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[[Crítica de @marckwire21]] 
Un réquiem es la misa de difuntos de la religión católica, un ruego por las almas de los muertos, reproducido justo antes del entierro o en las ceremonias de conmemoración o recuerdo. Encontrar un sello personal tras más de 100 años de cine no era una tarea fácil. Tras un par de cortos y esa brillante rareza de opera prima llamada 'Pi: Faith in caos' en 1996, el americano Darren Aronofsky estrenaba en el año 2000 fuera de competición durante el festival de Cannes, una producción basada en la novela de mismo nombre publicada por Hubert Selby Jr. en 1978, 'Requiem for a dream'. En el libro de Selby Jr. (que también participó en el guión junto a Aronofsky) se refleja su propia experiencia. Nacido en 1928, en 1943 con 15 años se enroló en el ejército para 4 años más tarde ser enviado de vuelta a Estados Unidos debido a que había contraído tuberculosis y los médicos no le daban mas de un año de vida. Al no existir antibióticos fue tratado con un medicamento experimental, estreptomicina. Durante una operación, los cirujanos le retiraron varias costillas para poder acceder a sus pulmones con la mala suerte que uno de ellos se colapsó. La cirugía salvó a Selby Jr. al estirparle la mitad de uno de sus pulmones que a cambio le dejaría severos y graves problemas respiratorios de por vida. Postrado en la cama durante años fue en esta época cuando Selby Jr. se volvió adicto a los analgésicos y a la heroína que lastrarían su vida hasta llevarlo a la tumba. También fueron los años en los que inició su carrera como escritor; sus dos grandes trabajos 'Last exit Brooklyn' en 1961 y 'Requiem for a dream' han sido adaptados al cine en donde el novelista aparece en pequeños papeles. Seis años después de su primera novela en 1961, fue detenido por posesión de heroína y encerrado tres meses en la cárcel de Los Ángeles, donde se había mudado desde Brooklyn intentando dejar las drogas. A la salida de prisión con 39 años, Selby Jr. estaba completamente limpio y así permaneció hasta el día de su muerte donde incluso se negó a recibir morfina para suavizar los problemas que padecía. Hubert Selby Jr. murió en 2004 fruto de una obstrucción pulmonar crónica. 

El film esta interpretado por Ellen Burstyn, una veterana actriz secundaria que en el año 2000 sólo contaba con su papel como la madre de Linda Blair en 'The Exorcist' de 1979 como trabajo mas sonado. Hace poco la vimos en 'Interstellar'. También Jared Leto en su primer papel protagonista tras aparecer en 'Fight Club', 'Girl interrupted' o 'Urban Legend'. Jennifer Connelly, la eternamente joven actriz norteamericana conocida por sus éxitos  ochenteros 'Phenomena' o 'Labyrinth', venía de participar en 'Dark City' y 'Pollock' entre otras. Marlon Wayans, el pequeño de los Wayans, ese mismo año aparecía en dos cintas mas, 'Dungeons & Dragons' y la primera de la venida a menos saga, 'Scary Movie'. Su participación en el film de Aronofsky no deja de ser una sorpresa y su primer papel dramático.Producida por Artisan Entertainment y Thousand Words. La fotografía corre a cargo del habitual de Aronosfsky, también de Spike Lee y ocasionalmente de Joel Schumacher, Matthew Libatique, el ganador de un Oscar y un BAFTA por 'Black Swan'. Su trabajo en'Requiem for a dream' era el tercero en su carrera tras 'Pi: Faith in Chaos' y 'Tigerland'. La música es obra del grandioso Clint Mansell, compuesta por él e interpretada por Kronos Quartet convierten el tema principal casi en un himno mundialmente reconocido por todos, una banda sonora inolvidable y reversionada para la segunda parte de 'The Lord of the Rings'. Era el segundo trabajo de Mansell y ya se podía intuir en el un gran potencial que como no Aronofsky, supo aprovechar mas tarde haciéndolo su compositor fetiche.

Sara Goldfarb (Ellen Burstyn) es una mujer mayor, viuda y con un hijo que esta a punto de abandonar el nido,  Harry (Jared Leto). Sola en la vida, y tras ser engañada con asistir a un programa de autoayuda al que es adicta, Sara empezará a tomara todo tipo de pastillas recetadas por el medico hasta adelgazar lo suficiente para cuando la llamen del programa. Harry es adicto a la cocaína y a Marion (Jennifer Connelly), su novia. Tyrone (Marlon Wayans), el mejor amigo de Harry y también adicto, le sugiere la idea de empezar a traficar y conseguir el suficiente dinero como para vivir tranquilamente y dejarlo a tiempo.


Difícil año en los Oscar para 'Requiem for a dream' ya que había otra película en cartel con el tema de las drogas como telón de fondo, 'Traffic', con grandes estrellas en los papeles principales. Pero no sólo en el apartado de mejor película lo tuvo difícil para obtener la nominación sino también en uno donde a priori debería haberlo estado, el premio a la mejor banda sonora. En dicha categoría ese año terminaron nominados nombres tan importantes como Hans Zimmer, Ennio Morricone o John Williams: casi nada. Lo sorprendente es que fuera Tan Dun por 'Crouching Tiger Hidden Dragon' quien se llevara la estatuilla finalmente. Tampoco se entiende que Julia Roberts se llevara el galardón a mejor actriz por su papel en 'Erin Brokovich' antes que Ellen Burstyn, incomprensible. Esta fue la única nominación a los Oscar que obtuvo 'Requiem for a dream'. Al margen de estar nominada en la misma categoría para los Globos de Oro que tampoco ganaría, la película sí consiguió hacerse con premios en otros festivales entre los que se encuentran la espiga de oro de la SEMINCI en Valladolid a mejor película, y mejor fotografía y actriz en los Independent Spirit.

