| [[Crítica de @PauGarcia179]] | |||
Con un puñado de cortometrajes (con el famoso '7:35 de la madrugada nominado a los Óscar) y un notable largometraje ('Los cronocrímenes'), Nacho Vigalondo volvía al formato largo con 'Extraterrestre', una comedia de ciencia-ficción protagonizada por Julián Villagrán y Michelle Jenner. Nos encontramos, probablemente, ante la peor película de Vigalondo, lo cuál no quiere decir que sea un filme prescindible, pero sí es cierto que está lejos de mantener el nivel mostrado en 'Los cronocrímenes'. El filme, por cierto, estuvo en la selección oficial del Festival de Toronto, así que tampoco me hagan mucho caso cuando digo que no la recomiendo.
Julio se despierta en la cama de Julia después de una notable borrachera sin recordar nada de lo que pasó la noche anterior. La incomodidad de la situación se hace patente entre los dos personajes y cuando parece que Julio se va a ir de la casa para poner fin a esa tensión, los dos protagonistas se dan cuenta que hay un ovni en el cielo.
La premisa es curiosa, el desarrollo mínimamente interesante y el filme se deja ver sin demasiado esfuerzo. Hay algunos (pocos) momentos divertidos y también aparecen Carlos Areces y Raúl Cimas para sumar comicidad al conjunto, aunque no lo consiguen del todo. No estamos, pues, ante una película desternillante. Los elementos de ciencia-ficción se utilizan como mero contexto de fondo, sin aportar nada realmente interesante a la trama. Paradójicamente, lo que mueve al espectador a seguir viendo el largometraje es precisametne esa curiosidad por los ovnis (curiosidad nunca saciada), pero el filme se centra en los pocos personajes que aparecen en el film. Esto no tiene por qué ser negativo, al contrario, pero sucede que las interpretaciones no pasan de aceptables y los momentos divertidos no hacen gracia (al menos yo me encontré incapaz de reírme), de modo que algunos de los hechos ocurridos supuestamente graciosos se tornan únicamente inverosímiles, sin lugar para la risa. Así, mientras el espectador puede estar más atraído por la historia de fondo (los ovnis que aparecen en el cielo), el filme se centra en una historia romántica que ni nos creemos ni, sintiéndolo mucho, nos importa en ningún momento.
Como decía al principio, la película tiene elementos interesantes; está lejos de ser un absoluto desastre, pero no hay que esperar algo como 'Los cronocrímenes', porque no tiene nada que ver con la presente película. El filme está cuidado visualmente, los movimientos de cámara son elegantes y se nota que el director ha desactivado el piloto automático y se ha detenido a pensar mínimamente el aspecto visual de la película; el cineasta sabe hacer una buena planificación, como después confirmaría en 'Open Windows'. Los efectos especiales, aunque escasos, no desentonan y Vigalondo tiene el acierto de no confundir lo verosímil con lo espectacular, lo cuál se agradece. Además, el cineasta no alarga demasiado el metraje, algo que casi siempre va en favor de todo film.
'Extraterrestre' es algo así como una 'Monsters' española con menos presupuesto pero en clave comedia (fallida) y menos poética y romántica que el filme dirigido por Gareth Edwards. Una historia romántica con unos extraterrestres de fondo (que no aparecen en el film, por si alguien esperaba lo contrario) que se puede ver sin estrujarse el cerebro pero cuyo desarrollo dramático es torpe, poco creïble y por momento bastante imbécil sin llegar a ser gracioso. No se llega a empatizar con los personajes por las limitadas actuaciones (sin llegar a ser bochornosas) y por lo arbitrario de sus acciones y decisiones. La película es menos friki (y peor) que 'Los cronocrímenes' y también menos entretenida (y peor) que 'Open Windows', pero tanto por algunos atisbos de talento en esta citna como en lo demostrado en su siguiente largometraje, aun podemos tener fe en que Nacho Vigalondo continúe haciendo buenas películas.
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The Fifth Wave
Llega a nuestras carteleras 'The Fifth Wave', una nueva distopía juvenil que insulta a la inteligencia del espectador.
En el corazón del mar
Ron Howard y Chris Hemsworth colaboran de nuevo en esta aventura: una vuelta de tuerca al clásico de Herman Melville.
The Homesman
Un decente y atípico western dirigido por Tommy Lee Jones, también protagonista junto a Hilary Swank.
La próxima vez apuntaré al corazón
Gélido policíaco francés que no consigue entusiasmar a pesar de la gran interpretación de Guillaume Canet.
| [[Critica de @PauGarcia179]] |
Matthew Vaughn, que empezó en esto del cine produciendo películas como ‘Lock & Stock’ y ‘Snatch’
(ambas recomendables y dirigidas por Guy Ritchie), se ha labrado una interesante carrera como director
de productos comerciales como ‘Kick-Ass’ o ‘X-Men: First Class’ (ambas, según
mi opinión, mejores que sus respectivas secuelas) y ahora llega a nuestras
carteleras ‘Kingsman: The Secret Service’, protagonizada por Colin Firth y
Taron Edgerton. El film vuelve a ser una adaptación cinematográfica de un
cómic, y Vaughn escribe el guión junto a su colaboradora habitual, Jane
Goldman.
El veterano Harry Hart propone a un joven macarra (hijo de un amigo muerto con el que está en deuda) como nuevo espía de Kingsman,
una agencia secreta independiente. El joven tendrá que competir con los otros
candidatos a través de un duro entrenamiento mientras un loco megalómano
amenaza el futuro de la humanidad.
En más de una ocasión, los protagonistas repiten la frase "This is not that
kind of movie" haciendo referencia a las antiguas películas de James Bond, pero también se entiende como una declaración de intenciones de los responsables del film que le
dicen indirectamente al espectador que lo que están viendo no es el
insulso, convencional y aburrido filme de acción que podemos encontrar en las
carteleras cada semana. Y efectamente, ‘Kingsman: The Secret Service’ no es ese
tipo de películas, para bien o para mal.
