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Título: Pompeii
Director: Paul W. S. Anderson
Guión: Janet Scott Batchler, Lee Batchler, Julian Fellowes, Michael Robert Johnson
Fotografía: Glen MacPherson
Año: 2014
Duración: 102 min.
País: Estados Unidos
Productora: TriStar / FilmDistrict / Constantin Film / Don Carmody Productions
Reparto: Kit Harington, Emily Browning, Adewale Akinnuoye-Agbaje, Jared Harris, Keifer Sutherland, Carrie-Anne Moss, Jessica Lucas, Sasha Roiz, Currie Graham, Joe Pingue
Crítica por @PaulPorcoRosso

Péplum: género fílmico que popularmente puede conceptualizarse como cine histórico de aventuras. Las películas están ambientadas en la Antigüedad, funadamentalmente en la greco-romana.

Básicamente, el director de la mayor parte de la saga de Resident Evil nos trae un espectáculo romano a la altura del cine de Michael Bay. En serio, ¿qué os esperabais del creador de Los tres mosqueteros?

Primero aparece el personaje de Kit Harington, Milo, o 'El Celta', o 'Ese que sale en Juego de Tronos', que vendría a ser como un Robert Redford en Horse Whisperer, pero sólo que más joven y con sobredosis de esteroides, y que acaricia a los equinos antes de terminarles con sus propias manos (rompiéndoles el cuello como si de un gatito de tres meses se trataran), ya que usar una de esas espadas afiladas como para cortar acero no define al personaje como un "macho de verdad que enamore a la chica". Chica interpretada (que, como no, tiene que ser de otra extracción social) por Emily Browning, que quedará prendada de inmediato por ese hombre que es capaz de matar a un caballo con sus propias manos.

A medida que la relación entre estos dos avanza (evidentemente sin contacto entre ellos), la distancia entre la Villa y la ciudad cambia a merced de la urgencia del problema que deba tratarse entre una y otra. Kit Harington, o Jon Snow, o como quieras llamarle tarda menos de dos minutos corriendo contra un mar de gente que huye del fuego que escupe la montaña. Pero oye, que Cassia y su amiga/esclava al principio de la película a lo mejor tardan un par de horas. Ah, que es una elipsis dramática. Vale. Lo siento.  Qué bien que en toda Roma se hable el inglés moderno, ¿no?

¡Qué mala es la película! ¡Y qué cachas está Jon Snow!

Cuando empiezan a reventar casas y a explotar columnas ya es el acabose. Un mensaje para el director: NO ME DA PENA QUE POMPEII EXPLOTE. Me da igual. No conozco la ciudad. No he conectado con ningún habitante, sólo intentas hacerme simpatizar con 'El Celta' o Milos, o cualquier nombre que decidas otorgarle en cualquier momento de la película, y es un personaje que lucha y vive para él mismo (bueno, o la guarrilla de turno, como Paul W. S. Anderson nos muestra) y se la suda la ciudad y sus habitantes.

Igual la película intenta recuperar ese cine épico de antes, cuando tres frases intercambiadas entre el protagonista masculino y el femenino ya eran suficientes como para trabar una historia de amor sincera y pura, y para que el susodicho sacrificara su propia vida para salvar a una mujer de otra extracción social (por aquel entonces información a tener muy en cuenta) en vez de intentar huir en la dirección que fuera, y hacia un futuro de libertad y prosperidad con el colega de turno. Pues que les den. Si no son capaces de ofrecerme algo creíble (o como mínimo con un envoltorio bonito), que les den. La villa de Pompeii se podría rebautizar como Villa-cliché, y nadie se quejaría

¿Más o menos al nivel de efectos especiales de SyFy?

Ni se conecta con ningún personaje, ni la fotografía es respetable... sí, la acción no aburre. Pero la propuesta es tan absurda que consigue que te olvides de todo lo demás. Si quieres ver un espectáculo de gladiadores, mejor que te bajes la primera temporada de Spartacus y guardes Pompeii en la carpeta más escondida de tu ordenador, o en la estantería más lejana de tu centro comercial, o en la sala más recóndita de tu cine más cercano. Porque Pompeii es... pues esto: la historia de cómo un desastre sin precedentes en la historia de Europa se convierte en un péplum absurdo con gladiadores sobre la destrucción (Vesubio mediante) de la ciudad que le da nombre al filme, pero con Jon Snow y Jack Bauer (y además con poca sangre). O igual soy yo que no la he entendido.

