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[[Crítica de @marckwire21]] 

Han pasado 13 años desde el estreno de la primera entrega de 'The Lord of the Rings'. Ha llovido mucho. Muchisimo. En total, Peter Jackson ha necesitado de 6 películas para llevar su visión de la obra de Tolkien al cine, 2 trilogías repletas de acción, aventuras y emociones que ya son parte de la historia del cine moderno. La ultima de ellas, 'The Hobbit: The Battle of the Five Armies', es un más de lo mismo durante 144 minutos en los que se continua la historia de la segunda parte de 'The Hobbit' para unirla con la primera de 'The Lord of the Rings'. Hablaban los conocedores y sabios lectores de la obra de Tolkien que un libro como 'The Hobbit' no daba para tres películas. Y así fue como se ha podido comprobar vistos los resultados finales. Esto en parte, ha lastrado su éxito desde antes incluso de rodarse además ya se había estrenado antes la trilogía de 'TLOFR', con lo que ese efecto épico innovador y diferente se había desvanecido como el anillo en los fuegos del monte del Destino.

Este adiós a la Tierra Media, esta ultima entrega de los enanos y Bilbo esta centrada totalmente en un escenario, una única y larga batalla. Arranca con el ataque de Smaug a ciudad del Lago en una vorágine de llamas y destrucción arrasando todo a su paso, acto seguido la acción se calma y prepara gestando la batalla final, la batalla entre enanos, elfos, orcos, trasgos, gigantes, gusanos, unos 40 minutos finales de trepidante acción sin descanso donde, como no podía ser de otra manera, todo esta cerrado con la moralina final y el enganche a la saga inicial que encumbró a su director, 'TLOFR'. 


Vale la pena el precio de su entrada y mas con la poca oferta de cine de entretenimiento que hay en la cartelera navideña. Funciona perfectamente como cinta de aventuras, con unos personajes carismáticos e hiper conocidos que dan lo que se espera de ellos, un disfrute para los ojos que no para la mente. Sus mas de dos horas se hacen largas realmente sobretodo por no cambiar la acción de lugar y centrarlo todo en su épico final bélico, el cual uno ansia desde el inicio. No seria extraño que esta ultima entre recibiera nominación a efectos especiales, o banda sonora, pues la partitura que se marca Howard Shore es magnifica, contribuyendo totalmente a aumentar la importancia de la gran batalla final en la historia de la Tierra Media y dotando de un tema principal a la saga tan reconocido como el que creo para la trilogía de 'TLOFR'. Buena cinta de aventuras, cierre perfecto a una de las sagas de la historia del cine, capaz de competir con la gran 'Star Wars', algo que nadie hubiera pensado que pasaría. Los fans de la saga no se la pueden perder porque disfrutaran mucho y los no fans pueden encontrar en ella una buena cinta de aventuras que da lo que promete, ni mas ni menos. 'The Hobbit: The Battle of the Five Armies' es una de las mejores opciones de la cartelera navideña.

Lo mejor: No engaña. Gran película de acción y aventuras épicas alzando el valor de la amistad ante todas las cosas.
Lo peor: Todo gira en torno a un escenario y eso agota, sobretodo cuando la épica y la acción motivadora de esta tercera parte solo nos llega en la media hora final.
Título: The Hobbit: The Desolation of Smaug (El Hobbit: La desolación de Smaug)
Director: Peter Jackson
Guión: Philippa Boyens, Peter Jackson, Fran Walsh, Guillermo del Toro (basado en la novela de J. R. R. Tolkien)
Fotografía: Andrew Lesnie
Año: 2013
Duración: 160 min.
País: Estados Unidos
Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM) / New Line Cinema / WingNut Films
Reparto: Martin Freeman, Ian McKellen, Richard Armitage, James Nesbitt, Aidan Turner, Graham McTavish, Jed Brophy, Luke Evans, Benedict Cumberbatch, Stephen Hunter, Ken Scott, Evangeline Lilly, Orlando Bloom, John Callen, Adam Brown, Dean O'Gorman, William Kircher, Peter Hambleton, Mark Hadlow, Lee Pace, Sylvester McCoy, Cate Blanchett, Mikael Persbrandt, Stephen Fry, Ryan Gage

