierten en un hombre incapaz de amar a otra mujer ni a otro ser humano. La muerte de su hermano Billy y la incapacidad de Julian para vengar su muerte, descubren a éste como algo muy diferente al matón que aparenta ser: Julian es un fugitivo, un fugitivo de su pasado macabro en Estados Unidos. Aprieta los puños y los observa incrédulo, porque los actos violentos que cometió ataño le crean un profundo trauma que le incapacita para el uso de la fuerza bruta.

"You can't see what is good for you. So it's better you don't see."

Por otro lado, el personaje de Vithaya Pansringarm, Chang, un oficial de la Policía de Tailandia abonado a la corrupción que campa a sus anchas por el país en el que sirve a la ley, representa una especie de juez para Julian, un hombre con el que se cruzará varias veces (apariciones y desapariciones repentinas) llevando a ambos hacia un enfrentamiento directo irremediablemente inevitable ("Wanna fight?"). Chang es algo así como la personificación de la conciencia de Julian, que le acecha y le acosa sin cesar, buscando su redención: contra él vuelve a usar la violencia física de alguna forma buscando el perdón que le ha sido negado hasta entonces, por los actos macabros cometidos.

Only God Forgives nos deja un puñado inmenso de escenas para el recuerdo (Chang en el  karaoke, la posterior a "Wanna fight?", los encuentros entre Julian y su madre), y las actuaciones estelares de Vithaya Pansringarm y Kirstin Scott-Thomas. Como punto negativo, hay que decir que el apartado de la música, otra vez de Cliff Martinez, carece de la fuerza y el sentido narrativo que éste consiguió en Drive. Es muy cierto que Only God Forgives no es una película para todos los públicos, y se encuentra en esa categoría de películas en las que no hay término medio: o la quieres o la odias.

Lo mejor: la coreografía de la escena de lucha, que se nos descubra a Vithaya Pansringarm, la fotografía y un Ryan Gosling que tras Drive se consagra como el máximo exponente del cine kitsch.
Lo peor: a mi parecer pierde en la comparación con Drive, y la música no está a la altura del relato.

Título: Caníbal
Director: Manuel Martín Cuenca
Guión: Manuel Martín Cuenca y Alejandro Hernández
Fotografía: Pau Esteve Birba
Año: 2013
Duración: 116 min.
País: España
Productora: Coproducción España-Rumanía-Rusia-Francia; La Loma Blanca / Mod Producciones / CTB Film Company / Libra Film / Luminor
Reparto: Antonio de la Torre, Olimpia Melinte, María Alfonsa Rosso, Manolo Solo, Delphine Tempels, Joaquín Núñez, Yolanda Serrano, Gregory Brossard

Pocas veces me sucede que vea una película y a los tres minutos ya sepa que me va a encantar. Bien, pues eso es lo que me ha pasado con 'Caníbal', pues des de la primera escena ya sabía que me iba a gustar. Martín Cuencia, además de rodar varios largometrajes de ficción ('La flaqueza del bolchevique', 2003),  ha dirigido varios documentales ('El juego de Cuba', 2001) y suele coescribir también el guión de la mayoría de películas que dirige. En esta ocasión, escribe el libreto de 'Caníbal' junto a Alejandro Hernández -con quién suele coescribir sus guiones- basándose libremente en la novela de Humberto Arenal

'Caníbal' fue preseleccionada para representar a España en los premios Óscar, pero finalmente '15 años y un día', de Gracia Querejeta, será la candidata española.


Carlos es el mejor sastre de Granada. Le gusta su trabajo y es muy respetado por su profesionalidad, pero guarda un oscuro secreto: mata y se come a jóvenes mujeres. Es un monstruo que no tiene capacidad de amar, pero todo cambia cuando aparece Nina, quén busca a su hermana gemela desaparecida recientemente. 

'Caníbal' es de ritmo pausado, hay muchas escenas de Carlos trabajando en su sastrería y comiendo carne, escenas que reflejan la cotidianidad del protagonista. A pesar del título de la película y de la temática que trata, no es particularmente desagradable, aunque en las numerosas escenas donde Carlos come, sabemos que lo está comiendo es carne humana. También hay otra imagen bastante perturbadora, la de su nevera abierta de par en par. 