No creo que haya otra película para hacer sesión doble con 'Trainspotting' que 'Requiem for a dream'. Ciertamente la cinta de Aronofsky se adentra muchísimo más en el drama, pero ambas son igual de crudas y desgraciadamente realistas. Pocas producciones consiguen dejar tan mal cuerpo en el espectador como lo hace esta, un drama cruel y sombrío tejido desde el inicio con un ritmo frenético y un montaje trepidantemente minucioso. Técnicamente es impecable, la fotografía lúgubre y oscura que aporta Libatique junto a las variaciones del tema principal de la película de Mansell crean en el espectador la misma sensación que tienen los protagonistas respecto a la creencia de que es posible cumplir sus sueños. Las notas del tema 'Lux Aeterna' son calmadas en su inicio creando un malrollismo horrible al que la velocidad y las cada vez mas repetidas notas altas van creando esa falsa expectativa de que el sueño americano se puede conseguir, empezar de 0 y hacerse rico para unos o salir en la televisión y sentirse viva para otra. Olvídense de moralinas y de finales edulcorados porque al igual que en la vida real, en 'Requiem for a dream', no los hay. Cuatro personajes que en realidad son dos pero realmente es uno, la adicción. Adicción a los programas de TV, a las pastillas, a los analgésicos, a las anfetaminas, a la heroína, a la cocaina, al café, a la comida, a todo, todo se convierte en adicción cuando no controlamos su consumo o su uso. 'Requiem for a dream' tiene un montaje vibrante y un increscendo vertiginoso, innumerables planos subjetivos, planos detalle, todo se acelera y no hay vuelta atras. En este apartado, la cinta de Aronofsky es tremenda efectiva, no hay duda que su estrambótico montaje deja en constante sacudida la mente del espectador. Increíble el papel de Ellen Burstyn, magnifica, superlativa, la mejor de todo el film. Su personaje Sara Goldfarb es apaleado por la soledad y usado por un sistema que no entiende de personas y si de números. Inconscientemente crueles y llamativas son sus amigas/vecinas que parecen salidas de una producción de Tim Burton y que empujan definitivamente a Sara. Las féminas protagonistas son las que peor llevan su adicción y quienes acaban siendo carne de cañón o de oveja mejor dicho, en un mundo de lobos. La adicción del personaje de Jennifer Connelly es la que peor cuerpo pone. Marion es la unica que no termina con secuelas exteriores, sino interiores, las peores, ya que su adicción solo acaba de empezar a crecer y no hay vuelta atrás. Jared Leto y Wayans me parecen aceptables, ambos estaban empezando y se nota, el peso de las escenas grandes recae en las veteranas Burstyn y Connelly. Son Sara, Harry, Marion y Tyrone, cuatro personas que bajarán a los infiernos para conocer la realidad del sueño americano y los peligros de las adicciones incontroladas. Un mundo oscuro en el que fácilmente se puede caer como le pasa a Sara, quien cree estar haciendo lo correcto en todo momento. Impactante, distinta y realista, el primer gran trabajo a nivel de crítica y público de Darren Aronofsky confirmaba que había un nuevo director en el barrio, y que su mierda, era buena.
[[Crítica de @marckwire21]]
La mejor película y más popular saga europea de zombies o infectados que se ha hecho. No, no me olvido de 'Zombies party', obviamente. Y no es la única cinta de zombies... y humor. Ahí están las francesas 'La horde' o 'Goal of the dead' para confirmar el buen hacer europeo en comedias con zombies, pero 'REC' es la única saga que se toma el tema en serio, como film de terror. La clave del éxito de la película es el tiempo. Son 76 minutos lo que dura la cinta, y en ese concreto espacio de tiempo sólo podrás respirar tranquilamente durante los primeros 20 puesto que luego todo es una sucesión de sobresaltos continuos a cada cual más explosivo. El uso del found footage/falso documental le añade ese toque de credibilidad necesario para que la película funcione como un tremendo estimulante. Porque funciona. Esta técnica lleva usándose en el cine desde los años 80 y principalmente ha estado aplicada al cine de terror aunque también al de ciencia-ficción. Éxitos como la americana 'The Blair Witch Project' en 1999 sirvieron para abrir la veda que sagas como 'Paranormal Activity' o 'VHS' se han encargado de explotar.

'REC' llega al mismo tiempo que la primera parte de 'Paranormal Activity', a finales de 2007, y se presenta en el festival de Cine de Sitges dónde se lleva cuatro premios (director, actriz, critica y publico), y más tarde triunfa con dos premios Goya (actriz revelación y montaje). Ángela Vidal (Manuela Velasco) es reportera de una televisión local que cada noche sigue a un gremio distinto de trabajadores en algunos de sus quehaceres diarios. En esta ocasión Ángela hará el reportaje desde la estación de bomberos. Durante las entrevistas a los trabajadores, estos, reciben una llamada de  emergencia en la que informan de unos gritos que provienen de un piso donde se halla encerrada una señora mayor. La reportera junto a su cámara, el ya mítico Pablo, deciden acompañarlos para grabar en directo la situación. Una vez allí y tras derribar la puerta encuentran a la señora en camisón, moribunda, bañada en sangre y rodeada de gatos. A esto me refería con el tiempo antes, no sólo tiene una duración más cercana al mediometraje sino que la primera explosión vírica por así decirlo llega a los 15 minutos, el metraje restante hasta el final es una continua angustia con tan sólo un espacio de 10 minutos para volver a coger aire gracias a las entrevistas a los vecinos y la entrada del doctor experto.

Y es este hecho en concreto el que vuelve a elevar la tensión aún más si cabe hasta ese golpe seco final, como en 'The Blair Witch Project' pero a un ritmo fulgurante. Un ya clásico del cine de terror firmado por dos grandes directores españoles, el catalán  Jaume Balagueró ('Los sin nombre', 'Darkness', 'Frágiles') y el valenciano Paco Plaza ('El segundo nombre'). Ambos dirigieron las dos primeras partes de esta saga para luego encarar cada uno por solitario 'REC 3' y 'REC 4' respectivamente. No comentaré nada de 'OT, la película'. Supongo que todos tenemos que comer, ¿no? Sino que se lo digan a Álex de la Iglesia con 'Messi'. Bromas aparte, también hay que alabar el buen trabajo de Manuela Velasco y su interpretación de Ángela Vidal, la ya mítica Ángela Vidal, nuestra Teniente Ripley española. Su 'Pablo grábalo todo, por tu puta madre' ya es una de las frases más míticas y repetidas por los incondicionales de la saga y, en esta primera entrega, Manuela está muy creíble, irritante con sus gritos y ataques de histeria al inicio y absolutamente acertada con sus reacciones en la oscuridad. Ángela Vidal es efusiva, espontánea y muy miedosa, no tiene porqué caernos bien, es simplemente una reportera casi novata haciendo un reportaje nocturno seguramente para una especie de Callejeros Workers o algo parecido, un personaje matizado con brillantez por Manuela Velasco a la perfección.


