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Título: Easy A
Director: Will Gluck
Guión: Bert V. Royal (basado libremente en 'La Letra Escarlata' de Nathaniel Hawthorne)
Fotografía: Michael Grady
Año: 2010
Duración: 93 min.
País: Estados Unidos
Productora: Olive Bridge Entertainment / Screen Gems
Reparto: Emma Stone, Amanda Bynes, Cam Gigandet, Stanley Tucci, Penn Badgley, Lisa Kudrow, Malcolm McDowell, Patricia Clarkson, Thomas Haden Church, Alyson Michalka, Dan Byrd, Juliette Goglia, Johanna Braddy, Chyna, Stacey Travis, Jake Sandvig

Parece que sea la semana del cine para adolescentes (todo un subgénero en sí mismo) en Siempre en VO. Bien, vale la pena recuperar esas películas con las que crecimos. En esta ocasión hablamos de una de las más recientes, Easy A. El director, Will Gluck, es el autor de "perlas" como Fired Up! (en España, Guerra de Cheerleaders) o Friends with Benefits (Con derecho a roce), aunque lo más destacable de su filmografía es su reciente incorporación al mundo de la televisión, la sitcom de Michael J. Fox (The Michael J. Fox Show) de la que es creador y guionista junto a Sam Laybourne. En Easy A, cuenta con muchas caras conocidas como Stanley Tucci, Patricia Clarkson, Amanda Bynes, y la protagonista, Emma Stone, que se lanzó al estrellato con su participación en el filme.

Olive (Emma Stone) es una chica del montón en su instituto. Sale con su amiga, no se mete con nadie, es una buena estudiante, y la relación con sus padres es impecable. Un día, le dice a su amiga que ha perdido la virginidad con un chico universitario. Una pequeña mentira que en pocos minutos se extiende por todo el instituto. Olive, en vez de desmentir el rumor, lo engrosa sin percatarse de que este podría volverse en su contra...

I got a pocket, got a pocket full of  sunshine...

Easy A juega tres bazas interesantísimas combinadas con savoir-faire, y la jugada le sale redonda al director Will Gluck. La primera es Emma Stone, que demostró en esta película su desparpajo y ganas de comerse la cámara en todo momento. Como máxima protagonista del filme, da rienda suelta a su maravillosa expresividad facial y su facilidad para la comedia, y se suelta la melena (tanto metafórica como literalmente) para divertir y transmitir. Esta es la actuación que la puso en el mapa.

Su segunda baza es un guión ingenioso y divertido. El libreto de Bert V. Royal, conocido dramaturgo estadounidense, es una versión estudiantil adaptada a la modernidad de los tiempos de la novela "La Letra Escarlata" de Nathaniel Hawthorne. Por desgracia, entre las divertidísimas escenas entre los padres y Olive, sus soliloquios ante la webcam o el divertidísimo fin de semana indoor de la susodicha, acechan los temidos clichés del género que por suerte afloran lo menos posible.

I want my life to be like an 80's movie, preferably one with a really
awsome musical number for no apparent reason. But no, no, John Hughes
did not direct my life.

Y por último, el simpatiqueo del cine para adolescentes, la evocación a películas clásicas de tiempos ya pasados, películas que seguramente el público que recibirá Easy A no habrá visto (de algunas no conocerá ni su existencia), y que son una gran inspiración de situaciones, y homenajes (algunos velados, otros directísimos) perfectamente situados a lo largo de la trama.

Puede que Easy A no pase a la historia como sí lo han hecho las películas que en ella se homenajean, pero es una disfrutable comedia adolescente de nuestro tiempo.

Lo mejor: sin duda alguna, la actuación de Emma Stone, que acabó de situarla en el panorama de la nueva ola de "actrices a tener en cuenta". Otro punto muy a favor son todas las escenas en las que sale Stanley Tucci.
Lo peor: aunque intenta rehuir de ellos, todo homenaje/remember de películas ochenteras de adolescentes tiene sus clichés, que por suerte no se apoderan de la película.


