Título: Trance
Director: Danny Boyle
Guión: Joe Ahearne, John Hodge
Fotografía: Anthony Dod Mantle
Año: 2013
Duración: 101 min.
País: Reino Unido
Productora: Cloud Eight Films / Film4
Reparto: James McAvoy, Vincent Cassel, Rosario Dawson, Tuppence Middleton, Danny Sapani, Wahab Sheikh, Lee Nicholas Harris, Ben Cura, Gioacchino Jim Cuffaro, Hamza Jeetooa

Para empezar, debo decir que Danny Boyle no es ni de lejos uno de mis directores predilectos. No es que crea que Trainspotting o Shallow Grave sean malas películas, al contrario, en su momento fueron todo un hito cinematográfico, que convirtieron a Boyle en una mezcla inglesa de Tarantino y los hermanos Coen. Mis problemas con Boyle empiezan con 28 days after (aburrida, pretenciosa y algo cutre, su segunda parte no dirigida por Boyle es infinitamente superior) y terminan por Slumdog Millionaire (inmerecidos 8 premios Oscar, sólo creo que vale la pena la escena post-créditos del baile de aires bollywoodianos y la fotografía de Anthony Dod Mantle que aquí repite).

Dicho esto, no tenía por qué esperar mucho de Trance, pero, ¡ay! las críticas positivas. El hecho de que se la nombrara como el "Inception de Danny Boyle" por gran parte de la comunidad de aficionados al cine me creó unas expectativas que, obviamente, no se cumplieron.

"Os juro que ha sido el guionista"

Simon (James McAvoy) es un empleado de una casa de subastas que se asocia con una banda criminal para robar una valiosa obra de arte. Al recibir un golpe en la cabeza durante el atraco, al despertarse descubre que no recuerda dónde ha escondido el cuadro. Cuando ni las amenazas ni las torturas físicas consiguen ninguna confesión, Frank, el jefe de la banda (Vincent Cassel), contratará a una hipnoterapeuta, Elizabeth (Rosario Dawson), para que le ayude a recordar...

Y esto es todo lo bueno, como mínimo en cuanto al guión: esos primeros 15 minutos magistrales que combinan a la perfección violencia explícita en las torturas, una secuencia de atraco al banco espectacular, y una trama a priori bastante absorbente. Esos 15 minutos convierten en mucho mayor la decepción en los siguientes 85. Durante el resto del metraje el espectador se pierde entre tanto giro: de repente uno es malo, y luego bueno, pero resulta que lo hacía por una razón maléfica, pero ella también está en el ajo... El guionista da al que está visionando la película durante diez minutos tal cantidad de información como para avanzar la trama cautelosamente durante un rato, pero esa información contradice la de los diez minutos anteriores. Un cúmulo de despropósitos. No me malinterpreten, uno no acaba el visionado con la sensación de haber visto una mala película, ni mucho menos. Pero ha visto una obra que podría haber sido aun mayor sin la obsesión del guionista por sorprender de manera constante al espectador.

"No piece of art is worth a human live. DON'T BE A HERO"

Y, es que además, cuenta con un reparto en estado de gracia: McAvoy, asentado ya como uno de los grandes futuros de la actuación británica, descubierto en Last King of Scotland y Atonement, Vincent Cassel, eterno secundario de las grandes ligas y hito del panorama cinematográfico francés e internacional, y una Rosario Dawson que mantiene el equilibrio entre ambos (y regala un desnudo frontal rasurado, fetiche del personaje de McAvoy, para "tomar pan y mojar"). Otro de los puntos fuertes de la película son las imágenes coloristas (en la última parte del filme hay una escena que transcurre dentro de un coche con un trato excelso del color) que consigue el compañero de fatigas del inglés, Anthony Dod Mantle, en la fotografía, jugando muy bien con la luz y la sombra en las escenas de hipnosis. Acompañando esta atmósfera de bellas imágenes, me veo casi obligado a hacer una mención especial a la banda sonora, repleta de temas de rock progresivo/electrónico la mar de interesantes, realizada por el ex de Underworld (banda que ya había prestado su música en Trainspotting y Sunshine, entre otras películas de Boyle) Rick Smith.

En resumen: aún siendo recomendable, el guión chirría en ciertos momentos, y deja mentalmente agotado a un espectador que sólo quería ver cuál es según el director lo que se vende como un "viaje a la mente humana". Los que vengan buscando un nuevo Inception, retrocedan, laven sus ideas preconcebidas y déjense llevar para descubrir que Trance pudo haber sido mucho mejor. Ya sabéis, tampoco se lo pueden pedir peras al olmo.

Lo mejor: el tour de force interpretativo que mantienen McAvoy y Cassel, que mantiene el interés en la película.
Lo peor: los giros de guión que se suceden cada 10 minutos, que acaban por dejar al espectador exhausto y atolondrado.