Manuel Martín Cuenca rueda esta película con sobriedad -como la fallida 'Halley' (Sebastian Hofmann, 2012)- con largas tomas que nos permite asimilar cada uno de los planos, retratados por una mano de maestro gracias a una composición exquisita. Además, destacan las lentas y precisas panorámicas que encuadran exactamente aquello que el director quiere encuadrar. Por si esto fuese poco, el trabajo de fotografía de Pau Esteve Birba es absolutamente genial y la estética que produce es realmente cautivadora. Además, los planos generales de los paisajes nevados son de una belleza inigualable y que complementan a la perfección los numerosos planos en espacios cerrados.

Aunque a primera vista parezca imposible, 'Caníbal' es la particular historia de amor de un monstruo, de un hombre presentado como alguien que no puede sentir nada, pero llegado el momento de la verdad, descubrimos que bajo esas gruesas capas de monstruosidad queda una pequeña porción de naturaleza humana, y, efectivamente, el monstruo es capaz de amar.

Cuando hablamos de 'Caníbal', no podemos evitar destacar la gran interpretación de uno de los mejores actores del momento, Antonio de la Torre, que firma aquí una de sus más brillantes actuaciones, de forma sobria, retratando perfectamente a su oscuro personaje. También es justo subrayar el papel de Olimpia Melinte, quién interpreta aquí a dos personajes, de forma que su mérito es aún mayor.

'Caníbal' es la mejor película española del año y de las mejores que he visto del 2013. Quién diga que el cine español no vale nada, es que no ha visto 'Caníbal', pues la cinta de Martín Cuenca es cine de calidad  y un ejemplo de que no tenemos que ver un filme proveniente del otro lado del charco para disfrutar de una buena película. La dirección, la fotografía, la sobriedad, la estética, la original historia y la formidable interpretación de De la Torre son razones más que suficientes para sentarse a admirar esta magnífica película.


Título: Much ado about nothing
Director: Joss Whedon
Guión: Joss Whedon (Obra de William Shakespeare)
Fotografía: Jay Hunter (B&W)
Año: 2012
Duración: 108 min.
País: Estados Unidos
Productora: Bellwether Pictures
Reparto: Amy Acker, Alexis Denisof, Nathan Fillion, Clark Gregg, Reed Diamond, Fran Kranz, Jillian Morgese, Sean Maher, Spencer Treat Clark, Riki Lindhome, Ahsley Johnson, Emma Bates, Tom Lenk, Brian McElhaney, Joshua Zar, Paul M. Meston, Romy Rosemont

Todos (algunos más, otros menos) conocemos a Joss Whedon. Nació en Nueva York, sus padres eran guionistas, y él, siguiendo la tradición familiar, se licenció en cinematografía. En sus inicios trabajó como guionista en Disney, siendo nominado al Oscar con sólo 31 años por su participación en el libreto de Toy Story. Saltó a la fama con la serie Buffy Cazavampiros, y se convirtió en autor de culto para los más freaks con otra serie, Firefly y su expansión al cine y primer filme como director, Serenity.

Lo que seguro que conocemos todos sobre Joss Whedon es que es el director de Los Vengadores, esa superproducción de la casa Marvel que recaudó el año pasado ni más ni menos que 1500 millones US$ en todo el mundo. Lo que no sabíamos sobre Whedon es que fuera capaz de, entre rodaje y posproducción del gigante marvelino y sólo en 12 días, rodar una maravilla como Much ado about nothing.

Joss Whedon, el hombre de moda

La historia es la de siempre, la original, la misma que escribió Shakespeare: Don Pedro de Aragón regresa de una batalla acompañado por su hermano bastardo Don Juan, Benedicto, y Claudio  (joven héroe colmado de honores y odiado por Juan), y son recibidos en una villa de la campiña siciliana por Leonato (valiente caballero retirado), Hero (la hija de éste) y Beatriz (sobrina de Leonato). Con este punto de partida, la historia trata el amor, el desamor, el orgullo y la venganza des de un punto de vista satírico.

Bajo mi punto de vista, lo que engrandece esta pequeña producción de Whedon y sus amigos es el  hecho de que no se trata de una adaptación del texto a la pantalla, sino todo lo contrario: la película se adapta al libreto. No se modifica ni una coma de la obra de Shakespeare, pero la ambientación está situada en el presente. Puede resultar extravagante la propuesta, pero el resultado es magnífico.