Y es que las escenas de acción aquí buscan ser lo menos realista posible (vendría a ser la antítesis del estilo de Michael Mann) y se sirven con música rockera
de fondo como invitando al espectador a disfrutar de la violencia. Las
aceleraciones, ralentizaciones y adrenalíticos movimientos de cámara son una
constante en el filme y motivo de deleite para el espectador, más allá del realismo o del componente
ético (o la falta de él) que conlleva el disfrute de
la violencia cinematográfica. Cuando uno se dispone a visionar una película de Tarantino,
o un film como ‘Abierto hasta el amanecer’ (‘From Dusk Till Dawn’, 1997, Robert
Rodríguez), ya sabe lo que se va a encontrar (violencia a raudales, obviamente), pero cuando va a ver ‘Kingsman: The Secret Service’, al menos el que esto
escribe (sí amigos, al ver la película olvidé completamente que el director era el responsable de ‘Kick-Ass’,
donde ya había momentos bastante sanguinarios) uno no se espera encontrar semejante orgia de
violencia desenfrenada. La escena de la Iglesia, es de lo más bestia que servidor
ha visto en una pantalla de cine. Es el tipo de violencia que repugna a Michael Haneke (aunque a mí me repugna más su debut en el cine, sinceramente) y aquí
cada cual decidirá si se lo pasa bien o no viendo este tipo de escenas.
En cualquier caso, ‘Kingsman: The Secret Service’ no es sólo un entramado
de secuencias de acción, ni mucho menos, porque bien podemos disfrutar del
sentido de humor del filme aderezado con un siempre
agradable acento inglés, un hilarante Samuel L. Jackson con un defecto en la pronunciación
o la presencia en el reparto de actores siempre brillantes como Colin Firth o
Michael Caine (aunque éste último aparezca más bien poco, todo hay que
decirlo). También es destacable la ausencia de Colin Firth (principal tirón
comercial en el apartado actoral) durante ciertos momentos del filme, y conviene
alabar la valentía y la capacidad del director para conseguir que la película no
se resienta de la desaparición de su estrella y también el buen hacer del
joven Taron Edgerton, que si bien no puede competir con Colin Firth en cuánto a
presencia en pantalla, salva los muebles de manera competente durante la ausencia de su compañero de reparto.
‘Kingsman: The Secret Service’ no es perfecta, si nos paramos a buscar sus errores
los encontraremos fácilmente, pero es tan deliciosamente divertida y gamberra
que no vale la pena analizarla tan fríamente con estándares cinematográficos
aplicables al resto de películas. Es un filme comercial cuya presencia en la
cartelera se agradece para descansar, de vez en cuando, de la seriedad y
trascendencia de otras películas cuyo valor artístico, eso sí, está fuera de
toda duda.
Resumiendo, ‘Kingsman: The Secret Service’ is
not that kind of movie.
Director: Matthew Vaughn
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman (Cómic: Mark Millar, Dave Gibbons)
Fotografía: George Richmond
Guión: Matthew Vaughn, Jane Goldman (Cómic: Mark Millar, Dave Gibbons)
Fotografía:
Año: 2014
Duración: 129 min.
País: Reino Unido
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Marv Films / TSG Entertainment
Duración: 129 min.
País: Reino Unido
Productora: Twentieth Century Fox Film Corporation / Marv Films / TSG Entertainment
| [[Crítica de @PauGarcia179]] |
Consciente de las decepciones que me llevo al ver una película cuyas expectativas tengo por las nubes, decidí hacer un ejercicio mental de lo más complicado: intentar convencerme de que de una película de Paul Thomas Anderson en la que adapta una genial novela del escurridizo Thomas Pynchon con Joaquin Phoenix de protagonista, no tiene porqué salir una obra maestra. Es la primera vez que Thomas Pynchon deja que se adapte una de sus novelas, y pondría la mano en el fuego que James Franco, que parece querer adaptar al cine toda la literatura norteamericana (ya ha adaptado a Cormac McCarthy, a William Faulkner un par de veces y ahora hará lo propio con John Steinbeck), intentó, sin éxito, convencer a Thomas Pynchon (si es que existe en realidad…) para adaptar alguna de sus novelas.
Aunque intenté equilibrar mis expectativas, no me había preparado para evitar comparaciones con la novela de Pynchon (que desde aquí aprovecho para recomendar) y durante el visionado de ‘Inherent Vice’ me encontré buscando las diferencias con el libro. Mal asunto. Al final de la película, aunque había disfrutado del trayecto, el filme me había dejado un poso de decepción por los cambios introducidos por Paul Thomas Anderson. Después de un día de reflexión, me di cuenta de lo estúpido que había sido al quedar decepcionado, pues esperar que se adapte a la gran pantalla una novela de forma casi literal no sólo no es justo, sino totalmente ridículo. Si la película tiene que ser igual a la novela, mejor nos quedamos con la novela. Así que lección aprendida/nota mental: evitar comparaciones con la novela original, se disfrutará mucho más la película.
Después de este rollo introductorio, pasamos a la crítica: Paul Thomas Anderson vuelve a confiar en Joaquin Phoenix para protagonizar su nueva película dos años después de la recomendable ‘The Master’, y ahora interpreta a Larry “Doc” Sportello, un detective fumeta en la California de finales de los sesenta. Su ex novia, Shasta Fay Hepworth se presenta un día en su casa y le pide ayuda: Sloane, la mujer de su amante, Mickey Wolfmann, planea junto a su “guía espiritual” el secuestro de Wolfmann, un pez gordo del sector inmobiliario. A partir de aquí, seguiremos los titubeantes pasos de Doc Sportello con tal de resolver el asunto planteado por su ex novia, de la que aún sigue enamorado.