Título: The Hunger Games: Catching Fire (Los juegos del hambre: En Llamas)
Director: Francis Lawrence
Guión: Michael Arndt, Simon Beaufoy (adaptado de la novela homónima de Suzanne Collins)
Fotografía: Jo Willems
Año: 2013
Duración: 146 min.
País: Estados Unidos
Productora: Lionsgate / Color Force
Reparto: Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Liam Hemsworth, Philip Seymour Hoffman, Stanley Tucci, Woody Harrelson, Elizabeth Banks, Toby Jones, Donald Sutherland, Jeffrey Wright, Amanda Plummer, Lenny Kravitz, Jena Malone, Jack Quaid, Taylor St. Clair, Sam Claflin, Alan Ritchson, Paula Malcomson, Sandra Lafferty, Willow Shields, Nelson Ascencio

Un año y medio han tenido que esperar los grandes fans (tanto de los libros como de la primera película) para que llegara la segunda parte de Hunger Games, Catching Fire. Durante ese tiempo ha habido cambios, no en el reparto que sigue siendo el mismo (a parte de las incorporaciones de nuevos personajes y por lo tanto nuevos actores) encabezado por Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson, sino cambios en el equipo técnico. El primero y más significativo es la variación de director, que pasa de Gary Ross a otro Lawrence, Francis, conocido por haber realizado películas con gran recepción entre el público como I Am Legend, Constantine y la serie Touch.

Al volver de los 74º Juegos del Hambre, Katniss (Jennifer Lawrence) y Peeta (Hutcherson) siguen fingiendo su romance por órdenes del presidente Snow (Sutherland) mientras hacen el Tour de la Victoria por los 12 distritos. Durante este Tour, ambos se darán cuenta de que se está gestando una rebelión de la que Katniss es, sin quererlo, el símbolo. Con la llegada de los 75º Juegos del Hambre, el nuevo organizador de los juegos, Plutarch Heavensbeen (P.S. Hoffman), creará El Vasallaje en una edición que cambiará la curso de la historia de Panem.

El vestuario es uno de los aspectos técnicos mejor trabajados.

En Catching Fire tenemos, primero de todo, a una J-Law en su primera aparición en la gran pantalla después de haber ganado el Oscar el año pasado. Es evidente que la revalidación del papel de Katniss Everdeen no le va a valer para repetir victoria en el Kodak Theater de Los Angeles este febrero próximo, pero sin embargo nos regala una muy buena interpretación y demuestra que ha hecho suyo el papel, en esta entrega dotado de más matices. Además, también en el sector interpretativo, esta secuela añade a su elenco a Philip Seymour Hoffman, que interpreta con majestuosa sobriedad a un personaje muy importante de la saga de The Hunger Games. Desde un punto de vista técnico, la película cumple lo que de una  producción de gran calibre se espera, ni más ni menos. Lo más destacable es el vestuario, obra de Trish Summerville.

¡Están más "en llamas" que nunca!

Esta segunda parte de Hunger Games es bastante mejor (como ya se ha dicho por activa y por pasiva) que la primera. Viéndola tuve la sensación de estar delante de una copia, con mejores efectos especiales y modernizada pero sin el punto gore-violento ni la clase, de Battle Royale, hito del cine asiático en nuestro país, que suponía una dura crítica al morbo televisivo y el regodeo de la sociedad ante el sufrimiento de otros (cuando todo se trata como un juego y no como noticias reales). Bien, pues en Catching Fire, amén de seguir con esta línea (que no digo yo que esté mal), lo que realmente mueve la trama es la falta de libertades y aumento de censura a la que está sometida la sociedad de la ficticia Panem, y la problemática social y política en esta sociedad totalitaria. Esto se debe primero, a una adaptación más que correcta (después del desastroso trabajo en la primera parte) de dos nuevos fichajes para la saga, Arndt y Beaufoy (guionistas de Little Miss Sunshine y Full Monty respectivamente); y segundo, al cambio de director con el que se sale ganando claramente: Francis Lawrence sabe lo que se hace, y se lleva la palma con las escenas de acción.

En resumen, en esta nueva entrega (superior a la anterior) de las aventuras de Katniss Everdeen encontraremos lo que andábamos buscando: diversión, mucho entretenimiento, y, además, cierto trasfondo de crítica político-social.

Lo mejor: el acierto del director al mostrar la problemática social y política en el futuro distópico en el que se ubica la historia.
Lo peor: el alma de blockbuster que sigue manteniendo la adaptación de los libros de Suzanne Collins.


Título: Kick-Ass 2 (Kick-Ass 2: Con un par)
Director: Jeff Wadlow
Guión: Jeff Wadlow (basado en el cómic homónimo de Mark Millar y John Rommita Jr.)
Fotografía: Tim Maurice Jones
Año: 2013
Duración: 103 min.
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures / Marv Films
Reparto: Aaron Taylor-Johnson, Chloë Grace Moretz, Christopher Mintz-Plasse, Jim Carrey, John Leguizamo, Lyndsy Fonseca, Clark Duke, Claudia Lee, Donald Faison, Robert Emms, Morris Chestnut, Lindy Booth, Augustus Prew, Garrett M. Brown, Daniel Kaluuya, Andy Nyman, Olga Kurkulina, Monica Dolan, Steven Mackintosh, Ella Purnell, Tanya Fear,Charlie Clapham, Chuck Liddell, Tom Wu, King Lau, Iain Glen

Tres años después de que Mathew Vaughn realizara en 2010 la adaptación del cómic de Mark Millar al cine llega otra secuela, el enésimo intento de alargar el éxito de una película convirtiéndola en franquicia. Ahora dirige Jeff Wadlow, autor del filme de terror slasher Cry Wolf (2005) y el relato con artes marciales como hilo conductor de Never Back Down (2008). Vuelven en sus mismos papeles los protagonistas Taylor-Johnson y Grace Moretz.

