Mostrando entradas con la etiqueta Danny Boyle. Mostrar todas las entradas
[[Crítica de @marckwire21]]
Lo primero, mi crítica está hecha sin haber leído la novela, a partir de aquí, continuo. Irvine Welsh escribió la nombrada en la que se basó 'Trainspotting' de Danny Boyle en 1993, después llegarían 'Marabou Stork Nightmares' en el 95 y 'Filth' en el 98. 'Trainspotting' sólo tardó tres años en ser adaptada al cine con gran maestría por Boyle mientras que esta adaptación de Jon S. Baird llega 16 años después. Con esto quiero remarcar además del tiempo transcurrido y lo cambiante de esta sociedad lo fuera de lugar que pueden quedar algunos de los temas expuestos. Estos temas, personajes o situaciones por aquel entonces hubieran causado un gran impacto en la sociedad cinéfila pero a día de hoy y tras varios otros filmes sino iguales pero si parecidos en ciertos puntos el impacto no es tal, y queda como algo desfasado. Puedo afirmar tranquilamente que de no ser por la impecable actuación de su protagonista James McAvoy y el ritmo fluido, que no intenso, que posee la cinta, estaríamos ante una película más dentro del género 'policía pasado de vueltas'. El más claro ejemplo lo tenemos con nuestro querido Torrente. Las comparaciones son odiosas, de acuerdo, pero existen. ¿Porqué tenemos que desmerecer a infravalorar un personaje como Torrente y alabar a uno escocés? No lo entenderé nunca. Si tras ver 'Filth' pensáis que del personaje que interpreta McAvoy se pueden llegar a hacer 4 secuelas con gran afluencia de público, es que no hemos visto la misma película. Y no sólo está 'Torrente', también tenemos a Jean Reno en 'Wasabi', o a Willis en 'The Last Boy Scout' por decir una, quiero decir, que lo del policía pasado de rosca en sus está demasiado visto, demasiado gastado como para que llegue a interesar lo suficiente.

Ni digo que es peor que las citadas antes ni mejor, simplemente olvidable, más de lo mismo pero con el agregado dramático, imaginaros una versión de Torrente con mucha carga dramática, un final interesante y una banda sonora, o mejor dicho selección de temas, ramplona y vaga. Pues eso es 'Filth'. Querría hacer hincapié en la música. Clint Mansell a los mandos: caída de un mito. Admiro a este compositor, mucho, pero su selección de temas para la película me parece horrorosa, no por la calidad de las canciones elegidas  sino porque parece que la única función que tienen, al margen de ir su letra acorde con lo que vemos, es la de ayudar al espectador a no dormirse del aburrimiento mientras llega otro momento exaltado de McAvoy. Creo sinceramente que una banda sonora creada exclusivamente para el film, con ese toque tan oscuro que sabe darle Mansell hubiera dotado a éste de más seriedad, empaque o consistencia que es lo que parece más escasea. Entras al cine teniendo algo que te ronda la cabeza sobre cualquier otro tema y en cuanto salgas volverás a ese tema como si nada de lo visto hubiera trastocado algo dentro. No cuenta nada que no hayamos visto antes. 



Su tono dramático y oscuro en ocasiones la hacen distinta al resto (que no única) y el final anti-Hollywood es tan original como previsible. Si me ha gustado ese mundo surrealista que aparece en momentos puntuales donde McAvoy ve a ciertas personas como animales, algo lejanamente parecido a lo que vi en los créditos iniciales de 'Relatos Salvajes'. Desconozco como se ve ese Edimburgo en la novela de Welsh pero desde luego en la película no tiene presencia en absoluto. No voy a negar que tiene un gran toque de comedia negra, pero en ocasiones se excede o simplemente, no hace gracia. La escena con la menor me parece grosera a más no poder y no, no es que me escandalice por todo ni sea un beato, es que no hace gracia. No hace mucho vi 'The world of Kanako' y su crítica es igual o más cruda que la de ésta, y en ella se destilan buenas maneras, aquí su director pretende que le cojamos asco al personaje, que lo veamos como se ve él, como un cerdo. Y lo consigue, sobradamente. Ese toque retorcido, negro y oscuro se mantiene hasta el final, aquí no hay moralinas que valgan. La película fluye a su ritmo, apoyada en las oportunas canciones seleccionadas hasta su final crudo. Detalles frikis: aparece en un papel secundario el doctor Fitz de 'Agents of S.H.I.E.L.D.', el actor Iain De Caestecker; curiosos también los créditos finales, no os los perdáis, mejores que los insulsos iniciales. En definitiva, el segundo trabajo de Jon S. Baird es una comedia muy negra con tintes dramáticos, surrealistas y un final digno de thriller pero nada más, totalmente olvidable en su conjunto salvo por la actuación de McAvoy.