Y así, entre canuto y canuto Doc Sportello se abrirá camino entre dentistas, masajistas que quizás se exceden en su trabajo, sicarios que dicen ser prestamistas, ex convictos nazis, promotores inmobiliarios, psiquiatras, músicos de surf, policías violadores de derechos humanos con ínfulas de actores y un sinfín de personajes que desfilarán por la pantalla sin saber del todo su función en el embrollo en que se convierte esta trama criminal. Porque, hay que decirlo ya, Paul Thomas Anderson no resuelve todas las subtramas ni se molesta en aclarar al espectador todo el asunto de Mickey Wolfmann y Glen Charlock, tampoco explica demasiados detalles del Colmillo Dorado y oye, ni falta que hace, porque lo que importa aquí, al menos desde mi punto de vista, es el hilarante trayecto de un buen tipo aun enamorado de su ex novia, un viaje por Los Angeles en el que protagoniza multitud de secuencias para el recuerdo y en las que Phoenix demuestra porque es uno de los mejores actores actuales. El resto de actores, que tienen una importancia claramente menor en comparación con Doc Sportello, también ofrecen grandes actuaciones, quizás destacando entre ellos a Josh Brolin como Bigfoot o Katherine Waterspon como Shasta Fay Hepworth.
‘Inherent Vice’ es una irresistible experiencia fílmica en la que es preferible dejarse llevar a intentar seguir las contadísimas pistas que deja el guión de Paul Thomas Anderson; es una rara mezcla entre ‘The Big Sleep’ (Howard Hawks, 1946) y ‘The Big Lebowski’ (Hermanos Coen, 1998) y también un retrato de una época, la América en plena Guerra del Vietnam post Charlie Manson, en la que el movimiento hippie empezaba a agonizar. Sin duda, una gran película que, como la novela de la que parte, no desmerece un segundo acercamiento para disfrutar, en el caso del film, de la magia cinematográfica del gran Paul Thomas Anderson.
Retratar una sociedad compleja,
transversal y con una extensa gama de claroscuros ha sido siempre uno de los
más grandes desafíos de la narrativa. Del bullicioso Londres de Dickens a la Roma de dioses caídos que Paolo Sorrentino nos muestra en ‘La Gran Belleza ’, un “aquí y
ahora” puede trascender cualquier barrera cultural y pasar a formar parte del
imaginario colectivo. Y precisamente esto es lo que busca la cinta que hoy nos
ocupa.
En ‘Calvary’, (que nos llega, qué sorpresa, casi un año después de su
estreno, aún habiendo cosechado el Premio del Jurado Ecuménico en la Berlinale 2014), John Michael McDonagh sitúa metafóricamente
el monte Calvario, lugar en el que Jesucristo fue crucificado, en un remoto pueblo irlandés, en eterna lucha
entre una majestuosa y cruda naturaleza, filmada con la confianza de quien
sabe que paisajes de tanta potencia visual no necesitan mayor aderezo, y las desilusionadas vidas de
sus habitantes, todos ellos víctimas y verdugos de sus pequeñas realidades.
El deambular de este rebaño tiene
como piedra angular a James Lavelle, pastor de la comunidad y figura
omnipresente en la cinta. Magistralmente
interpretado por un Brendan Gleeson que derrocha carisma y compasión, en un
papel que hace patente que Gleeson se
entiende a la perfección con McDonagh. Actor y cineasta repiten la sociedad
iniciada en esa suerte de “western irlandés” que es ‘The Guard’ (pésimamente traducida en nuestro país como ‘El Irlandés’), y que se alargará como
mínimo en otro trabajo, ‘The lame shall
enter first’, todavía en fase de preproducción.
Desencadena la acción un largo
plano fijo en el que el padre Lavelle es amenazado de muerte por un miembro de
su comunidad, que busca castigar a un “pastor íntegro” por los terribles abusos
que sufrió en su infancia a manos de un cura pederasta, ya fallecido. Siete días es todo el tiempo con el que
contará el párroco para poner las cosas en orden antes de enfrentar su
fatal destino.
Uno de los grandes méritos de la
película es precisamente la tensión
narrativa que consigue crear esta sorprendente amenaza que, aparte de
marcar el tempo del film, nos ayuda a
comprender el interés del protagonista en dedicar el poco tiempo con el que cuenta
a, en vez de intentar salvar su alma, salvar la de sus feligreses. Interpretados
por un extenso reparto a buen nivel en líneas generales, en el que encontramos
un socarrón doctor cargado de cinismo, un joven inadaptado al que le gusta
Dolly Parton, una adultera masoquista o un millonario petulante que necesita
presumir de un dinero que no sabe disfrutar. A James le apena y le
frustra ser testigo directo de la vanidad y el rencor de sus parroquianos,
encontrando únicamente amor en su hija (la angelical pelirroja Kelly Reilly), incapaz aún de
comprender que entrase en el seno de la Iglesia tras morir la madre de ésta.
La variedad de situaciones y personajes provoca algún breve altibajo durante el desarrollo de la cinta, en el que el nivel de interés de la misma decae ligeramente, pero esto no tumba una propuesta firme que tiene bien claro hacia dónde va en todo momento. McDonagh sabe mezclar con elegancia drama, comedia y algunas dosis de ‘thriller’ para someter a Irlanda a una deconstrucción, muy lejos de visiones idílicas como las de ‘El hombre tranquilo’.
‘Calvary’, a través de la particular crucifixión de un hombre que
simboliza todo lo que la Iglesia debería ser, dibuja un país marcado por el catolicismo como seña de identidad, el
vínculo popular que supone el alcohol, la aceptación del IRA como un estamento
de la sociedad, el desarraigo de su carácter terrenal celta… todo pasa por los
ojos de un resignado padre Lavelle que, pese a todo, quiere a su rebaño.