Kick-Ass (Taylor-Johnson) se unirá a un pequeño grupo de superhéroes llamado Justice Forever, y liderado por el Coronel 'Stars and Stripes' (Jim Carrey), con el fin de luchar contra los criminales que acechan Nueva York. Mientras tanto, el que ataño fue Red Mist, cabreado por la muerte de su padre a manos de Kick-Ass, decide volverse supervillano, The Motherfucker (Mintz-Plasse), que reunirá un grupo de villanos para acabar poco a poco con todo lo que Kick-Ass ama. Por su parte, Hit Girl (Grace Moretz), intentará adaptarse a la sociedad yendo al instituto y abandonando poco a poco su traje de superheroína...

"Colonel Stars and Stripes, reporting for duty"

¿Cuántas veces hemos oído eso de "las segundas partes nunca fueron buenas"? y ¿cuántas veces se ha equivocado este dicho popular? en el horizonte planean películas como Pirates of the Caribean 2, Ace Ventura 2, Blues Brothers 2000, Robocop 2... Y esta es sólo una pequeña selección de estas secuelas que arruinaron el trabajo hecho por una buena o muy buena primera parte. Eso sí, siempre hay excepciones que confirmarán la regla: The Godfather 2, The Dark Knight, Back to the Future 2, Terminator 2 o The Empire Strikes Back, todas estas, a mi parecer, mejores incluso que la original.

Kick-Ass 2 se une de golpe a la lista de éxitos cinematográficos con un número dos en el título. Sin duda no es mejor, pero si una muy digna sucesión a las aventuras del superhéroe que podríamos ser todos, y su compañera, si cabe, incluso más carismática. En esta entrega (con cambio de director respecto a la anterior, ahora dirige Jeff Wadlow) se echa en falta la presencia de Mark Strong y Nicolas Cage, pero se solventa este vacío fácilmente con la incorporación en el reparto de un Jim Carrey, que aun habiendo echado pestes de la película y su violencia nos regala muy buenos momentos y una gran cantidad de risas en su papel como 'Colonel Stars and Stripes', y dotando a Christopher Mintz-Plasse de un mayor protagonismo, dando rienda suelta a su histrionismo y sus locuras, enfundándose en un traje de sado-maso y convirtiéndose así en el villano 'The Motherfucker'.

Además, dentro del filme, encontramos una especie de "spin-off" sobre Hit Girl (brillantemente interpretada por Chloë Grace Moretz) tratando de llevar una vida normal en el instituto que resulta simplemente brillante. Por su parte, Aaron Taylor-Johnson se mantiene en una interpretación correcta del protagonista principal del filme. Pero en donde realmente acierta el director-guionista es en incrementar el desarrollo de los personajes, dotarlos de un fondo que les hacía falta en la primera película.

"Game on, cocksuckers"

Entonces, ¿porqué Kick-Ass 2 es inferior a Kick-Ass? Bien, para empezar no tiene el factor sorpresa con el que contaba la primera entrega: lleva un 2 en el título y los espectadores ya saben que se van a encontrar en ella. Ese humor brillante del que hacía gala Kick-Ass aquí queda relegado a un segundo plano, y se sustituye con uno algo más soez, no tan divertido, pero resultón al fin y al cabo. Además, el cambio en la dirección se nota: Jeff Wadlow no tiene la misma mano en las escenas de acción que Mathew Vaughn, que, aún así, nos regala una escena espectacular (la lucha en la camioneta).

En resumen, Kick-Ass 2 es una película altamente recomendable, divertida y entretenida, sobre todo para los que, como yo, son fans de la primera parte. Desde aquí, un servidor espera con verdadera ansia la tercera entrega (y última) del superhéroe de las mallas verdes.

Lo mejor: Wadlow consigue que no echemos en falta a Cage y Strong, y como buen fan de Scrubs, he amado la aparición de Donald Faison haciendo de Dr. Gravity.
Lo peor: le falta el factor sorpresa.


Crítica de @PaulPorcoRosso
Hasta el 25 de diciembre, Melancholia se trata de la última película de Lars von Trier. A partir de las declaraciones sobre el nazismo en una de las ruedas de prensa en Canes con motivo de la promoción de esta película, se desarrollaron los eventos que hicieron que von Trier fuera etiquetado como persona non grata del festival francés de mayor prestigio. Sobre este filme, el director danés ha dicho: "me da un poco de vergüenza haber hecho una película así, porque no implicó ningún sufrimiento [...] como escalar el Everest sin sentir ningún dolor ni peligro, de manera que tampoco hay demasiado honor en la proeza". Esta película es la segunda de las tres que conforman la trilogía de la Depresión, así que se le pueden encontrar varias similitudes con el anterior, Antichrist (2009), hay una continuación del lenguaje: es sin duda la segunda fase de la depresión, la aceptación. Como dato curioso, cabe decir que Melancholía fue escrita por von Trier con Penélope Cruz en mente como actriz en el papel principal. Papel que, por cierto, rechazó para rodar la cuarta parte de Pirates of the Caribbean.