Al margen de la heroína y los cuerpos de seguridad varios, otra gran baza con la que cuenta el film es esa comunidad de vecinos tan real (enormes la pareja de abuelos) o esa portería típica de cualquier ciudad en la que se sitúa toda la acción (un sólo escenario para todo). Allí sucede todo, bajo extensas lonas de plástico que aíslan el edificio y todo lo que dentro ocurre del resto del mundo. 'REC' supuso el inicio de la mejor saga de infectados o zombies europea que se ha hecho hasta la fecha, incluyendo por primera vez en este tipo de películas el falso documental para dar realismo a los hechos y recortando el metraje lo justo y necesario para que la acción no decayera en ningún momento. No entiendo cómo se pueden quejar algunos de la cantidad o los constantes movimientos de cámara cuando lo que vemos es lo que Pablo grabó bajo una situación de máximo estrés como es el estar encerrado en un edificio donde todos van cayendo muertos como moscas unos tras otros. Está acojonado. Como la estaríamos todos en esa situación y de ahí esos movimientos de cámara tan bruscos y abruptos, que ya bastante inteligentes son parándose siempre lo justo para mostrarnos esa imagen espeluznante como la de Conchita cogiendo aire cual toro bravo antes de embestir y recibir dos balazos o el instante en Ángela se asoma por el hueco de la escalera desde el último piso y ve a todos los convertidos subiendo a por ella. Touché.

Son Ángela y Pablo, dos personajes, dos seres humanos que sienten y padecen todo tipo de sensaciones bajo un nivel de presión tan exagerado, como nos pasaría a todos repito. Y si la película intenta tratar el tema desde un punto de vista realista como hace, debo, y tengo que entender sin rechistar tanto el carácter soberbio de Ángela como los nervios de Pablo. Por cierto, el famoso Pablo es Pablo Rosso, encargado de la fotografía en el film y un habitual tanto de Balagueró como de Plaza, incluso trabajó en la primera producción de Pascal Laugier, el director de 'Martyrs', 'Saint Ange' en 2004.
[[Crítica de @marckwire21]]
Dolor, mucho dolor. Pascal Laugier se propuso conseguir retorcernos las entrañas en 2008 con su segunda película, 'Martyrs'. Y lo consiguió. Una cinta de terror basada en el dolor y en la violencia justificada hasta el punto de convertirla en un personaje más, un personaje insufrible. 'Martyrs' es la exposición de una historia para la que hay que tener estómago, un thriller repulsivo, gratamente desagradable y con un sorprendente y despiadado desenlace. Tranquilos, no es una versión de 'The Human Centipede', no sigue esa estela. Chamfors. Años 70, una chica desaparecida hace un año llamada Lucie es encontrada absorta, semidesnuda y completamente llena de moratones y arañazos caminando por una solitaria carretera. Tras ser recogida por las autoridades, estas confirman no encuentran signos de abuso sexual y la hospitalizan hasta que se cure de todas las heridas, tanto físicas como psicológicas. ¿Dónde estuvo Lucie durante todo aquel año? ¿Porqué apareció en ese estado? ¿Porqué no puede articular palabra?

Hay bastantes webs que estropean el clímax inicial de este film contando más cosas de las debidas y que si, por casualidad alguien las lee antes, corre el peligro de no 'sufrir' tanto viendo 'Martyrs'. Algo que luego afectará sin duda a la valoración final. El arranque es sublime, espectacular, con un ritmo endiablado y que deja al espectador catatónico como la propia Lucie al inicio. Totalmente en shock por ese tornado inicial de violencia e imágenes impactantes Laugier concede tramos de tranquilidad de unos 20-25 minutos para asestar un nuevo golpe que trastoque toda esa paz. Durísimas imágenes que calan hondo en el espectador, recuerdos de la saga 'Hostel' o de aquellos slashers setenteros de braguitas ínfimas como 'I spit in your grave', 'The hills have eyes' o incluso 'The texas chainsaw massacre'. La violencia como medio para aterrorizar y poner al espectador inquieto, a disgusto con lo que ve y disfrutando a la vez. No es 'Funny games' ni lo pretende, 'Martyrs' no quiere dar explicaciones, va directa a sorprender, a dar el grito cuando todo está en silencio. Esta película ya forma parte de esa nueva (¿?) ola de terror francés que azota Europa y Estados Unidos en la que encontramos otros títulos como 'Haute tension', 'A l'interieur', 'Le horde' o 'Frontiere(s)'. Que una película como esta no encienda automáticamente el interruptor de un posible remake americano es simplemente porque no pueden, o no les dejan, vayan ustedes a saber. Lo más parecido en cuanto a terror violento yankee es 'Hostel', y les aseguro que ninguna de las dos partes hace sombra al film de Laugier, donde el sólo impacto del final 'merece' toda esa violencia excesiva y desmesurada.


Parte del gran éxito del film junto con el impacto visual de las escenas violentas y escabrosas son las grandes interpretaciones de su pareja protagonista, Mylène Jampanoï (Lucie) y Morjana Alaoui (Anna), ambas a un gran nivel, sobretodo Morjana. La fotografía de Stéphane Martin y Nathalie Moliavko-Visotzky junto a la banda sonora de los hermanos Cortes envuelven este doloroso y perturbador producto. Para finalizar recalcaré el mal cuerpo que deja el film de Laugier, dejando la sensación de haber presenciado algo diferente y cruel a la vez. Un inteligente y macabro ejercicio de estilo con un fin claro, con un final que entra perfectamente en los cánones del cine de terror y que aporta un nuevo aire de frescura violenta. Aconsejable ver urgentemente otra película después para quitarse el mal trago si es que son capaces. Porque, si algo deja grabado a fuego Laugier es su marca en vuestro cerebro y mas que grabada a fuego, incrustada con tornillos.
[[Crítica de @marckwire21]]
Antes que 'Nosferatu', 'Dracula' o 'Frankenstein' existió Cesare. 'Das Kabinett des Dr. Caligari' abre el telón mostrándonos a un preocupado Francis (Feher) conversando con un amigo al que relata unos hechos que vivió no hace mucho. A modo de flashback (durante todo el metraje prácticamente) Francis nos cuenta la llegada de una feria ambulante a Holstenwall, un pequeño pueblo al noroeste de Alemania. Uno de los feriantes, el extravagante doctor Caligari (Werner Krauss), presenta a su máxima estrella, Cesare (Conrad Veidt), un sonámbulo que lleva 25 años en hipnosis y es capaz de predecir el futuro. Extrañas y misteriosas muertes se sucederán en los días siguientes a la llegada de la feria. La obra cumbre del expresionismo cinematográfico la dirigió el checo Robert Wiene en 1920, dos años antes que 'Nosferatu' de F.W. Murnau.

