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Título: Enemy
Director: Denis Villeneuve
Guión: Javier Gullón (basado en la novela de José Saramago, 'El hombre duplicado')
Fotografía: Nicolas Buldoc
Año: 2013
Duración: 90 min.
País: Canadá
Productora: Coproducción Canadá-España; Rhombus Media / Roxbury Pictures / Mecanismo Films
Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Sarah Gadon, Isabella Rossellini, Jane Moffat, Tim Post, Laurie Murdoch, Darryl Dinn

La carrera de Denis Villeneuve ha dado un vuelco desde que en 2009 dirigiera la recreación de los crímenes de la Politécnica de Toronto con Polytechnique. Desde entonces, sus películas han sido un éxito entre crítica y público: Incendies, aclamado thriller dramático adaptado de una obra teatral de Wajdi Mouawad, y Prisoners, uno de los grandes thrillers de los últimos 5 años. La película que aquí nos ocupa, Enemy, no va encarado a ser un gran éxito en taquilla, sino a ser su propia 2001, en el sentido de la controversia, dificultad y disparidad de opiniones que puede causar. Cabe destacar (en esta producción ibérico-canadiense) el libreto escrito por el guionista español Javier Gullón.

Adam Bell (Jake Gyllenhaal) es un profesor de historia en una Universidad de Tornto (¿la politécnica?) con una vida monótona que roza el tedio más absoluto. Todas las clases que imparte parecen iguales, todos los alumnos miran con los mismos rostros de incredulidad ante las enseñanzas (muchas veces repetidas) del profesor. Por recomendación de un profesor compañero suyo en la Universidad, va a descubrir a un actor idéntico a él, que intentará encontrar desesperadamente... Enemy se basa en la novela de José Saramago 'El hombre duplicado'.

"I don't know."

Un tercio de película Villeneuve se lo debe a Jake Gyllenhaal: solo un actor potente podía solventar el papelón que se le propone en este filme. Él se mantiene solvente, interpretando a los dos personajes protagonistas de una manera diferente, con lo cual si se está atento es imposible perderse (como mínimo en la identificación de personajes). Otro tercio, a la banda sonora que causa desasosiego e incomodidad a deliciosas partes iguales. Y el último tercio, a su magnífica dirección de cámara. El encuadre de Villeneuve tiene magia. La magia del thriller más puro, la magia del caos reordenado. Si en Prisoners el canadiense se acercaba a la atmósfera enfermiza de Fincher y Eastwood, en Enemy plasma una suerte de Lynch kafkesque. Entre lo onírico, lo caótico y lo indescifrable, Villeneuve teje una red indesenredable y a la vez intrigante.

Al contrario que mi compañero @PauGarcia179, yo sí me voy a aventurar un poco a desenmarañar esta telaraña de duro tejido. Enemy es, para mí, la reflexión sobre la identidad e individualidad del ser humano (más concretamente del sexo masculino), hecha película. La búsqueda de Adam de su doble no es más que una búsqueda en su interior, una suerte de interiorización exteriorizada. Cree que conociendo a Anthony podrá llegar a conocerse a sí mismo, que él le va poder a definir como persona individual y única. No deja de resultar curioso, que se usen las arañas en varios momentos del filme, un animal cargado de simbolismo.

"¿Estaré loco, Jake, o somos la misma persona?"

En culturas que creen en la reencarnación es el ciclo continuo de transformación, la transmutación del ser humano durante el camino de la vida. En sus apariciones oníricas, representa engaño astuto, un mal que acecha cual cazador acecha su presa: una muerte lenta, poco a poco, carcomido por el veneno. También es un símbolo de sensualidad y sexo, sexo que en Adam es entendido como brutal, como casi una violación. El único hobby que le saca del tedio infernal de su rutina aburrida y dictatorial. La araña es una animal que crea, pero que a la vez destruye. Son las dos caras de una misma moneda. Son Adam y Anthony.

Me gusta el cine que pregunta mucho pero responde poco. A un plato fácil de digerir (Guillaume) le ha seguido un filme durísimo de roer. Y estoy contento de haber elegido Enemy. Durísima de ver, durísima de recomendar. Pero para el paladar exacto, un manjar más que exquisito.

Lo mejor: brillante presentación del personaje de Adam, brillante introducción de la película, brillante final, brillante actuación de Jake Gyllenhaal. No haber entendido del todo el filme y tener que volver a verlo.
Lo peor: sólo tengo palabras bonitas para esta rara obra del canadiense de moda.