Melancholia es una película dividida en dos capítulos, nombrados como las hermanas protagonistas del filme: Justine y Claire (por ese orden), interpretadas por Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg. Veremos la boda entre Justine y Michael (Alexander Skarsgard), que se celebra con ostentación y opulencia en la casa de Claire y su marido (Kiefer Sutherland), mientras un planeta escondido hasta entonces detrás del Sol, Melancholia, se dirige de forma imparable hacia la Tierra.

En la primera parte de la película, precedida por un prólogo que nos desvela el final del filme, von Trier realiza un retrato feroz, punzante, avinagrado y muy pesimista sobre la raza humana y el individuo, así como de la clase alta y la abundancia, mostrando la parte más oscura del ser humano: su egocentrismo e inconsciencia. En algunos momentos puede recordar vagamente a la Festen de Thomas Vinterberg, por la combinación de momentos absolutamente reales con otros muchos de surrealistas y enrarecidos, y la "cámara en mano" manejada con garbo y sin llegar a marear. Este primer acto culmina con la caída de Justine (Dunst) en la depresión, la melancolía diagnosticada. Una Kirsten Dunst que, por cierto, alcanza un nivel de sublimidad interpretativa (gracias a la ya mencionada técnica de rodaje de von Trier) que le valió el premio a Mejor Actriz de Canes 2011.


'Life is only on Earth. And not for long' 

La segunda (y última parte) de Melancholia, es una especie de Armageddon en clave intimista, un tratado de sobre como afrontan los diferentes personajes la inminente llegada del fin del mundo. Un segundo acto en la que Justine (Dunst) renace de sus cenizas mediante la aceptación de su fatal destino. En este último acto, el personaje de Gainsbourg, Claire, gana un mayor protagonismo y completa una actuación más que notable que esperemos que mantenga o supere en Nymphomaniac. El capítulo Claire es, junto al prólogo del filme, el segmento más onírico y bello en cuanto a imágenes y sonido con el Tristán e Isolda de Wagner que nos transmite la paz y tranquilidad que provoca el fin de los tiempos. Resulta extremadamente interesante el contrapunto fotográfico entre la primera y la segunda parte: pasamos de colores anaranjados y más bien cálidos al azul, el color de la tristeza, que inunda las imágenes y sobrecoge al espectador. Aquí, todo el mérito recae sobre Manuel Alberto Claro, y, obviamente sobre Lars von Trier, que siempre sabe lo que quiere y aunque no mantenga en nómina en todas sus películas a un mismo director de fotografía, siempre consigue que se plasme en la pantalla lo que él anda buscando.

La melancolía es definida por la RAE como una tristeza vaga, profunda, sosegada y permanente, nacida de causas físicas o morales, que hace que no encuentre quien la padece gusto ni diversión en nada. Y esta depresión aflora del alma de Lars von Trier y se nos transmite con una delicadeza y belleza apabullantes.

Lo mejor: las interpretaciones, y la bella visión de un Trier deprimido de un inminente Apocalipsis.
Lo peor: que von Trier siga en esta línea de ser divisor de opiniones en su cine. ¿Va a hacer algún día algo que guste a todos?

Título: Melancholia (Melancolía)
Director: Lars von Trier
Guión: Lars von Trier
Fotografía: Manuel Alberto Claro
Año: 2011
Duración: 136 min.
País: Dinamarca
Productora: Coproducción Dinamarca-Alemania-Suecia: Zentropa Entertainments / Memfis Film / Slot Machine / Zentropa International Köln / BIM Distribuzione / Eurimages / Trollhättan Film AB/ arte France Cinéma


Reparto: Kirsten Dunst, Charlotte Gainsbourg, Kiefer Sutherland, Charlotte Rampling, Alexander Skarsgard, Stellan Skarsgard, Udo Kier, John Hurt, Brady Corbet, Cameron Spurr, Jesper Christensen
[[Crítica de @PaulPorcoRosso]]

Del realizador británico hermano del fallecido Tony Scott, y creador de hitos del cine de culto de la ciencia-ficción como Blade Runner y Alien, llega a la taquilla española después de haber sido vapuleada por la crítica estadounidense The Counselor, con un cartel de lo más atractivo encabezado por Michael Fassbender, Javier Bardem, Brad Pitt y Cameron Diaz. Sin embargo, en este caso particular, Ridley Scott (a mi manera de verlo) es un mero invitado a la narración, un medio que usa la verdadera cabeza pensante de este relato para contar una historia sobre personas que se ven envueltas en algo de lo que deberían haberse mantenido al margen. La pieza clave de The Counselor es, sin lugar a dudas, su guionista Cormac McCarthy. Considerado uno de los máximos exponentes vivos de la literatura americana contemporánea, llega al cine con el primer guión de su autoría. Bien es cierto, pero, que ya ha habido tres adaptaciones de sus obras al Séptimo Arte: el fracaso en crítica y público de All the Pretty Horses (Billy Bob Thornton, 2000); el éxito de The Road (John Hillcoat, 2009); y la convertida en una de las más grandes obras de lo que llevamos de siglo XXI, que dirigieron y adaptaron los hermanos Coen, No Country for Old Men (aquí podéis leer mi crítica). Además, en camino está la cuarta adaptación de una novela del arisco y desesperanzador McCarthy, dirigida y adaptada por James Franco, Child of God. Pese a ser un guión extremadamente literario, usa las mismas bases que rigen toda su literatura (el mal, la codicia, la condición humana y la violencia de la sociedad), y por lo tanto su análisis debe ser más profundo que el que se hace con la mayoría del cine actual.