"Es cierto que todas las mujeres se enamoran de mí, pero realmente, yo no amo a ninguna"

Y es que el relato de Whedon lo tiene todo, funciona a todos los niveles. Las actuaciones son teatrales, pero excesivamente reales. Ahí, ojo al dúo protagónico que forman Denisof y Acker (Benedicto y Beatriz, respectivamente), que tienen una facilidad para la comedia maravillosa. El juego de luz que consigue Jay Hunter con la fotografía en blanco y negro es excepcional. La banda sonora es acertada en todo momento. El guión (no me canso de repetirlo: del que no se modifica ni una coma de la obra original) es excepcional. Pero lo que hace realmente grande al filme, lo que lo hace mágico, es la dirección, el  ritmo que imprime nuestro amigo Joss a cada escena y la gran capacidad que tiene para hacer reír al público de su película.

En definitiva: una pequeña gran joya, una fiesta en pantalla grande, un excepcional descubrimiento.

Lo mejor: TODO. Pero sobretodo, la aparición de Nathan Fillion.
Lo peor: que haya tenido que esperar tanto para verla. ¡Ojalá llegue a estrenarse en España!


Título: Pain and Gain (Dolor y dinero)
Director: Michael Bay
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (Basado en los artículos de Pete Collins)
Fotografía: Ben Seresin
Año: 2013
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures / Platinum Dunes / De Line Pictures
Reparto: Mark Wahlberg, Dwayne "The Rock" Johnson, Anthony Mackie, Tony Shalhoub, Ed Harris, Rebel Wilson, Bar Paly, Ken Jeong, Rob Corddy, William Haze, Peter Stormare

No soy un gran fan de Michael Bay, es más: les tengo mucha manía tanto a él como a sus trabajos, exceptuando sólo su primera película "Bad Boys". Me produce una sensación un tanto desagradable (casi vomitiva) el saber que hay gente que defiende películas como "Armageddon" (la epopeya espacial de Bruce Willis), la sumamente sobrevalorada "Pearl  Harbor" (no merece ni aparecer en éstas lineas) y, por supuesto, la trilogía de los robots alienígenas con  Shia LaBeouf y esos personajes femeninos (a falta de otra palabra, "interpretados" por Megan Fox y Rosie Huntington-Whiteley en las diferentes entregas) "sin chicha ni limoná".

Aún con esas, tenia ganas de ver "Pain and Gain", por tener otro motivo más para criticar al californiano, y además para ver que era capaz de hacer con un presupuesto de "sólo" 26 millones US$. Digo sólo teniendo en cuenta que la media de presupuesto de sus anteriores producciones es de ni más ni menos que de 129 millones US$. Casi nada. También da que hablar (por lo menos a priori) un reparto liderado por Mark Wahlberg, que no sabe exactamente si es un buen o un mal actor, y por un Dwayne "The Rock" Johnson que, bueno, su carrera puede hablar por mi. Bien, pues la sorpresa es mayúscula.

"He visto muchas pelis, Paul. Sé lo que hago"

Basada en hechos reales, la película nos cuenta la historia de Daniel Lugo (Wahlberg), un hombre de Miami obsesionado con el culto al cuerpo y la realización del "american dream" que intentará conseguir bajo las directrices de Johnny Wu (Ken Jeong). Se asociará con Paul Doyle ("The Rock") y Adrian Doorbal (Anthonie Mackie), sus dos compañeros de trabajo en el gimnasio, cada uno más cazurro que el otro, para secuestrar a un rico empresario de la ciudad (Tony Shalhoub) y obligarle a entregarles todo su dinero y propiedades. Parece un trabajo fácil, pero las constantes meteduras de pata de estos tres curiosos miembros de la pandilla lo convertirán en misión casi-imposible...

La película es una sátira del habitante medio de los Estados Unidos, repleta de acción (esta vez sin refritos de otros filmes de Bay) sorprendentemente bien rodada, y comedia negra muy bien trabajada por los autores del libreto Christopher Markus y Stephen McFeely (guionistas también de "Captain America"). Cabe destacar la magnífica actuación de Dwayne Johnson, que se sale en su papel de culturista con poco cerebro (ehem...).

"¡Ni yo mismo me creo lo bien que lo estoy haciendo!"