Como habréis podido apreciar, escribe esta crítica un nuevo rostro de
la página. Mi nombre es Tomás Ruibal y, tras haber finalizado mis estudios de
Producción Audiovisual en la EMAV de Barcelona, busco adentrarme en el mundo
del cine por todos los flancos. Llego pues a ‘Siempre en V.O.’, con ganas de aprender
y de compartir mi amor por el séptimo arte con todos vosotros.
Podéis seguirme en Twitter en mi
perfil, @TRuibal, y ver los dos cortos que hasta ahora he realizado con ‘Hazte
Fun’, productora en ciernes, en nuestro canal de YouTube: https://www.youtube.com/channel/UCLSgy0thHmbGNhA8t03l4-g.
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| [[Crítica de @PauGarcia179]] |
Es curioso como el cine ha dado gran cantidad de películas ambientadas en la frontera entre México y Estados Unidos (la excelente ‘The Three Burials of Melquíades Estrada’, por ejemplo), pero son pocas las localizadas en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. ‘Frozen River’ es una de ellas. Ópera prima de Courtney Hunt, se llevó el premio a Mejor Película en el Festival de Sundance de 2008 y obtuvo dos nominaciones en los Óscar a Mejor actriz principal (Melissa Leo) y a Guión original.
El primer plano de ‘Frozen River’ es precisamente la imagen del río helado (río Lawrence) que da nombre al film. A continuación aparecen diversos planos de la frontera entre Estados Unidos y Canadá que nos da pistas sobre la temática de la película: la inmigración y el cruce de la frontera. El sueño americano, la prometida igualdad de oportunidades en la tierra donde todas las personas que se esfuerzan y trabajan duro pueden escalar socialmente hasta llegar a una elevada posición social y económica. Obviamente, al poco de observar la realidad del país norteamericano, todas estas ilusiones se tornan irreales.
Ray (Melissa Leo) vive modestamente en un pueblo del estado de Nueva York, cerca de la reserva mohawk y de la frontera con Canadá. Un día, su marido, un adicto al juego, desaparece y Ray se ve obligada a cuidar ella sola de sus hijos. Al poco tiempo conoce a Lila (Misty Upham), nativa americana y contrabandista que se dedica a cruzar la frontera con inmigrantes sin papeles.
La realización y la fotografía parecen encaminadas a pasar desapercibidas, seguramente con el propósito de que el espectador se centre en los personajes, rechazando así cualquier atisbo de esteticismo en la composición de planos o iluminación, más allá de los paisajes inherentemente bellos del río helado. La directora consigue tejer una historia interesante que mantendrá nuestra atención durante buena parte de la película aunque, sorprendentemente, el interés puede ir decreciendo hacia al final, cuando se supone que debe haber un mayor impacto emocional.
Paradójicamente, el momento más emotivo del film (me refiero al de la pareja pakistaní, para el que haya visto la película) lo protagoniza un personaje que no llega ni a secundario y cuya subtrama (si se puede considerar así) no tiene mayor importancia que una simple anécdota. Después de esta escena, el desenlace que intenta tocar la fibra del espectador (sin evidente manipulación, lo cual es de agradecer) se torna superfluo e insignificante, y acabamos el filme ligeramente decepcionados, pues había muchos elementos que nos anunciaban un gran film pero que después no se ha acabado de materializar.
El cine ‘indie’ rural, negando el sueño americano
‘Frozen River’ parece formar parte de una corriente de películas de cine independiente ambientadas en la América rural (como las recomendables ‘Winter’s Bone’ o ‘Shotgun stories’) que de alguna manera niegan o pervierten el sueño americano. Con la primera de las mencionadas también comparte el hecho de ser una película protagonizada y dirigida por mujeres, lo cual lamentablemente cobra relevancia por lo excepcional que resulta la situación en el arte cinematográfico. La negación del sueño americano que comentaba la podemos encontrar resumida en un diálogo entre los dos personajes protagonistas: Lila le cuenta a Ray que los llamados “cabezas de serpiente” pagan para traer inmigrantes sin papeles y éstos, a cambio, tienen que trabajar para ellos con tal de pagar la deuda. Ray le responde, sorprendida: “¿¿Para venir aquí?? No me jodas.” Ray, viviendo modestamente en uno de los países más ricos del planeta, es consciente de la mentira del sueño americano, y por eso no puede creerse el esfuerzo a veces inútil hecho por estas personas. Es una situación no muy diferente a la que podemos encontrar en la migración en Europa. Muchas personas se pasan años viviendo en pésimas condiciones para llegar a Ceuta o Melilla y desde ahí acceder a Europa, pero cuando después llegan a suelo europeo (si consiguen llegar), se dan cuenta de que la situación en el continente europeo no es tan perfecta como parecía.
En cualquier caso, esa interesante conversación entre Lila y Ray nos da pistas sobre lo que podría haber sido la película: una exploración de las mafias que obligan a trabajar en condiciones pésimas y con trabajos moralmente cuestionables. Lamentablemente, la directora no se detiene a describir esa situación más allá de un par de líneas de diálogo entre las dos protagonistas, y la imagen que nos ofrece de la frontera no es lo suficientemente amplia para que nos podamos hacer una idea de esta atroz realidad. Otro aspecto que se presentaba estimulante pero que no ha acabado de funcionar es el retrato de la comunidad mohawk, de la que solo se solo se explican unas pocas pinceladas sin mayor profundidad, además del hecho de que los personajes mohawks que aparecen son trabajadores del casino o contrabandistas.
‘Frozen River’ es una aceptable película con una gran interpretación de Melissa Leo que funciona como retrato de una mujer en una situación desesperada de la que surgen amistades improbables; es un film que se deja ver pero que no acaba teniendo suficiente hondura emocional ni presentando un retrato amplio y acertado tanto de la comunidad mohawk como de la situación de la frontera entre Canadá y Estados Unidos.