En principio, iba a ser otro gran director como Fritz Lang el encargado de dirigir el film, pero este se encontraba rodando la segunda parte de 'Die Spinnen'. El guión corre a cargo del también checo Hans Janowitz ('The Janus Head', 'Marizza, genannt die Schmuggler-Madonna') y el austríaco Carl Mayer ('Der Letzte Mann', 'Sunrise') basándose en historias personales de ambos. Os aconsejo que indaguéis, sobretodo en el aporte de la historia personal de Janowitwz al guión. El mítico nombre del doctor viene dado por un libro escrito por Stendhal, 'Cartas desconocidas', donde el escritor relata un encuentro que tuvo con un oficial en la Scala de Milán llamado Caligari. El pintor e ilustrador Alfred Kubin iba a ser el diseñador de los decorados por petición de Janowitz, pero fueron los pintores expresionistas Walter Reinmann, Walter Röhrig y Hermann Warm quienes crearon finalmente esos fondos pintados en telas llenos de formas geométricas, esas calles retorcidas, sillas enormes en diminutos espacios, ventanas con marcos puntiagudos y un sinfín de ambientes totalmente opresivos y oscuros que la fotografía e iluminación de Willy Hameister ('Hintertreppe', 'Genuine') supo plasmar a la perfección en cada escena y cada plano de la película.

En cuanto a su banda sonora, fue creada por Giuseppe Becce ('Der Letzte Mann', 'Das blaue Licht'), pero no existe ninguna versión con la partitura original del compositor italiano ya que esta está totalmente perdida. En las futuras restauraciones que la obra de Robert Wiene sufrió, el acompañamiento musical fue totalmente reescrito usando algunos trazos de otras composiciones de Becce para el cine mudo por autores como Lothar Prox en 1985, Richard Marriott en 1987, Rainer Viertelboeck en 1993, Timothy Brock en 1996 (aquí además se añadieron filtros de color dependiendo de la localización de la escena) y la última en 2014 por el neoyorquino John Zorn durante el Festival de Berlín. También pululan por cierta red social de vídeos una decena de versiones con imaginativas bandas sonoras, algunas muy logradas e incluso existe una en la que canta David Bowie.


Una gran película de poco más de una hora llena de detalles a los que prestar atención, varios símiles políticos e ideológicos pueden salir de ella después de verla. Han pasado más de 90 años y sigue siendo un claro referente del cine de terror donde además de teorías políticas o posicionamientos ideológicos se disfruta del expresionismo alemán mas exaltado y por si esto no fuera suficiente contiene una narrativa brillante y caótica en los pocos textos que se nos muestran capaz de hacer que el espectador no sólo que no se pierda en sus escasos diálogos sino que termine sorprendido con ese giro final, esa vuelta de tuerca que ha servido de inspiración a tantos y tantos directores. La unión de tantos buenos artistas trabajando a la vez crea una atmósfera y ambientación únicas, incluidos los actores con sus portentosos maquillajes y exageradas interpretaciones, rodeados de formas cubistas, góticas y altísimas puertas oblicuas que comprimen todos los recovecos de la puesta en escena donde nada se escapó al ojo de su director que supo captar siempre la atención del espectador hacia donde quiso. El uso del iris junto a esos fundidos a negro trasladan de manera impresionante a saborear esa angustia, ese miedo tan inquietante que por ejemplo infunde la escena en que Cesare abre los ojos, ese instante que parece no tener fin o la fuga del mismo por las callejuelas estrechas de Holstenwall tras el intento de rapto de Jane (Lil Dagover).

Gran obra que influyó en otros magníficos directores como Hitchcock, David Lynch o Tim Burton, sobretodo en este último, 'Edward Scissorhands' con Depp idéntico a Cesare, los decorados geométricos de 'Bettlejuice' o el Penguin que intepretó DeVito en 'Batman Returns'. Al igual que al 'Nosferatu' de Murnau, a 'Das Kabinett des Dr. Caligari' se la puede considerar también un documento histórico filmado por un director adelantado a su época capaz de añadir un extenso flashback y un giro final a su obra en busca de la sorpresa del espectador y a su vez llenar de mensajes entre líneas toda su obra. Algo que está muy valorado a día de hoy y que Robert Wiene ya hizo hace casi 100 años. El cine sigue en pañales.
[[Crítica de @marckwire21]]
Posiblemente y limando algunos pequeños errores esta sea la mejor película española de terror que se haya realizado. 'El juego de los niños' fue una novela que Juan José Plans publicó en 1976 y que el eterno Chicho Ibañez Serrador adaptó para el cine ese mismo año. En pleno verano, un matrimonio de turistas extranjeros (no se deja claro su nacionalidad, aunque tienen una pinta de ingleses que tira para atrás) deciden pasar unos días a modo de luna de miel en la costa levantina, en Benavis. Su búsqueda de paz y tranquilidad los llevara a conocer la existencia de una pequeña isla a unos kilómetros de la costa, Almanzora. Una vez allí Tom (Lewis Fiander) y Evelyn (Prunella Ransome) comprobarán que la pequeña isla esconde un gran secreto. '¿Quién puede matar a un niño?' fue el titulo que finalmente Chicho le adjudicó creando así la duda en el espectador sin ni siquiera haber visto el film. ¿Seríamos capaces de matar a un niño? Este es el primer golpe que el realizador español daba con su película, el segundo sería el prólogo de la misma. Usando imágenes de archivo observamos el trato que se ha dado a los niños a lo largo de la historia, especialmente en aquellos que habitaban en zonas de guerra. Al igual que cuando un matrimonio con hijos se separa o divorcia, los niños son los que mayormente suelen pagar los platos rotos como se comenta en el film. En las guerras también hay dos bandos, incluso más, como sucede en los matrimonios, y los niños, tanto en la guerra, como en la separaciones conyugales y en general en la vida, siempre son los grandes damnificados.


El uso de niños en películas de terror casi siempre ha llevado a estas al éxito, 'The Innocents', 'Village of the damned', 'The Omen', 'Poltergeist'. En '¿Quién puede matar a un niño?' Ibañez Serrador no esconde nada en la oscuridad, ni tras una cortina, el terror infantil inducido por esa masa de críos que pueblan Almanzora se muestra bajo el sol mas abrasador y sus blanquecinas casas veraniegas. La ambientación es magnífica: no todas las producciones de terror han de ser oscuras, góticas o infestadas de sangre. Para infundir miedo en el publico también puede crearse un clima malsano o viciado, con el silencio de una isla y de unos niños que tan sólo te miran y sonríen en silencio, un puñado de infantes que parecen versiones diabólicas de Tito y Piraña, con sus pantalones cortos ceñidos de época, sus sombras reflejadas en las paredes de las casas de cal donde el sol acelera cada decisión que se toma debido a la angustia y la incredulidad ante las reacciones de los pequeños. Chicho creó un mundo aterrador a plena luz del día, sin posesiones, sin visiones, sin zombies, sin Draculas ni sucedáneos, sin casi ninguno de los estereotipos más usados para provocar terror, y eso amigos, es algo que a día de hoy es casi imposible encontrar.