The Counselor gira en torno a un joven abogado del que no sabremos el nombre en toda la película (Fassbender), que se introducirá en el mundo de la droga para conseguir dinero fácil y rápido traficando con cocaína. Para hacerlo, se asociará con un empresario con contactos al que representa, Reiner (Bardem), y con el incierto y sombrío Westray (Brad Pitt). Como ya he dicho, el trabajo de Scott en esta producción se basa simplemente en dirigir a sus actores, y situar la cámara dónde cree más oportuno, con el fin de molestar e influir lo menos posible a la narración y a los diálogos crudos y sobrecogedores entre los protagonistas que hablan sobre la muerte, el sexo, el destino y el mal, convirtiendo la película en una exhibición de las geniales cualidades de McCarthy con la pluma, haciendo que se sucedan sin parar diálogos sobre lo divino y lo humano en cada escena de la película.


Durante la primera hora, extremadamente interesante pero sin la tensión que se lo podría pedir a un thriller al uso, The Counselor baila entre lo irónico y lo profético. Como ya ocurría en No Country for Old Men, los personajes que intentan entrar en un mundo al que no pertenecen a causa de una codicia que les corrompe, son acechados por el mal (aquí personificado en una felina Cameron Diaz), y conducidos hacia un fatal destino, la irremediable muerte (que no tiene porque ser necesariamente física). Muerte que llega en el segundo tramo, esos últimos 40-50 minutos de la película más oscuros y acongojantes que, ahora sí, te mantienen pegado a la butaca hasta la resolución de la trama, aplicando también el punto gore necesario, sin excesos.

Este brillante ejercicio estético (literariamente hablando) no sería lo mismo sin la impresionante interpretación de Michael Fassbender, que sabe ser contenido cuando debe, y explotar en el momento justo, transmitiendo al espectador todo su miedo y temor (en las escenas que concluyen con la trama alrededor de su personaje). Vaya ACTORAZO. No regala más que perlas (o a lo mejor por la película que nos ocupa sería mejor decir diamantes) con cada aparición en pantalla no sólo en este filme, sino en gran parte de su filmografía. Además, acompañándole en este duro trabajo, tenemos a un muy buen Javier Bardem, un Brad Pitt que mantiene el rumbo de sus últimas interpretaciones (en un papel que parece hecho a su medida) y sobre todo a una sorprendente Cameron Diaz que se redime de sus últimas elecciones de papeles. Destaco también la breve aparición del actor Dean Norris, que sacará una buena sonrisa a los, como yo, fans de Breaking Bad.

Como colofón, sólo me queda que destacar (y alabar) la magistral banda sonora de Daniel Pemberton, que no hace más que incrementar la tensión en este magnífico thriller incomprendido.

Lo mejor: el guión de McCarthy, y en concreto la escena del Ferrari con Diaz y cómo la narra Bardem.
Lo peor: el personaje de Penélope Cruz (que no su actuación).

Título: The Counselor (El Consejero)
Director: Ridley Scott
Guión: Cormac McCarthy
Fotografía: Dariusz Wolski
Año: 2013
Duración: 117 min.
País: Estados Unidos
Productora: FOX 2000 Pictures / Scott Free Productions / Nick Welscher Productions / Chockstone Pictures
Reparto: Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, Cameron Diaz, Penélope Cruz, Rosie Perez, Bruno Ganz, Rubén Blades, Toby Kebbell, Édgar Ramírez, Natalie Dormer, Fernando Cayo
Título: Europa Report (Europa One)
Director: Sebastián Cordero
Guión: Philip Gelatt
Fotografía: Enrique Chediak
Año: 2013
Duración: 90 min.
País: Estados Unidos
Productora: Wayfare Entertainment / Misher Films
Reparto: Anamaria Marinca, Christian Camargo, Michael Nyqvist, Daniel Wu, Karolina Wydra, Embeth Davidtz, Dan Fogler, Isiah Whitlock Jr., Sharlto Copley

Europa Report (traducida en España como Europa One) es el primer trabajo en Estados Unidos del realizador ecuatoriano Sebastián Cordero. Es uno de los pocos directores mundialmente famosos del panorama cinematográfico ecuatoriano, un país que carece prácticamente de esta industria (hay un número muy bajo de producciones anuales), y ha presentado sus películas en grandes festivales de cine: Sundance, Cannes, Venecia, Toronto, Málaga, Sitges, San Sebastián... Su cine siempre oscila entre el drama social y el thriller, pero en la película que nos ocupa, se pasa a la ciencia ficción.

Una expedición de seis astronautas es enviada a la cuarta luna de Júpiter, Europa, dónde, según las últimas evidencias, se ha encontrado la presencia de agua bajo la gruesa capa de hielo que cubre el planeta.

Estamos otra vez ante un filme del subgénero que levanta pasiones y odios por igual entre crítica y público: el found footage/mockumentary. Ya hablé en mi crítica de The Sacrament de las características de cada uno, y intenté dejar claro que ambos se entrecruzan en multitud de ocasiones. A mí personalmente estos dos subgéneros me gustan mucho, y, si además la película que lo usa tiene una buena historia que contar, aún los disfruto más.

"Compared to the breadth of knowledge yet to be known... what does your life actually matter?"