Peter Jackson sabe lo que se hace. Punto. Aquí debería acabar mi crítica. Esta segunda parte de The Hobbit es sencillamente genial como adaptación de un libro (en este caso, de una parte), pero es que además es brutal como experiencia cinematográfica. El neozelandés, junto con Fran Walsh, Philippa Boyens, y Guillermo del Toro añaden (Légolas, Tauriel), cortan (la participación de Beorn), suman importancia a ciertos personajes (Bardo), tiran de los apéndices de Tolkien de The Lord of the Rings (para profundizar en la subtrama de Gandalf en Dol Guldur y trazar un lazo más con la trilogía de principios de milenio), hacen y deshacen para convertir un mundo ya de por si alucinante en mágico. 

Espectacular visión de la Ciudad del Lago, la Venecia de la Tierra Media

Además, esta secuela es mucho más dinámica: ya que no hace falta hacer presentaciones. Conocemos a los personajes, y esto nos permite ir directos al meollo de la cuestión. Otro punto muy a favor del filme es la trasformación de Bilbo. Como bien dice en una conversación con Gandalf al inicio del metraje, algo ha cambiado en él. Empezamos a ver cómo el anillo hace mella en la personalidad del bonachón hobbit de Bolsón Cerrado.

Tomamos pues la historia donde la habíamos dejado un año atrás (no sin antes un, ya clásico, flashback de reclutamiento para introducir la acción) con Bilbo, Gandalf, y los 13 enanos en camino hacia la Montaña Solitaria. Al llegar a las puertas del Bosque Negro, Gandalf deberá marcharse, dejando a Bilbo y los enanos a su merced...

Las actuaciones van de buenas a excelentes, con mención especial de Ian McKellen como Gandalf, viejo conocido y siempre genial; Evangeline Lilly, que parece conocer mejor su papel que Orlando Bloom; Martin Freeman, que ahora sí, se ha hecho definitivamente con Bilbo y no puedo imaginarme a otro que no sea Ian Holm o él en su piel; y Benedict Cumberbatch. El dragón Smaug, ya de por si temible y feroz por su apariencia terrorífica y enorme tamaño (el sector de efectos especiales merece una matrícula de honor en este sentido) se convierte en monstruoso y sádico por la voz que Cumberbatch le presta. Además, éste tiene mucha química con Freeman (con el que es compañero de reparto en la serie Sherlock), y eso se nota.

"I am FIRE. I am... DEATH"

La adaptación, pues, es más personal, más Jackson. Y eso se nota, primero, en que la calidad de esta segunda parte se acerca bastante a la de la trilogía de The Lord of the Rings, y, segundo, en el manejo frenético de la cámara. Esta en pocos momentos para quieta, y es en la planificación en las escenas de acción (esperpéntica y deliciosa) dónde podemos reconocer a quién maneja la cámara por la Tierra Media. Para poner un ejemplo, la huida en barriles, como en el libro, es una de las mejores partes del relato. Esa, y la ya nombrada con Smaug y Bilbo. Por cierto, no podéis perderos los primeros segundos de película. Estad atentos porqué hay cameo de Peter Jackson, y cómo ya lo hizo en The Fellowship of the Ring... ¡comiéndose una zanahoria!

En resumen: altamente recomendable, merece estar entre los mejores filmes del año. Fans de Tolkien y fans de Jackson, daos la mano y disfrutad juntos del espectáculo. Ah, tomaos unos minutos para escuchar la canción con la que termina la película.

Lo mejor: el brutal trabajo de los guionistas, la dirección, y ese cliffhanger hijop**ense que nos marcará el inicio de una frenética tercera y última parte de The Hobbit. ¿Adaptará Peter Jackson el Silmarillion? Desde aquí, espero y deseo que la respuesta sea un rotundo SÍ.
Lo peor: pesa, y por desgracia, mucho, la presencia de la trilogía de The Lord of the Rings. Falta un tema clave en la banda sonora.

Peter Jackson sabe lo que hace.

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