A destacar y mucho la banda sonora del compositor habitual de Chicho, Waldo de los Rios, un argentino afincado en España que impulsa todos los momentos de clímax propuestos por el director español a lo largo de las casi dos horas de duración. El tema principal basado en una canción de cuna y sus variaciones durante la película forman un conjunto de sinfonías perfecto. Un estupendo thriller de terror al que perdonándole algunos fallos de guión y al que limando un poco las decisiones de sus personajes conforme se acerca el final se le podría considerar el mejor thriller psicológico que ha parido este país en toda su historia.
[[Crítica de @marckwire21]]
Ne soyez pas DIABOLIQUES! Ne detruisez pas l´intérêt que pourraient prendre vos amis à ce film. Ne leur racontez pas ce que vous avez vu. Merci pour eux. 
(¡No sean diabólicos! No destruyan el interés que puedan sentir sus amigos por esta película. No les cuenten lo que han visto. Gracias en su nombre.) 

Con este texto finaliza 'Les diaboliques', mi TOP 3. 'Celle qui n'était plus', la novela en la que esta basada 'Les diaboliques', fue escrita por los novelistas Pierre Boileau y Thomas Narcejac, autores más tarde de otro gran título adaptado al cine como 'D'entre les morts' por Hitchcok en 1958 con 'Vertigo'; en 1960 ayudaron a Georges Franju en la adaptación de 'Les yeux sans visage' (que también encontraréis en este TOP) al cine. Co-escrita (con Jerome Geronimi, Rene Masson y Frederic Grendel), dirigida, producida y estrenada por el talentoso Henri Georges Clouzot en 1955, autor entre otras magnificas películas de 'Le salaire de la peur', 'Quai des Orfèvres' o 'Le Corbeau', 'Les diaboliques' supuso otra muesca más en la carrera del brillante director francés. 

En un colegio internado alejado de Paris junto a decenas de niños conviven, el director Michel Delassalle (Paul Meurisse), su mujer Christina (Véra Clouzot), los profesores Nicole Horner (Simone Signoret), Drain (Pierre Larquey), Raymond (Michel Serrault) y el personal de servicio. Todos allí conocen el triangulo amoroso que forman el director, su mujer y la profesora Nicole, una rubia de lengua cortante. Y cuando digo todos, es todos, hasta los niños. Este triángulo que desde el inicio ya conocemos, tanto nosotros como el resto de personajes, es el primer aviso del director para que estemos muy atentos a cada escena y no perdamos detalle. El director, el machista y autoritario Michel, hace y deshace a su antojo tanto con su mujer, su amante, los empleados y hasta la propia institución infantil, la cual regenta con mano dura descarada. Mujer y amante, hartas ambas de sus continuos desprecios buscaran la forma de acabar con la situación a cualquier precio. 

Algunos datos curiosos proporcionan un valor añadido a esta cinta como que la productora asociada (Filmsonor era la principal) es Vera Films, llamada así en honor a su mujer Vera Clouzot que interpreta el papel de Christina Delassalle. Lo todavía mas curioso, extraño y que forma parte de la leyenda que acompaña la película es que al igual que Christina, su personaje, Vera Clouzot también sufría del corazón y murió fruto de un ataque tan solo 5 años después del estreno de 'Les diaboliques'. Otro detalle menos escabroso es que este fue el film que ayudó a Hitchcock (quien llego tarde a la compra de los derechos para rodar 'Les diaboliques') a adaptar finalmente la novela de Robert Bloch, 'Psycho'. Además, el escritor confesó en una entrevista que el film francés era su película de terror favorita. Estamos ante un perfecto thriller psicológico, una maravilla de principio a fin. Clouzot va mezclando todas las piezas compuestas por los personajes, los carácteres tan exquisitamente perfilados y lugares u objetos clave (colegio, apartamento, piscina, tintorería, baúl, mechero, figura porcelana, llave con forma de estrella) aumentado el suspense hasta un final apoteósico que ya es parte de la historia del cine. 


Nunca más volverás a ver una piscina de la misma manera después de visionar 'Les diaboliques'. Ni tan siquiera una bañera. Posee tantos momentos brillantes que si la primera vez que se ve se disfruta más por no conocer el giro final, en posteriores ocasiones uno saborea toda esa esencia de Clouzot, entendiendo el porqué de muchos de los planos con los que el realizador francés intentaba decirnos más cosas de las mostradas a simple vista (esos planos de mujer y amante separados por un árbol o una columna, la inocencia y la maldad, el bien y el mal (?)). La fotografía del habitual de Clouzot, el veterano con mas de 200 películas Armand Thirard, es otro de los aciertos de este thriller aportando un enfoque casi victoriano a ese internado ya desde el arranque mostrándonos en contrapicado su nombre grabado en la valla metálica. Su banda sonora solo aparece en los títulos de crédito iniciales y finales, firmada por Georges Van Parys y compuesta principalmente por violines, pianos y unos diabólicos coros de voces infantiles casi al final donde aparece el siguiente texto: 'Une peinture est toujours assez morale quand elle est tragique et qu´ele donne l´horreur des choses qu´elle retrace - Barbey D´Aurevilly' (Una pintura siempre es lo suficientemente moral cuando es trágica y refleja el horror de las cosas que describe). 