Europa Report es la película más fiel a la ciencia espacial jamás hecha desde que 45 años atrás Kubrick estrenara su odisea en el espacio. No acaban aquí las similitudes con la película de ciencia ficción del maestro inglés del cine, pues la música usada en Europa Report recuerda de manera muy clara (con El danubio azul de Strauss incluido) a la obra cumbre de su género.

Una de las grandes virtudes del filme (que, paradójicamente, también es uno de sus defectos) es la creación de un estado de alerta en un espacio reducido y una tensión claustrofóbica permanente mediante el uso casi exclusivo de las cámaras fijas que están estratégicamente situadas dentro y fuera de la nave. Digo que también es un defecto ya que, como consecuencia al uso de la cámara fija y el estar enmarcada en una expedición científica, el guión no ahonda lo suficiente en sus personajes, dando suma importancia a la vertiente científica, trazándolos a grandes pinceladas y haciendo que el espectador no sienta ninguna empatía con ellos (cosa que, curiosamente, también ocurría en 2001), pero, insisto, manteniendo firmemente el interés en la misión espacial.

Una de las escenas míticas de Europa Report

Otro defecto del filme es lo complicado de su narración: el montaje hace saltos atrás y adelante en el tiempo haciendo que la trama sea un poco difícil de seguir. Aún así, esto no es excesivamente molesto y ayuda a mantener aún más la atención sobre la película.

Volviendo a los aspectos técnicos del filme, el trabajo del director en esta película se limita a la dirección de actores, y en este apartado Cordero consigue unas actuaciones muy correctas, curiosamente dando el mínimo protagonismo posible a Sharlto Copley, la única estrella de su reparto. Es altamente destacable el trabajo del director de fotografía Enrique Chediak, consiguiendo un realismo extremo en los exteriores de la luna Europa.

En resumen, Europa Report es un viaje al espacio profundo, una historia sobre la búsqueda de respuestas a las preguntas que el hombre se ha hecho des de tiempos inmemoriales: ¿quiénes somos?  ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos? y la más importante ¿estamos solos en el Universo?

Lo mejor: la tensión, el realismo y la atmósfera de tensión que se crea durante todo el metraje.
Lo peor: personajes vagamente dibujados y una narrativa algo complicada (flashbacks y flashforwards intercalados con entrevistas a personalidades de la NASA) que aunque absorbente, puede ser algo densa para el espectador medio.

[[Crítica de @PauGarcia179]]
'The Counselor' es la última película de Ridley Scott después de la olvidable 'Prometheus' (2012), de la que ya se está preparando el guión de su secuela. El director, además, está trabajando en la que es posiblemente su película más ambiciosa, 'Exodus', que contará la historia bíblica de Moisés, y el guionista Hampton Fancher ya tiene listo el libreto de la secuela de 'Blade Runner', que también será dirigida por Scott. Esta película narra la historia de un abogado que, cegado por la codicia, decide entrar en el mundo del tráfico de drogas. Solo quiere firmar un par de trapicheos para luego hacerse a un lado, pero cuando entra en este mundo, ya no puede salir.

Desde el otro lado del charco nos han llegado críticas que destrozan la película, y tengo que confesar que antes de verla, con tanta crítica negativa yo tenía mis dudas. Al final, decidí darle una oportunidad y no me arrepiento para nada. Con un poco de perspectiva, me doy cuenta de porqué la crítica norteamericana ha destrozado esta película. Es demasiado provocativa, diferente y poco comercial. Con estas tres características, hasta es normal la reacción de la crítica de Estados Unidos. El libreto, por cierto, está escrito por uno de los mejores escritores norteamericanos de la actualidad, Cormac McCarthy. Anteriormente, dos de sus novelas fueron adaptadas a la gran pantalla por los hermanos Coen ('No Country for Old Men', 2007) y por Joe Penhall ('The Road', John Hillcoat, 2009). Aunque se ha dicho que es el primer libreto de McCarthy expresavemente para la gran pantalla, lo cierto es que el escritor establecido en Santa Fe, tal y como explicó Ridley Scott en una entrevista en Dirigido por, escribió 'The Counselor' como una novela corta que después fue adaptada por el mismo McCarthy y por Steve Schwartz -quién también ejerce de productor -para que tomara forma de guión cinematográfico.

'The Counselor' no es una película de acción constante; de hecho, la mayor parte del filme son diálogos. Y eso es lo mejor de la película, porque los diálogos son absolutamente brillantes, aunque también, hay que decirlo, bastante duros, como toda la película en general y algunas escenas en particular, como la de Brad Pitt, por poner un ejemplo. Y yo creo que es esa dureza lo que molesta precisamente a los críticos norteamericanos, que posiblemente prefieran algo más llevadero, incluso más digerible y que no haga pensar tanto. Porque el contexto que describe McCarthy no es ficción, esas situaciones de violencia en la frontera de México, desgraciadamente, existen en la realidad y sería lamentable que se rebajara el tono del filme, como se hace en la mayoría de películas norteamericanas para que el espectador no se incomode demasiado, no vaya a ser que se ponga a pensar un poco en como está el mundo hoy en día.