Lo mejor: McAvoy


Lo peor: No cuenta nada nuevo, película desfasada a su tiempo. Final tan original como previsible
Título: Trance
Director: Danny Boyle
Guión: Joe Ahearne, John Hodge
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Año: 2013
Duración: 101 min.
País: Reino Unido
Productora: Cloud Eight Films / Film4
Reparto: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Tuppence Middleton, Danny Sapani, Wahab Sheikh, Lee Nicholas Harris, Ben Cura, Gioacchino Jim Cuffaro, Hamza Jeetooa

Para empezar, debo decir que Danny Boyle no es ni de lejos uno de mis directores predilectos. No es que crea que Trainspotting o Shallow Grave sean malas películas, al contrario, en su momento fueron todo un hito cinematográfico, que convirtieron a Boyle en una mezcla inglesa de Tarantino y los hermanos Coen. Mis problemas con Boyle empiezan con 28 days after (aburrida, pretenciosa y algo cutre, su segunda parte no dirigida por Boyle es infinitamente superior) y terminan por Slumdog Millionaire (inmerecidos 8 premios Oscar, sólo creo que vale la pena la escena post-créditos del baile de aires bollywoodianos y la fotografía de Anthony Dod Mantle que aquí repite).

Dicho esto, no tenía por qué esperar mucho de Trance, pero, ¡ay! las críticas positivas. El hecho de que se la nombrara como el "Inception de Danny Boyle" por gran parte de la comunidad de aficionados al cine me creó unas expectativas que, obviamente, no se cumplieron.

"Os juro que ha sido el guionista"

Simon (James McAvoy) es un empleado de una casa de subastas que se asocia con una banda criminal para robar una valiosa obra de arte. Al recibir un golpe en la cabeza durante el atraco, al despertarse descubre que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando ni las amenazas ni las torturas físicas consiguen ninguna confesión, Frank, el jefe de la banda (Vincent Cassel), contratará a una hipnoterapeuta, Elizabeth (Rosario Dawson), para que le ayude a recordar...

Y esto es todo lo bueno, como mínimo en cuanto al guión: esos primeros 15 minutos magistrales que combinan a la perfección violencia explícita en las torturas, una secuencia de atraco al banco espectacular, y una trama a priori bastante absorbente. Esos 15 minutos convierten en mucho mayor la decepción en los siguientes 85. Durante el resto del metraje el espectador se pierde entre tanto giro: de repente uno es malo, y luego bueno, pero resulta que lo hacía por una razón maléfica, pero ella también está en el ajo... El guionista da al que está visionando la película durante diez minutos tal cantidad de información como para avanzar la trama cautelosamente durante un rato, pero esa información contradice la de los diez minutos anteriores. Un cúmulo de despropósitos. No me malinterpreten, uno no acaba el visionado con la sensación de haber visto una mala película, ni mucho menos. Pero ha visto una obra que podría haber sido aun mayor sin la obsesión del guionista por sorprender de manera constante al espectador.

"No piece of art is worth a human live. DON'T BE A HERO"

Y, es que además, cuenta con un reparto en estado de gracia: McAvoy, asentado ya como uno de los grandes futuros de la actuación británica, descubierto en Last King of Scotland y Atonement, Vincent Cassel, eterno secundario de las grandes ligas y hito del panorama cinematográfico francés e internacional, y una Rosario Dawson que mantiene el equilibrio entre ambos (y regala un desnudo frontal rasurado, fetiche del personaje de McAvoy, para "tomar pan y mojar"). Otro de los puntos fuertes de la película son las imágenes coloristas (en la última parte del filme hay una escena que transcurre dentro de un coche con un trato excelso del color) que consigue el compañero de fatigas del inglés, Anthony Dod Mantle, en la fotografía, jugando muy bien con la luz y la sombra en las escenas de hipnosis. Acompañando esta atmósfera de bellas imágenes, me veo casi obligado a hacer una mención especial a la banda sonora, repleta de temas de rock progresivo/electrónico la mar de interesantes, realizada por el ex de Underworld (banda que ya había prestado su música en Trainspotting y Sunshine, entre otras películas de Boyle) Rick Smith.

En resumen: aún siendo recomendable, el guión chirría en ciertos momentos, y deja mentalmente agotado a un espectador que sólo quería ver cuál es según el director lo que se vende como un "viaje a la mente humana". Los que vengan buscando un nuevo Inception, retrocedan, laven sus ideas preconcebidas y déjense llevar para descubrir que Trance pudo haber sido mucho mejor. Ya sabéis, tampoco se lo pueden pedir peras al olmo.

Lo mejor: el tour de force interpretativo que mantienen McAvoy y Cassel, que mantiene el interés en la película.
Lo peor: los giros de guión que se suceden cada 10 minutos, que acaban por dejar al espectador exhausto y atolondrado.

Copyright © 2012 Siempre en VO