Thriller psicológico con unas pinceladas dramáticas, pues obviamente las tiene como son esa mujer inocente, católica, enferma y ninguneada por su propio marido quién la ama sólo por su dinero y es capaz de flirtear con su amante delante de ella, la propia amante maltratada fisicamente, la pobreza patente en la gestión del internado con un director rácano y violento (cuando manda a Drain callar a los niños lo levanta del brazo y lo obliga literalmente o el mismo Drain suplicando por un vaso de vino) que no se ocupa de los deberes que  un cargo así exige. Pinceladas dramáticas porque aquí lo que premia no es el drama sino el ir sumando factores para el shock final. El guión es ágil, sin profundizar en el drama y sin engaños consigue mantener el interés hasta su tensionado final. Película que serviría de pauta para muchos otros directores en el futuro y al que su aire hitchcockiano y su particular natural fotografía en blanco y negro no conducían a crear una atmósfera oscura y oprimente sino mas bien un clima de suspense y tensión palpable en cada escena. Solo me queda remarcar las actuaciones en las que ninguna destaca más que otra siendo todas de gran talante. Clásico imperecedero de potente dirección y puesta en escena. Thriller impecable, de principio a fin.
[[Crítica de @marckwire21]]
Estrenada en 1961 y dirigida por Jack Clayton se trata de una adaptación de la novela escrita por Henry James en 1898, 'The Turn of the Screw'. Una historia gótica de fantasmas mezclada con un potentísimo drama psicológico donde guión, interpretaciones, fotografía y música se unen junto a un nítido blanco y negro de altísima calidad para ofrecernos como resultado una de las mejores películas de terror europeas de toda la historia. A principios de los 60 el tema casas encantadas despuntaba ya como la nueva gallina de los huevos de oro con grandes éxitos como 'House on haunted hill' o '13 ghosts' y dos años mas tarde con 'The Innocents' llegaría otro clásico británico de idéntica temática, la brillante 'The Haunting' de Robert Wise. Su argumento os sonará mucho ya que es el paciente 0 en cuanto a casas encantadas se refiere: Miss Giddens (Debora Kerr) es una recatada institutriz que acepta el trabajo de cuidar a dos hermanos Flora y Miles (Pamela Franklin y Martin Stephens) en una mansión victoriana apartada en las montañas mientras su único tutor, su tío (Michael Redgrave), se ocupa de unos asuntos en la gran ciudad. En la mansión conoce a la encantadora ama de llaves Mr.Grose (Megs Jenkins), que le ayuda a instalarse y a conocer a los niños. A los pocos días Miss Giddens empieza a observar comportamientos extraños en los pequeños y a sufrir alucinaciones en las que ve a la antigua institutriz muerta un año antes. 

Lo mejor que se puede decir sobre 'The Innocents' es que a pesar de haber servido de inspiración para otras películas como 'The Changeling' o 'The Others' incluso la propia 'The haunting' es que, a día de hoy sigue la mejor de todas ellas. ¿Historia de fantasmas con trasfondo dramático o al revés? Es una película tan ambigua y con un final tan instigador que soporta segundos y terceros visionados en los que encontrar nuevos detalles y formas de entender su final. Que aún pasando más de 50 años conserve su esencia no es algo casual. Hay una unión de factores, en este caso personas, que hacen de ella una joya muy admirable. Seguramente el factor mas importante de estos sea la adaptación del guión por el mismísimo Truman Capote, sinónimo de calidad. La puesta en escena y la impecable fotografía en un pulido blanco y negro de Freddie Francis ('The elephant man','The Straight Story') son algo maravillosas, inolvidables me atrevería a decir. Francis saca todo el partido a una espléndida Debora Kerr, y como esta lo da todo, fijaos en sus ojos cuando habla con Miles, el movimiento de sus pupilas vibrantes, está totalmente metida en su papel, es algo bárbaro. Y si ella esta perfecta, los niños... los niños son algo extraordinario, para llevarlos al mismo colegio que Damien vaya. Si Pamela Franklin como Flora está brillante lo de Martin Stephens como Miles es algo que bordea la perfección, impresionante el registro de este niño que venía de rodar 'Village of the damned' y ya tenia experiencia en poner esas miradas que le dedica a Miss Giddens, esos aires de superioridad.


Debora Kerr está magnifica pero Martin Stephens hizo el papel de su vida. Cuando uno decide ver 'The Innocents' sabe, mas o menos a los 2 minutos, que está a punto de ver una muy buena película. Fondo negro, suena una melodiosa canción infantil durante unos 45 segundos en los que solo vemos el fondo oscuro, tras este, aparecen las manos de Debora Kerr a la izquierda junto a los primeros títulos de crédito que van unidos al sonido de unos pájaros, brillante. Sólo los títulos de crédito ya nos avisan que no estamos ante un producto cualquiera, que no se ha hecho deprisa y corriendo, que esta cocinado a fuego lento, donde cada escena contiene más de lo que muestra, que podemos divagar sobre los diálogos que sus personajes interpretan, que vamos a tener que leer entre lineas durante muchas ocasiones. La canción en cuestión es 'O Willow Wally' y da un mal rollo espeluznante cada vez que Flora la tararea. 

El film de Clayton lleva al espectador a dictaminar tras su final la opción que más sienta acertada sin dejar de pensar en que la no elegida, la que consideramos imposible o absurda también exista. ¿Son reales las visiones de Miss Giddens o por el contrario somos embaucados por su histrionismo y excitación? ¿Está Miss Gidens siendo invadida por un cúmulo de sentimientos y sensaciones que en su vida anterior donde era tan inocente y puritana no conocía? ¿Qué hay oculto en ese beso de buenas noches a Miles? Como veis, es un film al que se le puede sacar una buenísima tertulia cinéfila, sus diversas interpretaciones partiendo siempre que lo que vemos es lo que la propia  Miss Giddens ve ya que es su punto de vista lo que siempre se nos muestra dejan abiertos varios caminos. ¿Creemos a la nueva institutriz? ¿Creemos a los niños? ¿Se aprovechan los niños de la mente paranoide de Giddens o es Giddens quien manipula y se hace con el control tanto de los niños como de la mansión? ¿Flora termina desquiciada y Miles muerto o la pequeña finge al ver que alguien más ve esos fantasmas y Miles simplemente se desmaya? Sea como fuere este TOP 2 del ránking es un clásico del terror psicológico europeo que nadie puede dejar pasar.
 
[[Estas #reflexionesdecine corren a cargo de @marckwire21]]
No puedo decir que me guste un género más que el resto en concreto dentro de todos los existentes cinefilamente hablando pero sí que siento más predilección por la ficción, por lo fantástico, por la acción y la innovación que invita a varios razonamientos posteriores. Siendo así,  la ciencia-ficción y el terror son dos de los géneros que más llaman mi atención. Aprovechando la reciente festividad de Halloween os traigo un TOP 10 de películas de terror europeas entre las que se encuentran verdaderas joyas de este género, donde desde siempre los europeos abogan mas por la elegancia, la calidad, el impacto y sutilidad en sus películas que por la producción masiva sin importar ninguno de los adjetivos nombrados antes que predomina entre casi toda la industria americana del cine donde, un éxito de taquilla medianamente aceptable produce una sucesión de secuelas inútiles a cual más nefasta. No siempre, obviamente, pero si mayormente. Durante este mes de noviembre, se van a ir publicando las críticas de cada una de las películas, empezando por la de 'Nosferatu', hoy mismo.