Cormac McCarthy nos habla aquí de la codicia del ser humano, de como, pese a saber las consecuencias de nuestros actos, las obviamos si a cambio obtenemos beneficios económicos personales. A veces, sin embargo, las consecuencias de nuestros actos las pagamos nosotros mismos, y solo entonces nos damos cuenta de la codicia que nos cegó y la maldad implícita que arrastraba. Quizás no es una película extremadamente entretenida, de esas que te mantienen pegado al sillón, pero en ningún momento se hace aburrida, pues el guión es magistral y los diálogos son, como decía, geniales. Además, el estelar reparto nos deja grandes interpretaciones: Michael Fassbender, contenido en un papel que no es nada fácil; Javier Bardem, que por momentos es hilarante; Brad Pitt, que cumple como casi siempre y Cameron Díaz, que sorprende sobremanera si tenemos en cuenta que no hace tanto protagonizaba la lamentable 'Bad Teacher' (Jake Kasdan, 2011). Penélope Cruz hace lo que puede con su personaje, que seguramente es el menos interesante de todo el filme. 

Ridley Scott es un director más proclive a las superproducciones e historias más comerciales y convencionales, pero en esta ocasión hay que quitarse el sombrero ante él por atreverse a contar esta historia con el riesgo que conllevaba, pues es poco comercial y provocativa desde la primera escena y supone un golpe en el estómago para las mentes conservadoras, que, dicho sea de paso, nunca está de más.  

Título: El consejero ('The Counselor')
Director: Ridley Scott
Guión: Cormac McCarthy
Fotografía: Dariusz Wolski
Año: 2013
Duración: 117 min
País: Estados Unidos
Productora: Fox 2000 Pictures / Scott Free Productions / Nick Wechsler Productions / Chockstone Pictures
Reparto: Michael Fassbender, Brad Pitt, Javier Bardem, Cameron Diaz, Penélope Cruz, Rosie Perez, Bruno Ganz, Rubén Blades, Toby Kebbell, Édgar Ramírez, Natalie Dormer, Fernando Cayo
Título: 2 Guns
Director: Baltasar Kormákur
Guión: Blake Masters (basado en la novela gráfica de Steven Grant)
Fotografía: Oliver Wood
Año: 2013
Duración: 109 min.
País: Estados Unidos
Productora: Universal Pictures / Emmett/Fulra Films / Boom! Entertainment / Envision Entertainment Corporation
Reparto: Mark Wahlberg, Denzel Washington, Paula Patton, Bill Paxton, Fred Ward, James Marsden, Edward James Olmos, Robert John Burke, Greg Sproles, Patrick Fischler, Edgar Arreola, Derek Solosano, Kyle Russell Clements, Christopher Matthew Cook

2 Guns es la enésima adaptación de cómic/novela gráfica al cine. El autor del original es Steven Grant, conocido principalmente por ser el escritor de la mini-serie spin-off del comic The Amazing Spiderman basado en uno de los antihéroes por excelencia de Marvel, Punisher. La adaptación corre a cargo del director, guionista y productor de cine de origen hispano-islandés Baltasar Kormákur (hijo del pintor barcelonés Baltasar Samper), en la que es su tercera producción americana. El realizador es conocido principalmente por el remake americano de la película islandesa de 2008 Reykjavíc-Rotterdam, renombrado como Contraband (2012, protagonizada por Mark Wahlberg).

Robert Trench (Washington) y Michael Stingman (Wahlberg), dos matones de poca monta, tienen una reunión con el capo de la droga mexicano Papi Greco (Edward James Olmos), que había prometido a Trench un alijo de cocaína. Este no se la da, y como venganza él y Stingman deciden atracar un banco que Papi Greco usa como lavadero de dinero, del que creen que sacaran unos 3 millones de US$. La sorpresa es mayúscula cuando después de atracar el banco encuentran en él más de 43 millones que no pertenecen a Greco, sino a la mismísima CIA...

Wahlberg le pregunta a Washington: "¿Cómo no habremos coincidido antes?"

Cuando 2 Guns empieza, me hace pensar que podría ser una maravilla del estilo tarantiniano de la cubre de su carrera como Reservoir Dogs y Pulp Fiction, pero firmada por Baltasar Kormákur. Esta pequeña esperanza se deshace al cabo de poco rato, y lo que queda es un thriller de acción, con robos, explosiones, tiroteos, y comentarios de lo más sarcásticos e irónicos, una buddy movie al más puro estilo Bad Boys (1995, Michael Bay) o Rush Hour (1998, Brett Ratner) que cumple a la perfección con su premisa de entretener.

Denzel Washington, convertido en vieja gloria casi con 60 años, y Mark Wahlberg, que sigue con unos brazos más dignos de un campeón olímpico de halterofilia que no de un actor, aguantan a la perfección todo el ritmo de la acción, y su sorprendentemente alta química en pantalla, que se une a Riggs y Murtaugh, Starsky y Hutch, y Cates y Hammond en lo que a grandes bromances se refiere.

Un clásico de los atracos en el cine: máscaras de látex. ¿Guiño a Point Break?

En el apartado técnico, la película roza la excelencia. La dirección y montaje de las escenas de acción, son inteligentes y pícaros, y la fotografía, que le debe su fuerza a la serie de televisión Breaking Bad, retrata con colores algo tostados la iluminación del Sol en México y Nuevo México, por donde se mueve la acción.