Lo mejor: ... alguna pelea a espada y puñetazo.
Lo peor: ¿todo?


P. S.: ¡Olé! ¡ El personaje de Adewale Akinnuoye-Agbaje ha descubierto el concepto de la presa! ¡Y la de Emily Browning el de la ganzúa!

Título: Pain and Gain (Dolor y dinero)
Director: Michael Bay
Guión: Christopher Markus, Stephen McFeely (Basado en los artículos de Pete Collins)
Fotografía: Ben Seresin
Año: 2013
Duración: 130 min.
País: Estados Unidos
Productora: Paramount Pictures / Platinum Dunes / De Line Pictures
Reparto: Mark Wahlberg, Dwayne "The Rock" Johnson, Anthony Mackie, Tony Shalhoub, Ed Harris, Rebel Wilson, Bar Paly, Ken Jeong, Rob Corddy, William Haze, Peter Stormare

No soy un gran fan de Michael Bay, es más: les tengo mucha manía tanto a él como a sus trabajos, exceptuando sólo su primera película "Bad Boys". Me produce una sensación un tanto desagradable (casi vomitiva) el saber que hay gente que defiende películas como "Armageddon" (la epopeya espacial de Bruce Willis), la sumamente sobrevalorada "Pearl  Harbor" (no merece ni aparecer en éstas lineas) y, por supuesto, la trilogía de los robots alienígenas con  Shia LaBeouf y esos personajes femeninos (a falta de otra palabra, "interpretados" por Megan Fox y Rosie Huntington-Whiteley en las diferentes entregas) "sin chicha ni limoná".

Aún con esas, tenia ganas de ver "Pain and Gain", por tener otro motivo más para criticar al californiano, y además para ver que era capaz de hacer con un presupuesto de "sólo" 26 millones US$. Digo sólo teniendo en cuenta que la media de presupuesto de sus anteriores producciones es de ni más ni menos que de 129 millones US$. Casi nada. También da que hablar (por lo menos a priori) un reparto liderado por Mark Wahlberg, que no sabe exactamente si es un buen o un mal actor, y por un Dwayne "The Rock" Johnson que, bueno, su carrera puede hablar por mi. Bien, pues la sorpresa es mayúscula.

"He visto muchas pelis, Paul. Sé lo que hago"

Basada en hechos reales, la película nos cuenta la historia de Daniel Lugo (Wahlberg), un hombre de Miami obsesionado con el culto al cuerpo y la realización del "american dream" que intentará conseguir bajo las directrices de Johnny Wu (Ken Jeong). Se asociará con Paul Doyle ("The Rock") y Adrian Doorbal (Anthonie Mackie), sus dos compañeros de trabajo en el gimnasio, cada uno más cazurro que el otro, para secuestrar a un rico empresario de la ciudad (Tony Shalhoub) y obligarle a entregarles todo su dinero y propiedades. Parece un trabajo fácil, pero las constantes meteduras de pata de estos tres curiosos miembros de la pandilla lo convertirán en misión casi-imposible...

La película es una sátira del habitante medio de los Estados Unidos, repleta de acción (esta vez sin refritos de otros filmes de Bay) sorprendentemente bien rodada, y comedia negra muy bien trabajada por los autores del libreto Christopher Markus y Stephen McFeely (guionistas también de "Captain America"). Cabe destacar la magnífica actuación de Dwayne Johnson, que se sale en su papel de culturista con poco cerebro (ehem...).

"¡Ni yo mismo me creo lo bien que lo estoy haciendo!"

Aún con sus virtudes, que son muchas, el filme tiene un par de fallos "marca de la casa Bay": resulta un poco molesto que se nos recuerde durante la película hasta tres veces que lo que estamos viendo es una historia real (vale, lo hemos pillado), el típico personaje femenino insulso que sólo aporta buenas curvas, y todo ocurre forzadamente deprisa. 

Eso si: por primera vez en muchos años, Bay es original... ¡Y cómo se agradece!

Lo mejor: una escena en concreto. El personaje de Mark Wahlberg reúne a sus nuevos vecinos para ayudar a mejorar la seguridad del vecindario, con "The Rock" totalmente ciclado enrareciendo aún más la situación. Hilarante.
Lo peor: que Michael Bay caiga una y otra vez en los mismos errores. Esta vez bien, pero... ¿y la próxima?

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