Director: Courtney Hunt
Guión: Courtney Hunt
Fotografía: Reed Dawson Morano
Guión: Courtney Hunt
Fotografía: Reed Dawson Morano
Año: 2008
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Classics
Duración: 97 min.
País: Estados Unidos
Productora: Sony Pictures Classics
Reparto: Melissa
Leo, Misty Upham, Charlie McDermott, Michael O'Keefe, Mark Boone Junior
| [[Crítica de @PauGarcia179]] |
Resulta de lo más estimulante descubrir artistas que desconocíamos hasta el momento. Es lo que me pasó al otro día cuando me topé con ‘Frances Ha’, película que en su estreno (abril de 2014 pese a producirse en 2012) me llamó la atención pero que por un motivo u otro finalmente no pude disfrutar en su momento. Así es como he descubierto a Noah Baumbach y a Greta Gerwig, director y actriz protagonista respectivamente, ambos también a cargo del guión y que desde ahora tendrán mi atención para ver qué proyectos les depara el futuro.
Frances es una joven que intenta sobrevivir viviendo su sueño: convertirse en bailarina de una compañía de danza en la ciudad de Nueva York. Pero la realidad es que vivir en una ciudad como Nueva York, “dónde solo los ricos pueden permitirse ser artistas”, dedicarse profesionalmente a la danza es más difícil de lo que parecía. Frances duda, se complica la vida y se equivoca pero se enfrenta a la vida con optimismo y se niega a abandonar sus sueños, aun aceptando que éstos nunca se amoldarán del todo a la realidad cambiante y mercantilista en la que parece que solo puede haber espacio para nuestras más firmes aspiraciones si se consigue antes cierta estabilidad laboral y económica.
Greta Gerwig, como decía, da vida a la protagonista, Frances, realizando una de las mejores interpretaciones del año. La actriz hace gala de una naturalidad y una expresividad que ya querrían para sí muchas estrellas de Hollywood. Ella es el centro de una película y compone un personaje divertido, contradictorio y alocado que nos robará el corazón y nos divertirá como pocas veces se ve en una pantalla de cine. El resto de actores, aunque empequeñecen al lado de Gerwig, también están geniales y entre ellos intercambian ágiles diálogos que desprenden frescura y autenticidad y nos arrancarán un buen puñado de carcajadas. La música, que se integra de forma asombrosa en la fotografía en blanco y negro de Sam Levy, le da un encanto extra a una película que ya de por sí resultaba de lo más estimulante.
Noah Baumbach parece captar con la cámara la realidad sin filtros, sin manipulaciones y sin clichés, haciendo gala también de un buen montaje y gran concisión narrativa (el viaje de la protagonista a Sacramento, por ejemplo), pues consigue describir de forma verosímil unas pocas situaciones y unos pocos personajes que en contados minutos en pantalla parecen tener más vida que algunos protagonistas en determinadas películas.
La película es divertida, inteligente y luminosa, con una visión de la vida que rebosa sinceridad y que se aleja completamente de esos filmes de voluntad terapéutica que intentan despertar en el espectador un optimismo forzado construido a partir del tópico y de la superficialidad. Desmarcándose de estos tipos de películas, ‘Frances Ha’ consigue enlazar su punto de vista realista con un optimismo personificado en Frances y reflejado en su mirada. Así, acabaremos el filme con una sonrisa en los labios y agradeciendo a sus responsables que no nos tomen por estúpidos con mensajes positivos pero cuya estupidez insulta a la inteligencia del espectador.
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| [[Una crítica a dos voces de @AdriNaranjo2 y @PaulPorcoRosso]] |
Teniendo la suerte de poder cubrir este pase con dos redactores, surgió la opción de dar una visión positiva y otra negativa, pero siendo ambas impresiones tan parejas, hemos creído más conveniente, original y divertido convertir esta crítica en un diálogo. Esperamos que lo disfruten tanto leyendo como nosotros haciéndolo.
Adrià Naranjo: Una de las cosas que más me ha sorprendido de ‘Nightcrawler’ ha sido el planteamiento inicial y la manera en la que conocemos al protagonista (Gyllenhaal). No me sorprende haber leido que “es el ‘Drive’ del año”; tiene ese mismo empezar misterioso.
Pol Llongueras: Ciertamente. Dan Gilroy define de forma genuina al personaje principal de la película: Louis Bloom, un hombre que coge lo que quiere como y cuando quiere. Un pobre perdedor que se dedica al robo y al allanamiento, pero que busca triunfar en el ámbito laboral. Insaciable, sucio y loco, pero también muy y muy inteligente, con mucha visión comercial.
AN: La idea de empezar de cero siempre es esperanzadora, y más en los tiempos que corren. Esta podria haber sido una historia en la que toda una generación se viera reflejada, pero el protagonista está tan rematadamente loco que todo punto de conexión desaparece por completo. Es interesante que un psicópata de este tipo acabe en el mundo de la televisión y el sensacionalismo.
PL: Como también es acertado el título de la película (y la profesión a la que decide dedicarse Bloom tras presenciar un rescate policial en un accidente de tráfico): ‘Nightcrawler’ (n. del t.: crawl = arrastrarse, rebajarse). Sabandijas que se arrastran por la noche en busca de gráficas y violentas imágenes que sacien las morbosas mentes de los norteamericanos y los amorales productores de telenoticias sensacionalistas.
AN: Que alguien con la cabeza de Bloom no tenga ningún tipo de escrúpulo no sorprende, pero cuando aparece Nina (Rene Russo) podemos averiguar que realmente no existe moral alguna en el fabuloso mundo de “las noticias de la mañana” en los Estados Unidos. Es escalofriante ver como la comercializacion de la desgracia ajena ha monopolizado el mundo de los telediarios del país americano.