1. NOSFERATU - 1922 - ALEMANIA
2. THE INNOCENTS - 1961 - REINO UNIDO
3. LES DIABOLIQUES - 1955 - FRANCIA
4. LET ME IN - 2008 - SUECIA
5. LES YEUX SANS VISAGE - 1960 - FRANCIA
6. QUIEN PUEDE MATAR A UN NIÑO - 1976 - ESPAÑA
7. DAS KABINETT DES DR. CALIGARI 1920 - ALEMANIA
8. MARTYRS - 2008 - FRANCIA
9. PROFONDO ROSSO - 1975 - ITALIA
10. REC - 2007 - ESPAÑA

Como en todos los TOP o listas de películas sobre un género, muchos encontrareis que faltan algunas o que las seleccionadas no son las mejores según vuestro criterio. Elegir tan solo 10 no ha sido nada fácil os lo aseguro. 'The Others' de Alejandro Amenábar puede ser una de las que más echéis de menos en cuanto al cine patrio pero la razón de no incluirla creo que queda justificada por una de las números 1 del TOP. 'The Others' es una gran película pero con 'The Innocents' queda cubierto el cupo de "casa encantada y drama psicológico" de sobras sin mencionar que la cinta de Amenábar es en cierta manera un homenaje a esta. Ninguna de las diez elegidas se acerca a la comedia, cintas muy recomendables como 'Zombies party', 'Dance of the Vampires', 'The Rocky Horror Picture Show', 'REC 3', 'An American Werewolf in London', 'La horde' o 'Goal of the dead' quedan totalmente fuera de este TOP. De todo el grupo inicial y salvando las seleccionadas me gustaría recomendar también otras grandes. Españolas que no podéis dejar de ver, de más a menos importancia y sin olvidar las citadas antes, 'The Others' y 'REC 3' son: 'El espinazo del diablo' situada en la guerra civil española y con el fantasma de un niño de por medio, 'La torre de los siete jorobados' thriller de 1944 con gran sorpresa final, 'Los sin nombre' opera prima magnánima de Jaume Balagueró, 'El orfanato' con una Belén Rueda magnifica, 'Angustia' de Bigas Luna, 'Gritos en la noche' versión española de 'Les Yeux Sans Visage', el telefilm de Alex de la Iglesia 'La habitación del niño' y las dos de la mejor saga zombie made in Europe no citadas antes, 'REC 2' y 'REC 4', acción e infectados por doquier. Británicas como la comedia de culto 'Zombies party', el clásico en b&n 'Village of the Damned' con el niño protagonista de 'The Innocents', 'Dracula 1958' del enorme Christopher Lee, 'Event horizon' ciencia-ficcion y terror camino a la locura en la mejor película de la carrera de Paul W.S. Anderson, la claustrofóbica y reciente 'The descent', otro clásico como 'Curse of the demon', la ochentera 'The Company of Wolves', 'The Masque of the Red Death' dirigida por Roger Corman y con Vincent Price, 'The Tomb of Ligeia'. 'The Hound of the Baskervilles', las dos primeras partes de la saga 'Hellraiser', y las dos de infectados '28 days later' y '28 weeks later'. Italianas como las míticas 'Suspiria', 'Phenomena', 'I tre volti della paura' o 'La maschera del demoni' sin olvidar la grandiosa saga ochentera 'Dimoni', la precursora del slasher rodada en 1971 'Reazione a catena' y como no, la controvertida 'Cannibal Holocaust'. Francesas como el slasher new age 'Haute tension' y la salvaje 'Frotiere(s)', dos thrillers franceses tremendamente energéticos, 'Possession'  la mencionada 'Le horde', mezcla de humor y apocalipsis zombie. De Alemania, un gran clásico alemán como 'Vampyr' de 1932, el remake de 'Nosferatu' del mismo nombre e interpretado por Klaus Kinski e Isabelle Adjani y otra ochentera 'Joey'. Para terminar, la danesa 'Haxan' híbrido de documental y drama ficcionado de 1922, la sueca de Ingmar Bergman 'Vargtimmen', la irlandesa sobre vampiros 'Byzantium' y esa bizarrada para la que hay que tener muchísimo estomago llamada 'A serbian film'. Anda, ¡que ya tenéis una buena lista de películas a ver o, en su defecto, a recordar!
Título: Man on the Moon
Director: Milos Forman
Guión: Scott Alexander, Larry Karaszewski
Fotografía: Anastas N. Michos
Año: 1999
Duración: 118 min.
País: Estados Unidos
Productora: Mutual Film Company / Universal Pictures presenta una producción de Jersey Films / Cinehaus & Shapiro / West Productions
Reparto: Jim Carrey, Danny DeVito, Courtney Love, Paul Giamatti, Tony Clifton, Marilu Henner, Judd Hirsch, Christopher Lloyd, Norm MacDonald, Vincent Schiavelli, Brent Briscoe, Christina Cabot, Chuck Zito
Crítica por @PaulPorcoRosso

Man on the Moon es el biopic de Andrew Geoffrey Kaufman, más conocido como Andy Kaufman (Jim Carrey). Kaufman fue un popular (y excéntrico) actor y cómico americano nacido en el seno de una familia judía. Aunque nunca se consideró a él mismo como 'cómico' en el sentido estricto de la palabra, más bien un anticómico, pionero del anti-humor.

El enfoque de Forman de la vida de Kaufman, algo discutido por su poca incisión, en mi opinión apela a sentimientos y emociones de los espectadores, tratando al personaje interpretado por un brillante, brillantísimo Jim Carrey en la cumbre de su carrera, de una forma íntima y aparentemente sencilla. Su visión peculiar (lo que pide un personaje como Kaufman) de la vida del humorista al que no le gustaba que le llamaran humorista nos sitúa de lleno en su (también peculiar) mente. Aunque destaco especial y merecidamente la actuación de Carrey, bien es cierto que en este filme de Forman todos y cada uno de los actores, incluso el más pequeño secundario cumple a su perfección su papel. Paul Giamatti, en meteórico ascenso hacia la fama, genial como siempre; Danni DeVito más que correcto; y Courtney Love que cumple con creces en un papel muy dramático.


¡Qué necesaria es la gente a la que le gusta hacer reír! Es más: ¡qué necesaria es la gente que sabe hacer reír! ¿Cuál es la fórmula del humor? Claro está que cada uno entiende la comedia de una forma diferente: ya sabemos que sobre el humor, como con los gustos, no hay nada escrito. Pero de todas maneras nos podemos aventurar a descifrar la ecuación del humorista perfecto. Se necesita desparpajo, claro está. Amor al trabajo. Perseverancia. Voluntad para reírse de todo, incluso de uno mismo, e incluso en los momentos personales más duros. Ganas de pasárselo bien. Puede que Andy Kaufman (hombre sobre el que habla este delicioso biopic de Milos Forman) gustara más o menos (o haya gustado más o menos a posteriori), pero lo que no se le puede reprochar bajo ningún concepto, son las ganas de pasárselo bien.