Aún con sus virtudes, que son muchas, el filme tiene un par de fallos "marca de la casa Bay": resulta un poco molesto que se nos recuerde durante la película hasta tres veces que lo que estamos viendo es una historia real (vale, lo hemos pillado), el típico personaje femenino insulso que sólo aporta buenas curvas, y todo ocurre forzadamente deprisa. 

Eso si: por primera vez en muchos años, Bay es original... ¡Y cómo se agradece!

Lo mejor: una escena en concreto. El personaje de Mark Wahlberg reúne a sus nuevos vecinos para ayudar a mejorar la seguridad del vecindario, con "The Rock" totalmente ciclado enrareciendo aún más la situación. Hilarante.
Lo peor: que Michael Bay caiga una y otra vez en los mismos errores. Esta vez bien, pero... ¿y la próxima?


Título: Las Brujas de Zugarramurdi
Director: Álex de la Iglesia
Guión: Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría
Fotografia: Kiko de la Rica
Año: 2013
Duración: 112 min.
País:  España
Productora: Coproducción España-Francia; Enrique Cerezo P.C. / La Ferme! Productions
Reparto: Hugo Silva, Mario Casas, Jaime Ordóñez, Carmen Maura, Terele Pávez, Carolina Bang, Macarena Gómez, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, Carlos Areces, Santiago Segura, Gabriel Delgado, María Barranco, Enrique Villén, Javier Botet, Manuel Tallafé, Alexandra Jiménez, Javier Manrique

A sabiendas de su última película "La chispa de la vida" (2011), "Las brujas de Zugarramurdi" no era, para qué nos vamos a engañar, la opción más golosa de la cartelera.  Aún con esas, De la Iglesia es De la Iglesia, y nunca deja indiferente ("Balada triste de trompeta"). El realizador español vuelve al género del que es pionero y máximo exponente en este país: la comedia fantastico-terrorífica. Esta película funciona a casi todos los niveles, menos cuando el director aboga por el exceso. Y es una pena, ya que puede que la primera hora de película esté al nivel de sus grandes obras "La comunidad" y "El día de la bestia", y la secuencia inicial que consiste en el atraco de una tienda de compra-venta de oro y la posterior  huida es espectacular. 

De la Iglesia se las ingenia para crear una comedia que gira en torno a los personajes de Hugo Silva y Mario Casas:  parados y ambos con problemas con las  mujeres, deciden cometer el atraco ya nombrado para ganar dinero y empezar una nueva vida al  otro lado de la frontera. Antes de llegar a Francia, pero, deberán pasar por el pueblo (histórico por su aquelarre de brujas) de Zugarramurdi. Mientras, son perseguidos por la ex-mujer de Hugo Silva, que a la vez es seguida por dos peculiares investigadores de la policia.

"¡Estoy hasta los cojones de la pensión compensatoria, los jueces y de la bruja de su madre!"

Es pues en los últimos 20 ó 30 minutos de metraje, cuando se da demasiado peso a las brujas que dan título a la película (Carmen Maura se encuentra en su salsa), que De la Iglesia se pierde en el exceso y la producción pierde todo lo que hasta entonces había labrado (que no es poco) y hasta pierde la gracia.

En el sector de las actuaciones, pocas quejas. Mario Casas y Hugo Silva se salen en sus papeles de perdedores, y el conductor del taxi Jaime Ordóñez ("el calvo que habla muy rápido en Aquí no hay quién viva") hace lo propio con el suyo. Sólo Carolina Bang flaquea en su papel, no por su culpa, sino por el personaje, de lejos el peor definido y escrito del guión.

"A mí las brujas no me dan miedo, a mí lo que me da miedo son los hijos de puta"

Técnicamente hablando, el filme es perfecto: fotografia que recuerda a la textura del cine de Rob Zombie, rodada además en un paraje idílico de los bosques de Navarra; música muy potente en perfecta conjunción con la imagen, y un Álex de la Iglesia que se maneja con una soltura casi juvenil tras la cámara.

Aún con sus defectos y un epílogo algo bochornoso, el filme es muy recomendable, y imperdible si eres fan del cine de De la Iglesia.

Lo mejor: el descaro y desparpajo de De la Iglesia, y una casi hora inicial de risas constantes.
Lo peor: larga en exceso y algo sinsentido al final. Epílogo totalmente prescindible.

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