PL: El perverso guión (escrito por el mismo Gilroy) está nominado al Oscar a Mejor Guión Original, pero, pese a ser un trabajo muy sólido, no creo que consiga la victoria. Recordemos que se mide con el de Iñárritu, Giacobone, Dinelaris y Bo (‘Birdman’), el de Linklater (‘Boyhood’) o el de Wes Anderson (‘Grand Hotel Budapest’).
AN: Ciertamente este año todo lo que esté nominado con ‘Birdman’ y ‘Boyhood’ tendrá las cosas muy difíciles. Esto no quita que es sorprendente que ‘Nightcrawler’ sólo haya obtenido una nominación. Seguramente será un tema puramente de gusto personal, pero a mí me ha parecido que la obra de Gilroy está un par de peldaños por encima como ‘Foxcatcher’ o ‘American Sniper’. Pero tampoco será la primera vez que una producción de este tipo se aleja del radar de Hollywood.
PL: Como por ejemplo, para la espléndida actuación de Gyllenhaal o a la estilizada fotografía de Elswit: es una delicia ver cómo Bloom se arrastra por el sucio y violento L.A. nocturno con mucho grano (buscando el estilo sucio de los setenta), e iluminado por la luz de los neones y las farolas, cabalgando con su Mustang cantón de color rojo.
AN: Otra cosa que este novel director deja clara, es que ha basado todo su trabajo en tres pilares: personaje, personaje y personaje. No se puede entender nada si no comprendemos la tormentosa psique del desquiciante Louis Bloom que, por cierto, esconde un oscuro parecido con el Javier Bardem de 'No Country for Old Man'. Los personajes con matices Asperger hace tiempo que aparecen en el cine como curiosos ('The Theory of Everything' o 'A Beautiful Mind') o como cómicos ('Big Bang Theory'); pero Gilroy lleva este trastorno psicológico al lugar más oscuro; al que acojona y hace que uno se replantee la propia condición humana.
PL: El sadismo de Bloom nos provoca risa nerviosa (en el mejor de los casos) o miedo profundo (en el peor) dependiendo de los valores éticos o morales que esté rompiendo en ese momento. Una creación tan asombrosa como la propia película, que termina con una persecución asfixiante por los barrios bajos del nido de víboras que es, y siempre será, hogar del Louis Bloom de turno.
AN: Un elemento que me ha enamorado ha sido la manera en la que el guión y los demás departamentos logran enlazar el contenido con el continente. La película habla de la atracción por el morbo que tiene el ser humano y la atroz industria que mueve los hilos de este sentimiento. Pero es genial que los aspectos formales del filme también tengan una intención dirigida a lo morboso: los claroscuros de la fotografía, los planos cortos y, como no podía ser de otra manera, la pregunta “¿de qué más será capaz este hombre?” que se instala inmediatamente en la cabeza del espectador.
PL: Completamente de acuerdo. Da la impresión que Gilroy busca advertir sobre en qué clase de basura nos estamos volviendo. Además, todo se acompaña del beat mecánico y persistente de la partitura de James Newton Howard (un habitual de Shyamalan), que si bien sirve de correcto copiloto en el viaje a la locura general de todos los personajes del filme, no es especialmente memorable.
AN: Sea como sea, mis sensaciones han sido muy positivas al salir de la sala y creo que mantendré esta opinión durante mucho tiempo. No estoy seguro si, como algunos auguran, 'Nightcrawler' se convertirá en un clásico, pero sí considero que va a quedar en la memoria de los que vayan a verla. Una película muy completa y que entretiene y fascina a partes iguales.
PL: Gilroy mezcla un enorme personaje, una potente crítica al sensacionalismo y un manejo de la tensión (envidiable para un novato tras las cámaras) con maestría, y le sale un filme muy notable. Tendremos que estar atentos a su avance por la indústria.
El cine nos ha regalado personajes maravillosos y carismáticos, unas veces creados desde cero y otras, adaptándolos de obras literarias de donde jamas habían salido. Ya fuera de una manera u otra siempre ha habido un actor o especialista manejando los hilos y engranajes de esos personajes que se ocultan tras una mascara o embutidos en el cuerpo metálico de un robot. La recopilación de hoy es sobre 10 de los personajes mas míticos de la historia del cine a los cuales se les conoce mundialmente gracias a especialistas o actores desconocidos para la gran mayoría del público.
Son varios los actores que han dado vida al icónico personaje creado por George Lucas a finales de los años 70, pero me centraré en su etapa oscura. En 'SWEIV - A New Hope' fue inicialmente el británico de 42 años David Prowse ('Frankenstein And The Monster From Hell', 'A Clockwork Orange') quien se enfundara el traje negro gracias a su complexión física, 2m y 118 kg. Prowse, que rechazó ser Chewbacca pensando que seria más recordado por haber sido Darth Vader era un veterano de la series de televisión por aquel entonces donde llego a interpretar al Minotauro en 'Doctor Who'. Fue Darth Vader en los tres primeros episodios que se filmaron, los que dieron fama a la saga excepto, las escenas de lucha de los episodios V y VI. Estas fueron interpretadas por el instructor de esgrima, Bob Anderson. A pesar de haber sido el primero en dar vida a Vader, ni su rostro ni su voz aparecen en ninguna de las partes hasta ahora realizadas. La explicación es que a Lucas no le gustaba el acento del actor y decidió reemplazar su voz por la del polifacético James Earl Jones ('The Great White Hope', 'Conan', 'Roots', 'The Lion King'), algo que el británico no supo hasta el mismo día del estreno. Su rostro, que iba a aparecer al final de 'Return Of The Jedi', fue cambiado por el de Sebastian Shaw, otro actor muy conocido por sus trabajos en series de televisión pero que finalmente y tras rodarse la segunda trilogía también seria reemplazado por el del joven actor Hayden Christensen ('Jumpers', 'Outcast'), ultimo en vestir la armadura del mítico personaje y al que se le tuvieron que aplicar unas modificaciones en el traje para asemejar su altura a la del gigante actor británico. David Prowse sigue vivo y su ultimo trabajo fue en 2010 con 'The Kidness Of Strangers', James Earl Jones está en activo, y en este 2015 estrenara 'Starbright', Sebastian Shaw murió en 1994 de forma natural y su ultimo trabajo fue en la serie 'Growing Rich' de 1992. Bob Anderson pasó a mejor vida en 2002 tras haber añadido a su carrera además de dar vida a Vader en las peleas con Luke sino también el haber coreografíado todas las escenas de espadas en la trilogía de 'The Lord Of The Rings'.