Entre sus excentricidades (para el que escribe esto, deliciosas), todas satisfechas en aras de su propio divertimento, destacan intentar engañar a los espectadores de forma constante, ya sea fingiendo una mala comprensión de la cultura, del  idioma, o hacerse pasar por un borracho-fumador y cantante de rock irreverente; provocar a sus detractores con combates de boxeo mixtos; o invitar a todos los asistentes a uno de sus shows a leche con galletas en medio de una función.

Man on the Moon es un filme que sin duda le hace justicia a un personaje del que es imposible no encariñarse. Una de las grandes obras de Forman, y una de las grandiosas bandas sonoras del cine, a cargo de la banda REM.


Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PaulPorcoRosso

James Eugene Carrey, conocido en el mundo del espectáculo como Jim Carrey, es un actor, humorista, cantante y escritor canadiense. Comenzó actuando en directo en el año 1979 en un club nocturno de Toronto. Después de obtener cierto prestigio, se fue a trabajar a Los Angeles, donde fue visto por el humorista Rodney Dangerfield que firmo con él la apertura de sus giras de actuaciones. Carrey siempre tuvo un gran interés por el cine y la televisión, cosa que le llevó a trabajar en el programa de humor In Living Color, donde interpretó varios personajes durante la temporada de 1990.

Su primera gran película fue Ace Ventura: Pet Detective, estrenada en 1994, y que recaudó más de 72 millones de dólares en Estados Unidos, le llevó a convertirse en uno de los Reyes de la comedia americana de la década de los noventa, y por ello, en el actor cómico mejor pagado de la historia (recibió 20 millones de dólares por The Cable Guy). Su carrera tocó techo en los años 1999 y 2000, cuando ganó el Globo de Oro por sus apariciones en The Truman Shown y Man on the Moon.

En esta #reflexionesdecine intento rendirle un mínimo homenaje (ahora que su carrera se encuentra un poco en dique seco) repasando sus cinco mejores actuaciones. Es mi humilde manera de dar las gracias al hombre que me ha arrancado sonrisas en mis peores momentos, y más importante, que me ha ayudado a pasar esas tediosas tardes de domingo en el sofá.

Man on the Moon, de Milos Forman (Man on the Moon, 1999)

Milos Forman, uno de los grandes, dio forma a este bestial biopic sobre el cómico de muerte prematura (35 años) Andy Kaufman, bailando entre drama y comedia con gracilidad y magia formal. Man on the Moon, habla, música de REM mediante, de la leyenda tras del hombre, de ese humorista que aspiraba a ser el artista total, la mayor estrella del mundo: hacer reír, impactar, emocionar, provocar, romper esquemas. Y ¿quién mejor que Jim Carrey para interpretar a un hombre histriónico, algo pasado de vueltas y totalmente impulsivo? No contestéis, ya os lo digo yo: NADIE. Su mejor actuación sin duda alguna.

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, de Michael Gondry (¡Olvídate de mí!, 2004)

El Jim Carrey más contenido interpretó al protagonista de esta magnífica (aunque retorcida) historia del genio Charlie Kaufman y del videoclipero Michael Gondry. La película (de la que más vale saber poco antes de su primer visionado) es una preciosa historia de amor con magnífico montaje (que rompe barreras narrativas al estilo Lynchiano) y mejor guión (escrito para el espectador pensante, no al que lo busca todo masticado), que promete al espectador una experiencia personal e ingeniosa, una comedia con tintes de intenso melodrama, y un buen quebradero de cabeza. Y cumple sin lugar a dudas.

The Truman Show, de Peter Weir (El Show de Truman, una vida en directo, 1999)

Lo primero que salió de la mente de Andrew Niccol, antes que su gran obra Gattaca, fue The Truman Show. Niccol se tomó al pie de la letra la frase de Shakespeare: el mundo es un escenario, y nosotros, meros actores. ¿Qué pasaría si toda nuestra vida fuera un programa de televisión? ¿Y si nuestros seres queridos actuaran para una audiencia? ¿Y si nuestra vida estuviera totalmente enfocada a convertirnos en unas personas determinadas? El filme tiene sus más y sus menos, pero lo que es innegable es la imaginación desbordante de su guionista, y, sobretodo, la brillante actuación de Carrey, que sostiene toda la película.

I Love You Philip Morris, de Glenn Ficarra y John Requa (Philip Morris ¡te quiero!, 2009)

Siguiendo con la muestra del registro dramático de Jim Carrey (que aquí se combina con su conocida vis cómica), la renombrada en España como Philip Morris ¡te quiero! es otro punto a tener en cuenta en la filmografía del canadiense. Cuenta la historia real de Steven Russell (Carrey), un estafador que falsificó sus currículum de abogado y contable para impresionar a sus conquistas masculinas, hasta que le encarcelan. Allí conoce a un hombre (Ewan McGregor) que cuestionará sus métodos y del que se enamorará locamente. Divertidísima comedia los veinte primeros minutos, y con un correcto giro dramático, resulta simpática y entretenida.

The Majestic, de Frank Darabont (The Majestic, 2001)

La sensiblera fábula ideada por el director de grandes éxitos como Cadena Perpetua y La Milla Verde, Frank Darabont, fue un rotundo fracaso en crítica y pública mundial. Viéndola, se entiende el porqué: propagandística, azucarada, algo lenta (a lo que no ayuda su duración de 150 minutos) y tristemente politizada. Pero tiene sus puntos a favor, dos concretamente: la actuación de Jim Carrey, y la cantidad de cine que hay almacenado en ella, que se puede entender como un amor incondicional a la serie B, a la serie Z y a todo intento cinematográfico.

















Una película extra, y dos placeres culpables

Viendo la lista, parece que sienta predilección por el Carrey más dramático, el que puede competir en grandes premios con su capacidad interpretativa. Y así es, no intento engañar a nadie. Sin embargo, me quedan en el tintero tres títulos que no puedo dejar fuera. Tres títulos de comedia pura donde Carrey está más divertido que nunca. Primero, en Kick-Ass 2, de Jeff Waldow (Kick-Ass 2: Con un par, 2013), donde interpreta al Capitán Barras y Estrellas (un patriota convencido) y consigue hacernos olvidar que ya no está Nicolas Cage. Y después, dos títulos de ese Carrey de siempre, el de las muecas, el de los movimientos espasmódicos. El que mi madre odia por su expresividad facial elevada a la enésima potencia que acaba por resultar deliciosamente enervante. Mis dos grandes placeres culpables: el Jim Carrey de The Cable Guy, infravaloradísima comedia negra con tintes de intriga dirigida por Ben Stiller; y el Jim Carrey de Liar Liar, una tonta comedia judicial de domingo por la tarde que, admitámoslo, nos ha arrancado una sonrisa a todos en más de una ocasión.
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