Título: Enemy
Director: Denis Villeneuve
Guión: Javier Gullón (Novela: José Saramago)
Fotografia: Nicolas Bolduc
Año: 2013
Duración: 90 min.
País: Canadá
Productora: Coproducción Canadá-España; Rhombus Media / Roxbury Pictures / Mecanismo Films
Reparto: Jake Gyllenhaal, Mélanie Laurent, Isabella Rossellini, Sarah Gadon, Jane Moffat, Tim Post, Laurie Murdoch, Darryl Dinn

Después de 'Incendies' (2010), Denis Villeneuve estuvo tres años sin rodar nada, pero en 2013 volvió a la actualidad cinematográfica dirigiendo su primera película de producción estadounidense, 'Prisoners', un buen thriller que recuerda al mejor Fincher protagonizado por Hugh Jackman y Jake Gyllenhaal. El mismo año estrenaba 'Enemy', la película que hoy nos ocupa, que me parece una propuesta mucho más interesante. 

Adam Bell es un profesor de historia, inestable y con una vida un poco monótona que descubre a un actor en una película idéntico a él. Obsesionado, intentará encontrarle para encontrar respuestas. 'Enemy' se basa en 'El hombre duplicado', de José Samarago, y parte de una premisa lo suficientemente potente como para atraer a muchos espectadores. No voy a hablar mucho sobre lo qué creo que cuenta, porqué podría estar equivocado y es mejor que cada cuál saque sus propias interpretaciones. 


La primera escena de la película, relatada en tono onírico, ya nos introduce en un ambiente sórdido y de gran tensión, que probablemente absorberá a tantos espectadores como otros se pregunten qué diablos están haciendo en esa sala de cine pudiendo hacer otras cosas en esta bonita tarde de primavera. Pero si has entrado en esa sala de cine renunciando a ver la última película de Marvel y con la mente abierta para prepararse para la rareza que te dispones a visionar, 'Enemy' puede ser una gran experiencia. 

Porque 'Enemy' es muy extraña. Pocas personas la van entender al primer visionado, pero no hace falta entenderla a la primera, basta con dejarse llevar en esta experiencia. Es una película que se mueve de lo onírico a la realidad a la mente del protagonista (¿qué protagonista?) sin saber exactamente donde estamos ni qué está sucediendo realmente. En una entrevista en Dirigido por, el cineasta canadiense comentaba que aunque no lo parecía, había tenido muy en cuenta su película preferida, '2001: A Space Odyssey' (Stanley Kubrick, 1968), en el sentido de que no se entiende tras el primer visionado. Sin duda, lo ha conseguido: al menos yo, tras el primer visionado, no la he entendido del todo aunque he puesto todos mis sentidos concentrados en desentrañar esa red que es 'Enemy'. Porque 'Enemy' es una red, como las que tejen las arañas, en la que el director te caza y te atrapa en esa deprimente y fría Toronto (si alguna vez viajo a Canadá, creo que me voy a abstener de visitarla), te hipnotiza y te sumerge en una historia atípica con una atmósfera inquietante y fascinante al mismo tiempo. Villeneuve trata al espectador como una persona que usa la cabeza para pensar, no te trata por tonto, no te da respuestas fáciles y falsas de esas que forman el universo paralelo de los 'happy endings'. Lanza preguntas al aire para que pienses sobre lo que has visto y desees incluso volver a ver la película para fijarte en cada uno de los detalles que Villeneuve va tejiendo por el camino, aunque no se vean a primera vista. Saldrás de la sala y aún seguirás pensando en 'Enemy', en las arañas y en Toronto. 


Además de una historia potente, una atmósfera fascinante y una dirección elegante, en 'Enemy' también disfrutamos de la magnífica actuación de Jake Gyllenhaal (que repetía com Villeneuve tras 'Prisoners') que interpreta de forma soberbia a los dos (?) personajes protagonistas. 

'Enemy' es una historia extraña, estimulante y compleja, que te deja con mucho que pensar y con ganas de adentrarte de nuevo en la telaraña que Villeneuve ha tejido para atraparte en esa gélida Toronto. Habrá quien diga que es pretenciosa, pues yo digo bienvenida la pretenciosidad. En el cine hay espacio para las historias sencillas (que no mediocres) de Alexander Payne y para la ambición (o pretenciosidad, dirían algunos) de gente como Terrence Malick y ahora, Denis Villeneuve
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