El larguirucho, primero plateado y más tarde dorado, droide de protocolo más conocido en el universo cinéfilo. Sólo ha sido interpretado por un actor a lo largo de toda la saga 'Star Wars', ya fuera poniendo su voz o enfundándose el inflexible traje del robot parlanchín. Anthony Daniels es el actor tras el alma de C3PO, un británico que ha dedicado toda su carrera al robot tanto en series, películas, documentales e incluso videojuegos. Una vida dedicada a un solo personaje. ¡Brillante! Anthony Daniels sigue vivo y volverá a ser C3PO en el futuro episodio VII.
El mítico droide bajito de la saga 'Star Wars', el valiente R2D2. A diferencia de su compañero de aventuras C3PO, R2D2 ha sido controlado de varias formas diferentes: mediante radiocontrol remoto, por cables que luego fueron eliminados y por el actor Kenny Baker. Britanico de nacimiento, 33 años y con una altura de 1.12m fue la elección perfecta para meterse dentro de ese cubo con patas que terminaría dándole un salto de calidad a su vida y a su carrera. Baker posteriormente trabajaría también en otros films míticos como 'The Elephant Man', 'Flash Gordon', 'The Hunchback Of Notredam', 'Amadeus', 'Willow' o 'Time Bandits'. A sus 79 años, Kenny Baker volverá a ser R2D2 y estrenara 'When The Devil Rides Out'.
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| [[Crítica de @marckwire21]] |
'Foxcatcher' es un drama aséptico basado en hechos reales que brilla sobre todo, gracias a sus tres protagonistas. Antes que nada querría avisar que la película gana unos enteros si no se conoce la historia de lo ocurrido, mi humilde recomendación personal es que si vais a ver 'Foxcatcher' no leáis nada sobre la verdadera historia en Wikipedia, la disfrutareis mucho mas. Podéis estar tranquilos por los spoilers, que en esta crítica, no los hay. Producida por Sony Pictures y Annapurna Pictures en colaboración con Likely Story, Media Rights Capital y distribuida en España por Vértigo Films, Bennet Miller vuelve a estar este año en la carrera hacia los Oscar con 5 nominaciones, mejor actor, mejor actor secunadario, director, maquillaje y guión original. Tras recibir otros cinco por 'Truman Capote' en 2005, de los cuales solo gano uno el tristemente fallecido P. Seymour Hoffman (único y último en su carrera) a mejor actor, Miller recibió de nuevo en 2011 otras seis nominaciones por el también drama deportivo basado en hechos reales e interpretado por Brad Pitt, 'Moneyball'. Lamentablemente, tampoco ganó en ninguna categoría.
Duros traspiés los que el director neoyorquino ha tenido que afrontar y sacarle provecho para el enfoque de esta nueva apuesta por la estatuilla llamada, 'Foxcatcher' porque, no nos engañemos, es carne de Oscar mucho antes de rodar la primera escena. La historia es la siguiente: el campeón ganador de la medalla olímpica de oro en 1984, Mark Schultz (Channing Tatum), es invitado una tarde para sorpresa de este que no sabe ni quien es, por el millonario magnate John du Pont (Steve Carrell). Este le propone instalarse allí con su hermano mayor Dave Schultz (Mark Ruffalo), y usar sus instalaciones de último nivel para preparar bien un equipo que compita al máximo en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, Du Pont quiere ganarse el respeto de los de su 'especie' y mas que nada la aprobación de su madre (Vanessa Redgrave), mientras que Mark encuentra la posibilidad de despegarse deportivamente de su hermano y superarlo en éxitos. La negación de Dave al inicio provocará fisuras irreparables entre los tres y con ello, la inesperada tragedia.
El guión original es de E. Max Frye y Dan Futterman. Frye llevaba sin aparecer por Hollywood desde 2003 y en cuyo currículum vemos flojas producciones como 'Ten Minutes Older: The Cello', 'Something Wild' o 'Where the Money Is', y donde solo destaca un episodio para 'Band of Brothers' en 2001. Futterman por su parte, con el que Miller ya trabajó en el guión de 'Truman Capote' fue nominado a mejor guión adaptado y para esta ocasión, el dúo de escritores aplica junto a la puesta en escena de su director un tono serio y alejado del deporte que convierte toda la atmósfera en un clima diferente y distinto al que se puede ver en cualquier película que mezcle hechos reales deportivos y drama. La banda sonora con esa selectiva partitura de lentas y puntuales pulsaciones de piano es de Rob Simonsen, ganador del BMI TV Music Award por la música de la serie 'Blue Bloods'. Simonsen junto a Mychael Danna, su compañero de trabajo desde 2004, ganaron el Oscar a mejor música por su composición para el film 'Life of Pi' y junto a el ha co-participado en 'Surf's Up', 'Fracture' ,'Moneyball', '(500) Days of Summer', 'Dollhouse', 'The Way Way Back' o 'The Spectacular Now' entre otros. La fotografía básica es del australiano Greig Fraser, que gracias al conciso diseño de producción y a las caracterizaciones de los personajes transmite muy bien la sensación de la época que se nos cuenta, 1984 en adelante. Desde su trabajo en 'Bright Star' de 2009, a Greig Fraser, no paran de encargarle cada vez mejores proyectos como se puede comprobar en su currículum: 'The Boys Are Back', 'Let Me In', 'Scenes from the Suburbs', 'Killing Them Softly' o 'Zero Dark Thirty'. Además de en 'Foxcatcher' este año, es el encargado de la fotografía también en el remake de reciente estreno 'The Gambler' y se rumorea que hará lo propio en el futuro film de 'Star Wars' que dirigirá Gareth Edwards.