P.S.: llegué a la película (no la había visto hasta este fin de semana) gracias a un podcast del blog The Ranking Club. Des de aquí recomiendo a todos los que me leéis (también somos un pequeño club) que si tenéis alguna hora perdida la dediquéis a escuchar alguna publicación: Nacho Toribio y sus invitados rezuman cine y además saben de lo que hablan.
Título: The Breakfast Club
Director: John Hughes
Guión: John Hughes
Fotografía: Thomas Del Ruth
Año: 1985
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures
Reparto: Emilio Estévez, Judd Nelson, Ally Sheedy, Anthony Michael Hall, Molly Ringwald, Paul Gleason, John Kapelos

Obra maestra del director norteamericano John Hughes, y capital de la década de los ochenta, The Breakfast Club se instaló de manera permanente en las cabezas de los que eran adolescentes en 1985 (y también de los que lo fueron antes), convirtiéndose en una película de culto casi con efecto inmediato. Renombrada en España con el nombre de El Club de los Cinco, supuso inspiración para todas las películas de temática adolescente que se han producido en masa desde entonces. El filme cuenta con estrellas juveniles del momento, comenzando por Emilio Estévez (otro miembro de la familia Sheen), siguiendo con el típico en filmes de Hughes Anthony Michael Hall, y acabando con el macarra Judd Nelson.

En The Breakfast Club, cinco estudiantes muy diferentes entre sí son castigados a pasar todo un sábado en el instituto en el que estudian por diferentes fechorías. Su tarea es escribir un ensayo de más o menos mil palabras en las que respondan a una pregunta: ¿quién eres?. Cuando el director que les vigila se ausenta del aula, las desavenencias entre los cinco salen a flor de piel... Los cinco estudiantes son cinco clichés del género comedia adolescente, esto es: el cerebrito (Anthony Michael Hall), la reina del baile (Molly Ringwald), el deportista guaperas (Emilio Estévez), el matón (Judd Nelson), y la inadaptada (Ally Sheedy). 

Fotograma de una de las mejores escenas del filme de Hughes.

Cinco clichés presentes en las escuelas preparatorias de los Estados Unidos, representados en cualquier película de adolescentes en las que parecen personajes planos e insulsos, en The Breakfast Club se antojan mucho más profundos que lo que indica su estereotipos, además de ser interpretados con sorprendente sobriedad por los cinco actores jóvenes.

Pero lo que realmente hace grande al filme de Hughes es el hecho de tocar todos los palos que puede mediante la profundización magnífica de personajes (insólita en películas de este tipo): inquietudes de la adolescencia tales como el sexo, las amistades, y el primer amor, su crítica al sistema educativo de la década de los ochenta, el maltrato físico y psicológico de algunos padres, la discriminación y exclusión social. Además (y por si esto fuera poco), trasciende a sus argumentos y construye un relato de amor y comprensión hacia los demás: da igual la extracción social de los adolescentes, su altura, su complexión. Lo importante es lo bien que te lo pasas con ellos, comprender que todo el mundo tiene sus problemas y lo primordial, que no hay que poner etiquetas: prejuzgar está mal.

Emma Stone en Easy A tenía razón: hasta el malo de The Breakfast Club
es un gentleman de los que ya no quedan.

Don't you forget about me. No te olvides de mí, nos dice el filme, en boca del grupo ochentero Simple Minds. Y haríamos bien en hacerle caso, para no convertirnos en el despiadado director del colegio, que olvidó que un día fue adolescente y también fue etiquetado por el director de turno.

Lo mejor: la dirección me pareció un logro increíble, igual que todas las interpretaciones y un guión magnífico. Una de las grandes obras del cine.
Lo peor: no saber cómo acaba el chiste que nos cuenta (a medias) un muy macarra Judd Nelson.


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