Los que busquen en 2 Guns lógica argumental o situaciones extremamente verosímiles, que se abstengan de verla: al fin y al cabo es una película de acción y tiene ciertos agujeros de guión inevitables en este tipo de producciones, amén de una trama algo trillada y previsible. Eso sí: la diversión y las risas están aseguradas.

Lo mejor: el flashback con el que empieza la película y lo bien que funciona la dupla Washington-Wahlberg.
Lo peor: la banda sonora no es muy allá, y hay alguna metedura de pata típica del género.


Hoy, las #reflexionesdecine corren a cargo de @PauGarcia179 y @PaulPorcoRosso

Nacido en Copenhague como Lars Trier en 1956, es uno de los directores de cine más importantes de Europa, exponente principal del género dramático y el responsable del renacimiento del éxito en el cine escandinavo, reconocido por la crítica mundial, y consagrado en 1996 con Breaking de Waves (primera película de su trilogía Golden Heart). Es un hombre polémico y excéntrico. En 2011 desató el odio hacia su persona en una entrevista previa en Canes a la presentación de su película Melancholia, en la que afirmó: "Comprendo a Hitler. Creo que hizo algunas cosas mal, sí absolutamente [...] No es lo que llamarías un buen tío, pero lo entiendo bastante y simpatizo un poco con él. [...] Vale, soy nazi". Más tarde, aclaró que se trataba únicamente de "una broma muy pesada que hace a veces con sus amigos judíos". Poco después, decidió no dar más entrevistas: "Me he dado cuenta de que no tengo la capacidad de expresarme sin que se me malinterprete." Sin embargo, antes de dejar definitivamente de dar entrevistas, se explicó sobre lo sucedido: "Fue una estupidez, que eclipsó lo que en realidad quería decir. Si el Holocausto significa que los israelíes tienen derecho a tratar a los palestinos como si fueran una mierda, entonces no hay justicia en este mundo y no hemos aprendido nada de lo que sucedió."

Fotograma de la magnífica 'Dogville', prácticamente sin decorado

También tiene multitud de fobias y miedos. Quizás lo más destacado sea su enorme miedo a volar que limita sus movimientos y la localización de sus películas (incluso de las que sitúan la acción en Estados Unidos) sólo lo que permiten las carreteras, y una cantidad inusitada de depresiones ocasionales que le impiden ejercer su profesión. Entre otras cosas, esta fobia le dificultaba trasladarse a Cannes, y al ser preguntado en una entrevista si echaba de menos ir al Festival, contestó: "Es muy agradable no estar obligado a hacer cosas que a uno no le gustan, como viajar, aguantar la presión de un festival de ese calibre. Me quedaré en Dinamarca en mayo, de lo cual me alegro mucho porque podré cuidar de mi huerto." Para dar un último dato, Lars von Trier se ha definido a sí mismo como "un melancólico danés masturbándose en la oscuridad ante las imágenes de la industria del cine".

Normalmente se hace referencia a sus películas agrupándolas por trilogías de filmes que caen en la misma temática y estilo, con la única excepción de Direktoren for det hele, en cierto modo la película más "convencional" del curioso director danés. Sus trilogías son: 

- Europa trilogy (trilogía Europa): no pensada como una trilogía, habla de los traumas de Europa tanto en el pasado como en el futuro, la decadencia y la podredumbre del viejo continente. La conforman The Element of Crime, Epidemic, y Europa.

- Golden Heart trilogy (trilogía Los corazones de oro): trata de personajes femeninos (heroínas) que deben mantener su gran bondad a pesar de las tragedias que experimentan. Conformada por Breaking the Waves, Idioterne, Dancer in the Dark.

- USA, land of opportunities trilogy (trilogía EEUU, tierra de oportunidades): inacabada, sigue el personaje de Grace en un viaje al pasado de América, unos sermones sobre los pecados y la hipocresía americanos. Conformada por Dogville, Manderlay, y un proyecto: Washington.

- Depression trilogy (trilogía de la Depresión): los tres son protagonizados por la actriz Charlotte Gainsbourg. Usa personajes que sufren una depresión en diferentes formas: la pérdida de un hijo, el fin del mundo, y la adicción al sexo, contadas bajo los nombres de Antichrist, Melancholia y Nymphomaniac (dividida en dos partes debido a su larga duración)

Hablar del cine de von Trier es hablar siempre de un cine con limitaciones. No de presupuesto ni de calidad, sino autoimpuestas por el propio cineasta. Según sus propias declaraciones, "una película debería ser como una piedra en tu zapato": cree que los cineastas deben distinguirse estética y formalmente entre ellos, situando ciertas restricciones en el proceso de producción de películas. Las restricciones van desde el voto de castidad que él mismo formuló junto a Thomas Vinterberg llamado Dogma 95 (Idioterne), hasta la eliminación parcial del decorado en el set de rodaje (Dogville, Manderlay), pasando por el uso de la Automavisión (Direktoren for det hele).

Lars von Trier rueda en formato digital y es su propio operador de cámara en muchas de sus películas. También, como los hermanos Coen, confía de manera recurrente en cierto grupo de actores, entre los que encontramos Stellan Skarsgard, Uldo Kier, y Charlotte Gainsbourg, que le han catalogado de "tirano" durante los rodajes, ya que exige a sus actores el permanecer en el papel entre tomas para poder conseguir actuaciones de método que saquen lo mejor de sus actores. Un genio loco.
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