Aunque la historia cuente con la baza del wrestling olímpico y los hermanos Schulz, el verdadero totem rompecabezas y la pieza clave de Bennet Miller como apuesta descarada para meterse en los Oscar, es el gran papel (y la impresionante caracterización) de Steve Carell que le ha valido la nominación a mejor actor. Su cambio de registro interpretando a un personaje dramático tan controvertido y polémico es verdaderamente impactante. Lejos de la serie 'The Office', Steve Carell no se ha prodigado en grandes producciones ni tampoco se le conocía otro registro que el cómico, es mas, todas las películas que ha rodado hasta ahora, son comedias. Esto solo hace que alimentar el morbo por ver a un Carell serio, de mirada extraña, andar corvado y singular, totalmente opuesto al que nos tenia acostumbrados y al que además, le llueven las buenas criticas por su interpretación. Curiosamente su próximo proyecto es 'Freeheld', un drama médico junto a una de las actrices de moda del momento, Julianne Moore. Channing Tatum está perfecto en su interpretación contenida de un Mark Schultz sumergido en constantes dilemas y pensamientos aguantando hasta no poder más. Esta futura promesa del cine se estrenó en 2005 con el film deportivo 'Coach Carter', recientemente lo hemos visto en la popular comedia '21 Jump Street' y su secuela, también en 'G.I. Joe: Retaliation' o 'White House Down'. Pronto podremos verlo repitiendo protagonismo en la esperada 'Jupiter Ascending', también en 'The Hateful Eight' de Tarantino y como Gambito, en la película que se prepara de este personaje de Marvel. Ruffalo, Hulk para los amigos, tiene un papel tan secundario como el de Tatum pero se sobrepone al de este gracias al brillante (nominación al Oscar inclusive) y serio registro que aplica a su personaje y lo alejado que lo mantiene su director de la acción principal hasta el tramo final. Ruffalo, que lleva actuando en películas desde 1994, ahí es nada, es una estrella consagrada y hace poco le vimos en la espléndida tv-movie sobre el SIDA en los años 80, 'The Normal Heart', junto a Julia Roberts y Jim Parsons; para 2015 estrenará la comedia 'Red Light Winter' al lado de Kirsten Dunst, el thriller 'Spotlight' junto con Rachel McAdams y Michael Keaton, y la esperadísima 'Avengers: Age of Ultron', repitiendo como Hulk.
Con una sobriedad y una seriedad más patente respecto a 'Moneyball' este nuevo abordamiento dramático del deporte en su filmografía centra todo su potencial sobre todo en el trío protagonista que ponen el contrapunto de intensidad e interés a un trasfondo deportivo rodado como simple telón de fondo dejando a un lado la épica deportiva nada más que para concatenar la historia y hacernos participes de los hechos que llevaron a los hermanos Schulz y al magnate millonario, escritor, filántropo John du Pont, hacia un momento trágico y crucial en sus vidas, un hecho que los cambiaría para siempre. 'Foxcatcher' es un drama deportivo pausado con miradas criticas a varios otros temas como el abandono financiero de las federaciones americanas a deportes poco conocidos como el wrestling en aquellos años, al poder económico tras el deporte como cuando se menciona que el gobierno ruso esta detrás de la preparación de sus atletas, a las relaciones e intenciones no declaradas entre los tres, y también a esa casta de millonarios conservadores y acomodados que viven de las herencias de sus antepasados, consentidos, podridos de dinero y sin saber que hacer con él, una comprada y farsa vida para una mente inestable que con el paso de los años solo hace que empeorar. Al margen de la escena final tan seca e increíble no por lo raro sino por lo imprevisible de la misma (aunque su director ya nos avisa con esa otra escena donde Du Pont entra en el gimnasio con 'el objeto' en la mano ante la pasividad de los 5 o 6 que están ahí entrenando) me ha gustado el momento en que la madre entra a comprobar a que se dedica su hijo y como entrena a su equipo, las caras de Dave y el resto son de una vergüenza colectiva asumida brillante o la conversación que tienen cara a cara madre e hijo, cuando le deja el trofeo en el regazo, también la ´liberación' de los caballos, las escenas deportivas y la preparación de actores para las mismas es perfecta, la celebración del millonario vitoreado por sus 'pupilos' al que dejan ganar de una manera cómico-vergonzosa es una muestra más del poder que tenía sobre cuanto le rodeaba gracias a su dinero, el falso documental sobre Team Foxcatcher (el momento Ruffalo....) y nunca mejor dicho lo de falso, la escena del helicóptero, los primeros planos de Carrell y las interpretaciones tanto de este como las del propio Ruffalo, que casi se podría decir que tienen el mismo número de frases. En su contra diré que a falta de un poco más de ritmo en el ecuador de la película, existen puntos sin definir como entre otros esa obsesión inicial con los pájaros a los que remite Du Pont varias veces, la compra del tanque y ametralladora o los años en que se viven las acciones mas importantes, en ese sentido hay bastante desinformación respecto a cuando se suceden los hechos exactamente. Miller dirige este buen drama psicológico con tres personajes que viven y entienden la vida de un modo diferente realizando un trabajo mas serio que sus anteriores producciones, demostrando que cada vez tiene mas pulido su estilo y que pronto dará con la tecla que le haga no solo llevarse nominaciones sino conseguir su tan deseada estatuilla que adorne la repisa de la chimenea por Navidad.
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